24 de junio de 2026 12:09 hs

Las autoridades de Irán han enmarcado este miércoles el acuerdo preliminar cerrado con Estados Unidos para el cese de las hostilidades y la reapertura del paso del Estrecho de Ormuz como una "declaración de la derrota" de Washington en su ofensiva militar.

El pacto marco, conocido como el memorando de entendimiento de Islamabad, establece una tregua de 60 días para negociar un acuerdo final que aborde la cuestión nuclear iraní, la reapertura sin peajes del estratégico paso de Ormuz y la creación de un fondo de reconstrucción dotado con 300.000 millones de dólares (unos 260.000 millones de euros).

El presidente del Parlamento iraní y jefe del equipo negociador, Mohamad Baqer Qalibaf, ha afirmado desde Bakú (Azerbaiyán) —en una conferencia retransmitida por la cadena de televisión IRIB— que la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel buscaba "cambiar el equilibrio estratégico de la región e imponer su voluntad a una nación libre". Sin embargo, el legislador aseguró que el resultado ha sido completamente contrario a los cálculos de los agresores.

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El pacto alcanzado cuenta con la mediación diplomática de Pakistán y Qatar. Durante el plazo de 60 días fijado por la tregua, tanto Washington como Teherán se han comprometido a no iniciar ninguna guerra ni operación militar entre sí, absteniéndose mutuamente de la amenaza o el uso de la fuerza.

Según ha defendido Qalibaf, este diálogo ha dado resultados porque la contraparte "renuncia a imponer su voluntad sobre una nación civilizada y acepta nuestros derechos". El negociador jefe insistió en que el documento no es fruto de la sumisión, la presión o el asedio económico y terrorista, sino el resultado directo de la "autoridad, la dignidad y el espíritu de resistencia del valiente pueblo iraní".

La seguridad regional y la exigencia de la retirada de fuerzas extranjeras

Respecto al futuro estratégico de la zona, Irán ha abogado firmemente por un cambio de paradigma en el que la seguridad regional sea garantizada exclusivamente por los propios actores locales, reclamando explícitamente la retirada de las fuerzas militares extranjeras. Cabe recordar que Estados Unidos cuenta con numerosas bases militares en las monarquías del Golfo, cuyos países albergaron instalaciones que fueron objetivo de ataques con drones y misiles iraníes en represalia por los bombardeos previos de los ejércitos estadounidense e israelí.

"Ningún país de la región encontrará su seguridad en la inseguridad de los demás", advirtió Qalibaf, quien además lanzó un mensaje de acercamiento hacia sus vecinos del Golfo al señalar que Irán concibe el porvenir "no en la confrontación, sino en la interacción", apostando por una seguridad autóctona y común donde la economía y el desarrollo beneficien a todas las naciones integrantes.

El alto el fuego en Líbano: condición prioritaria para Teherán

En su comparecencia, el presidente de la Asamblea Consultiva Islámica dejó claro que Teherán no ha abandonado a sus socios estratégicos durante la crisis bélica. En este sentido, vinculó directamente la resolución del conflicto general a la situación en territorio libanés, exigiendo que se garantice la integridad territorial y la soberanía de Líbano en el marco de las negociaciones actuales.

"Para nosotros, el alto el fuego en Líbano ha sido y sigue siendo tan importante como el alto el fuego en Irán", enfatizó Qalibaf, subrayando que el fin de las hostilidades en el país vecino constituye un pilar fundamental e innegociable para poder alcanzar cualquier acuerdo definitivo y duradero con la administración estadounidense.

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