19 de junio de 2026 14:39 hs

Una nueva y profunda grieta se ha abierto en las relaciones diplomáticas entre Italia y Estados Unidos. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, se declaró este viernes "atónita" ante las afirmaciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien aseguró en una entrevista televisiva que la mandataria le había "suplicado" una fotografía durante la reciente cumbre del G7. Meloni ha calificado la versión de "invento", provocando una contundente e inmediata reacción en cadena en el arco político de su país.

La gravedad del desencuentro ha tenido consecuencias inmediatas en la agenda bilateral. El ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, anunció la cancelación de la visita oficial que tenía previsto realizar a las ciudades estadounidenses de Miami y Washington los días 21 y 22 de junio. Tajani justificó la suspensión tras las "graves y ofensivas palabras del presidente Trump hacia la primera ministra Giorgia Meloni", argumentando que las declaraciones del mandatario norteamericano "ofenden a toda Italia".

El origen de la polémica: la polémica entrevista de Donald Trump en "La 7"

La crisis estalló tras divulgarse la transcripción al italiano de una entrevista telefónica que un periodista del canal de televisión "La 7" realizó a Donald Trump. En dicha conversación, el presidente de Estados Unidos se refirió en términos despectivos a su encuentro con la líder italiana en la cumbre del G7, celebrada en la localidad francesa de Évian.

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"¡Seguro que está contenta de que haya hablado con ella! ¡No tenía por qué hacerlo! ¡No sé qué decir! ¡Me rogó que me tomara una foto con ella! Tenía muchísimas ganas de una foto conmigo. No la habría aceptado, ¡pero me dio pena!", sostiene la transcripción de las declaraciones de Trump. En el mismo sentido, el medio italiano recogió que el mandatario reafirmó: "En la cumbre del G7, me suplicó que me tomara una foto. Me dio pena".

La respuesta de Giorgia Meloni: "Ni yo ni Italia suplicamos nunca"

La réplica de la primera ministra italiana no se hizo esperar y llegó a través de un mensaje y un vídeo difundidos en sus redes sociales. "Las declaraciones de Donald Trump son totalmente inventadas. Sinceramente, estoy atónita", aseveró Meloni de forma tajante, agregando una defensa institucional: "Ni yo ni Italia suplicamos nunca".

En su comparecencia digital, Meloni cuestionó abiertamente la actitud del líder estadounidense frente a los aliados internacionales de su país y afeó su condescendencia con otros bloques geopolíticos:

  • Cuestionamiento a la alianza: "No sé por qué el presidente de Estados Unidos se comporta así con sus aliados. Además, no es la primera vez que ocurre".

  • Contraste en la política exterior: "Solo puedo decir que lamento que no muestre la misma determinación con los enemigos de Occidente, con los enemigos de Estados Unidos, con unos líderes con los que se muestra mucho más complaciente".

Indignación en Italia: la clase política unánime contra el presidente de EEUU

Las declaraciones de Trump han logrado unificar los criterios de las fuerzas de seguridad, del Gobierno de coalición y de la oposición en Italia, desatando una oleada de críticas unánimes en defensa del honor de la jefa del Ejecutivo.

Desde el propio seno del Ejecutivo, el subsecretario de la presidencia del Gobierno, Giovanbattista Fazzolari, enmarcó el cruce de palabras dentro de una preocupante tendencia: "Las diatribas de Trump contra Giorgia Meloni son solo el último episodio de ataques e insultos dirigidos a los líderes europeos". Fazzolari añadió que "no está claro si lo hace intencionadamente o por incompetencia, arruinando la histórica relación entre Estados Unidos y Europa".

Por su parte, el ministro de Defensa, Guido Crosetto, utilizó la red social X para respaldar firmemente a la mandataria: "No puedo imaginar a Giorgia Meloni pidiéndole una fotografía a nadie, ni siquiera bajo amenaza". Crosetto ensalzó además el papel de Meloni en la cumbre, apuntando al "alto precio que pagó al dejar de lado lo que Trump había dicho semanas atrás, para servir a los intereses de Italia, Europa y Occidente".

En la misma línea de rechazo se situaron los partidos gubernamentales y de la oposición:

  • Maurizio Lupi (Presidente de Noi Moderati): "Las palabras de Trump son injustificadas e inaceptables (...) Cualquiera que conozca a Giorgia Meloni sabe perfectamente que ella jamás le pediría limosna a nadie".

  • Carlo Candela (Líder de Azione): Tachó a Trump de "mentiroso compulsivo y un matón de cómic", remarcando que "estos insultos deben ser rechazados, ya que atentan contra el honor de la nación".

  • Filippo Sensi (Senador del Partido Demócrata): Expresó su "solidaridad con Meloni por las palabras indescriptibles de Trump".

  • Giuseppe Conte (Ex primer ministro y líder del M5S): "Italia no merece verse humillada de forma tan flagrante. Lo digo como ciudadano italiano antes que como político. Es inaceptable que un aliado se atreva a hablar así de nuestros líderes".

Antecedentes de una relación fracturada tras el G7 de Évian

Este fuerte choque dinamita la aparente normalidad que ambos líderes habían intentado escenificar al cierre de la cumbre del G7 en Évian. En la rueda de prensa final de dicha cita, Meloni había asegurado ante los medios que su relación con Trump no había cambiado, atribuyendo sus diferencias previas exclusivamente al "carácter fuerte de ambos" y a la firme defensa de sus respectivos intereses nacionales.

"Yo no he notado nuestra relación cambiada. No ha habido entre nosotros recriminaciones ni hemos hablado de lo que ha sucedido", declaró entonces la primera ministra, añadiendo que "nosotros no necesitamos aclarar nada cuando no estamos de acuerdo con algo". Aunque durante el foro internacional se pudo ver a los dos mandatarios charlar en diversas ocasiones, la realidad de la relación arrastra un historial de fricciones.

Los desencuentros entre los antiguos aliados se habían intensificado de manera notable el pasado mes de abril, a raíz de los ataques de inusitada dureza lanzados por el presidente estadounidense contra el papa León XIV debido a la postura del pontífice sobre la guerra en Irán, un conflicto que también ha mantenido distanciadas las posiciones estratégicas de Roma y Washington.

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