El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha reafirmado de manera categórica la soberanía de España sobre las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, aunque apuntó la culpa hacia el gobierno de Pedro Sánchez y declaró: "El Gobierno español no defiende su soberanía ni protege a su pueblo".
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, declaró al medio POLITICO que "Estados Unidos apoya inequívocamente la soberanía de España sobre Ceuta y Melilla", desmarcando formalmente a la administración americana de un documento que no representa la legislación ni la posición de Washington. Asimismo, Pigott acusó a "actores nefastos" de impulsar esta polémica mediática para "desviar la atención" sobre la gestión del Gobierno español en la reciente emergencia fronteriza.
Duras críticas de Washington y señalamiento a la política exterior
A pesar de confirmar el respaldo territorial, el Departamento de Estado arremetió con dureza contra la administración de Pedro Sánchez por el manejo de las fronteras. En un comunicado formal difundido también a través de sus canales oficiales en la red social X, la institución calificó la llegada masiva de migrantes como una "invasión" y atribuyó el episodio al "vergonzoso rechazo del gobierno español a defender su soberanía, asegurar sus fronteras y proteger a su pueblo".
Este cruce diplomático se enmarca en un clima de tensión geopolítica creciente. El alineamiento entre Washington y Marruecos —país que mantiene sus reclamaciones sobre Ceuta y Melilla— ha generado inquietud en Madrid, especialmente tras las fricciones provocadas por la negativa de Sánchez a respaldar las acciones militares del presidente Donald Trump en Irán. Desde los Estados Unidos sostienen que la migración masiva e irrestricta pone en peligro la seguridad de Europa, por lo que instan a las autoridades españolas a tomar todas las medidas necesarias para expulsar a los inmigrantes ilegales y recuperar el control del territorio.
Balance de la emergencia migratoria e impacto institucional en Ceuta
El pronunciamiento de Washington se produce tras la entrada de decenas de miles de personas procedentes de Marruecos desde el pasado 31 de julio, una oleada que ha encendido las alarmas en España ante posibles tácticas de ataque híbrido. En el transcurso de la última semana, alrededor de 72.000 migrantes irregulares accedieron a Ceuta. El saldo oficial de la crisis asciende a más de 70 personas fallecidas.
La magnitud del flujo ha provocado una severa saturación institucional en la ciudad autónoma. El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, ha alertado del colapso del sistema de acogida de menores, el cual supera en un 2.600% su capacidad crítica. Ante esta situación, la Fiscalía ha advertido de que intervendrá si las distintas comunidades autónomas rechazan el reparto regional de los menores afectados.
Cientos de inmigrantes ingresan desde Marruecos a Ceuta, territorio español en Africa.
El encaje de Ceuta en la UE y la reestructuración del apoyo europeo
El impacto del episodio fronterizo provocó inicialmente reproches por parte de diversos socios europeos. Líderes como la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y la ministra del Interior finlandesa, Mari Rantanen, criticaron duramente a Madrid por considerar que había fracasado en la custodia de las fronteras exteriores del Espacio Schengen, un ámbito que cuenta con un régimen especial en el enclave ceutí por su ubicación geográfica al otro lado del estrecho de Gibraltar.
Sin embargo, la postura comunitaria se modificó de manera sustancial con el paso de los días. Los ministros del Interior de la Unión Europea terminaron por cerrar filas con el Gobierno español, respaldando la gestión de la crisis y elogiando el esfuerzo desplegado para contener la situación en la frontera sur.