La presión fiscal en España va en aumento. Así lo estima el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su último informe específico sobre las cuentas públicas, el llamado Monitor Fiscal, publicado ayer, en el que anticipa un nuevo incremento del peso de los impuestos y cotizaciones sobre el tamaño de la economía española en 2026.
En concreto, el Fondo Monetario anticipa un aumento de unos 6.500 millones de euros en el volumen de ingresos públicos del próximo año.
La proyección del FMI apunta a que el conjunto de los ingresos de España ascenderá desde un nivel equivalente al 42,2% del PIB este año hasta el 42,6% el próximo ejercicio. Se trata de la mayor cota registrada desde el 42,8% alcanzado en 2021, coincidiendo con la reactivación de actividad e ingresos tras la caída a en vertical que la economía española sufrió un año antes por el estallido de la crisis del Covid.
El dato implica que la recaudación aumentará el próximo año por encima de lo que crecerá la propia economía, pese a que el FMI acaba de revisar al alza esta semana su estimación de avance del PIB español desde el 2,5% al 2,9% en 2025.
Conviene recordar que los ingresos impositivos llevan encadenando récord históricos consecutivos desde la pandemia. Tras sufrir un retroceso del 8,81% en 2020, la recaudación ha protagonizado incrementos interanuales de hasta el 15%, hasta cerrar 2024 con 294.734 millones (un 8,4% más que el ejercicio anterior). Este año, los impuestos han dejado ya 20.000 millones extra solo en los ocho primeros meses del año por lo que se prevé marcar un nuevo máximo histórico, por encima de los 300.000 millones.
Si bien el propio avance de la actividad y el empleo es el principal motor de la recaudación, lo cierto es que las arcas públicas vienen beneficiándose también de la persistente negativa de Hacienda a deflactar la tarifa del IRPF, adaptando el impuesto a la evolución de precios y salarios. Como resultado, los contribuyentes vienen sufriendo el efecto conocido como progresividad en frío, que implica pagar una mayor factura fiscal pese a la pérdida de poder adquisitivo.
Aunque los cálculos difieren ligeramente, también la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) espera un aumento de la presión fiscal el próximo año, en su caso de tres décimas en lugar de las cuatro apuntadas por el FMI, pasando del 41,7% al 42% del PIB. La proyección se fundamenta precisamente en la expectativa de un incremento de ingresos por la vía del Impuesto sobre la Renta, así como por el avance de las cotizaciones. También contribuyen a fortalecer los ingresos las subidas impositiva incluidas en la última reforma fiscal, que ya en los primeros ocho meses de este ejercicio han aportado 3.500 millones.
A partir de ahí, tanto las previsiones del FMI como de Airef anticipan una rebaja de la presión fiscal en los siguientes ejercicios, debido a la desaparición del nuevo impuesto temporal a las entidades financieras y al fin de la limitación a la compensación de pérdidas en grupos consolidados del Impuesto de Sociedades, según detalla la Autoridad Fiscal. De esta forma, el FMI augura una caída del peso de los ingresos de casi un punto porcentual en 2027, hasta el 41,7% del PIB.
Kristalina Georgieva
Sin contar nuevas medidas
Resulta relevante aclarar que ambas proyecciones, la del FMI y la de Airef, están elaboradas a políticas constantes, es decir, sin tener en cuenta las posibles subidas fiscales específicas que acabe impulsado el Gobierno para 2026. Así, por ejemplo, la presión fiscal estimada no contempla de momento la nueva subida de cuotas a los autónomos planteada esta semana por el Gobierno, o la subida fiscal del diésel para equipararla a la gasolina, un compromiso pendiente con la UE al que Hacienda no ha renunciado pese al rechazo mayoritario de sus socios. En este sentido, está por ver por ejemplo qué batería de medidas tributarias plantea el Gobierno en su plan presupuestario para 2026, pendiente de presentar.
Precisamente ayer, la gestión tributaria fue objeto de trifulca parlamentaria entre la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el vicesecretario de Hacienda del PP, Juan Bravo. "Usted le está sacando a los españoles cada día más y más impuestos. Usted, se ponga como se ponga, es la ministra del infierno fiscal", espetó Bravo a la vicepresidenta en el Congreso de los Diputados. Montero, por su parte, tachó estas acusaciones de "falsas" y sostuvo que durante su mandato ha aprobado "la mayor rebaja fiscal de la historia", mientras que el IRPF (al ahorro) solo se ha subido a rentas de más de 300.000 euros.
FUENTE: RIPE - EXPANSIÓN