El silencio de Sánchez y el flojo acto de apoyo en Ferraz aterran al PSOE
El Presidente mantiene silencio desde el miércoles y generado incertidumbre en los miembros de su partido. Tampoco ayudó el acto de Ferraz, que pasó desapercibido en el resto de España. Este lunes, se conocerá su decisión. Para la oposición, todo se trata de victimización y creen que Sánchez continuará en su cargo como si nada.
El silencio de Pedro Sánchez durante el fin de semana y la indiferencia social que rodeó al acto que el PSOE impulsó el sábado agigantan la incertidumbre en torno a la decisión que pueda tomar el presidente de España, quien puso en vilo al país al tomarse cinco días para definir si renuncia o no por las denuncias de corrupción contra su esposa, Begoña Gómez.
Las caras largas y los gestos tensos fueron los principales protagonistas de la reunión del congreso más importante del PSOE, el Comité Federal, que planteó la necesidad de cerrar filas en torno a Pedro Sánchez, las críticas a los "bulos" y la supuesta "violencia verbal" de la derecha y la ultraderecha.
El Partido Socialista también trató de validar las emociones que el presidente expresó en su carta del pasado miércoles.
De hecho, el PSOE hizo de la emoción el componente central de la jornada del sábado. No faltó casi ninguna de ellas: tristeza, miedo, alegría, exaltación pero, sobre todo, lideró la incertidumbre.
"Todo el mundo está a la expectativa", señala un miembro y senador del PSOE citado por el diario español 20Minutos que estuvo presente en la reunión, y que asegura que "nadie quiere pensar" en el escenario de un cambio de liderazgo.
"Hay sentimientos contrapuestos. La incertidumbre sobrevuela", apuntan sobre la reunión de Ferraz, y que describe todo lo sucedido en el encuentro.
"No tiene buena pinta", señala otra de las personas cercanas al presidente consultada por la agencia Europa Press sobre lo que podría pasar este lunes.
Son más lo que apuntan a que Sánchez se va que a que se queda.
Desde la Dirección socialista aseguran que Sánchez sigue sin hablar con nadie sobre este asunto, aunque sí que pudo ver todo lo que estaba pasando en Ferraz.
Tampoco dan ningún detalle desde Moncloa. Los que le rodean se limitan a decir que ojalá el cónclave del sábado le haya "ayudado" a tomar la decisión. Eso sí, todos han podido ver y leer las caras de sus más cercanos durante la reunión, que mostraban que las cosas no iban demasiado bien y que el miedo y la incertidumbre estaba acechando.
Pero en las filas socialistas no se quieren dar por vencidos hasta el lunes. Creen que el presidente debería recapacitar y darse cuenta de que "esta gente sin escrúpulos no puede ganar la partida, ni las aspiraciones" de los que luchan "noblemente" por sus ideas.
El miedo socialista, en las palabras y en las caras
Apelan a la historia de los socialistas y a su "lucha" para presionar a Sánchez con la "responsabilidad" de seguir al frente del Gobierno. También lo hizo el líder del PSOE vasco, Eneko Endueza, en su intervención en el Comité.
Así como el ministro, Oscar Puente, quien apostó también a la victimización y que aseguró que a su abuelo estuvieron a punto de matarlo en la Guerra Civil y finalmente pasó tres años en la cárcel de Valladolid.
"Cuando yo pienso en mi sufrimiento, pienso en él y creo que el mío es más liviano. No puedes rendirte, no puedes entregarle a la derecha la cabeza que busca", dijo Puente durante su discurso.
Faltan veinticuatro horas para que tome la decisión y Sánchez no ha interrumpido su silencio desde el miércoles por la tarde, cuando pidió cinco días de reflexión para decidir sobre su futuro al frente del Ejecutivo.
Nadie sabe nada, solo que despacha lo que tiene que despachar durante estos días. Por ello, todas las opciones están abiertas: que se quede o que se vaya.
Los socialistas, que dependen en sus cargos y bancas legislativas de lo que haga Sánchez, no quieren ni escuchar hablar de la segunda de las opciones, pero no deja de ser una posibilidad.
En este sentido, son conscientes de que si Sánchez finalmente renuncia tendrán que construir un liderazgo desde La Moncloa, aunque todavía no están en esa pantalla y no quieren hablar de este asunto.
Por ahora, ellos mismos se muestran poco optimistas con lo que pueda pasar este lunes y no hay nadie que apunte con confianza a la continuidad de Sánchez, sino a todo lo contrario.
Las caras de funeral en el Comité Federal fueron buena muestra de ello. También lo es que se tomase la decisión de cortar la reunión para coger un poco de aire y ánimo junto a los militantes en la calle.