La revolución de la Inteligencia Artificial está ocurriendo.

Por eso, es muy ilustrativo evaluar las definiciones del emprendedor español Rafael Tamames. Nacido en Madrid, se ha convertido en uno de los expertos en transformación y marketing digital más importantes de España. Sus libros, "Qué robot se ha llevado mi queso" y "La Inteligencia Artificial y tú" se han convertido en material de consulta ineludible para los empresarios y los profesionales de la tecnología.

Tamames habló con El Observador y explicó porqué cree que la IA no es una amenaza para el empleo. Y aseguró que, al contrario de las regulaciones tecnológicas de España y Europa, a la Argentina se le abren muchas posibilidades por las mayores libertades de su mercado y el talento de sus profesionales.

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"Estoy en contra de la regulación de la IA"

- ¿Cómo se mide el impacto real de la Inteligencia Artificial en España?

- Yo soy emprendedor, he creado siete compañías y he vendido cuatro. La última fue la más grande, al grupo Westermman, que es uno de los diez grupos industriales más grandes de Alemania. Y en 2018 escribí el libro “Qué robot se ha llevado mi queso”, y el segundo, que es “La inteligencia Artificial y tú”. Por lo que yo vengo hablando desde el 2018 de la robótica y la inteligencia artificial. Soy un emprendedor tecnológico. Trabajo sobre tecnología, y también soy divulgador. Hablo mucho de ella para acercar la tecnología a las personas y a la sociedad como a las compañías, a las empresas. Intento ver toda esta ola que está llegando, cómo lo pueden capitalizar las empresas y de que nos va. Yo creo que ya se va quitando eso de que la IA nos va a quitar el trabajo. Soy super positivo con ese tema. Y esa es mi historia. Mi séptimo emprendimiento es BB Vision, una compañía que es como el primer operating partner de IA en España y en Iberoamérica. Que está ayudando en formación y en operación a compañías grandes y medianas a integrar la IA, pero que muchas lo están testando. Lo están probando, pero no le están sacando un ROI, no le están sacando rendimiento. Estoy ayudando mucho en eso y en aspectos de la comunicación.

- ¿Cómo pueden las empresas sacarle ganancias a la aplicación de la IA?

- Pueden porque ahora mismo ya hay herramientas de consultoría que, como antes pasaba con Google, yo hace quince años trabajaba con los medios y les decía: "Mira, hay que escribir así, y me respondían yo no voy a escribir para Google". Bueno, al final todos acabamos aceptando los cambios. No voy a escribir como para ChatGPT. Si ya se está viendo porque al final, con todos estos sistemas tecnológicos, de lo que se trata en los medios de comunicación es hacer ingeniería inversa. Entonces, a mí me interesa mucho la desregulación. Estoy en contra de la regulación de aspectos de la IA y de las oportunidades que tienen muchos países porque la IA abre oportunidades. Es un campo abierto donde había antes compartimentos estancos. La tecnología habilita en sectores donde antes no podías competir, por ejemplo, el petróleo. Y pueden decir, "Oye, mira, ya está la OPEP, hay una serie de países, de barriles, también estructurados, pero la IA permite a muchos países poder liderar entre comillas desde cero”.

- ¿Y, además de España, cómo ves a Argentina con respecto a la evolución de la IA?

- En estos días escuché a Daniel Hadad (empresario argentino y director de Infobae) decir que dos de los temas sobre los que no escucha a nadie hablar son la educación y la IA. Y yo, reflexionando digo: "No, pero de la IA este gobierno (el de Argentina) sí que habla". Sturzenegger (Federico, ministro de Educación) habla mucho de la IA. Creo que esa es una incorrección. Y, en ese artículo que firmaron entre los dos (el presidente de Argentina, Javier Milei, y el ministro Sturzenegger), sobre que se puedan crear sociedades agénticas. Obviamente se trata de un propietario, de una persona física, pero que no tiene que haber empleados es el cambio de paradigma que tiene que haber. Porque lo que va a haber igual es que los países como Argentina y España, donde hay mucho pequeño empresario, vamos a un mundo de personas, en la que tú creas un agente de IA para que haga una serie de procesos, pero seas tú tu propia compañía y tu propio empleado. Entonces, vamos a mucha microestructura. El problema que tiene Argentina es el que tenemos todos. la regulación.

- ¿Cómo son las regulaciones de la IA comparando a España y Argentina?

- Argentina tiene muchos menos problemas porque España está regulada por la Unión Europea, donde cada año se están aligerando los requisitos, pero aún estamos muy lejos de China y de EEUU. Y Argentina, y no me meto en la ideología política, sino en la dirección que tiene este gobierno, es lo mejor que le puede pasar para que capture el valor de sus recursos naturales, sobre todo en el enfriamiento de los centros de datos. Argentina, milagrosamente y eso sí que eso no lo sé explicar, me refiero a que teniendo tantas dificultades en la universidad sigue teniendo un talento bárbaro. Todavía no se ha roto. Yo creo que, si se sigue así, se romperá esa cadena, pero sigue habiendo buen talento. Un talento técnico que es necesario para no quedarse fuera de la cadena de valor.

"Argentina puede perderse un tren tecnológico bueno"

- ¿Creés que Argentina tiene posibilidades de aprovechar el boom de la IA?

- Claro, lo importante entonces es no quedarse solo en el centro de datos, sino que hay un montón de emprendedores argentinos que no emprenden en Argentina por las condiciones que hay de regulación y las estructurales que no les dan. Porque no hay financiación. Creo que no se valoran demasiado los medios. Que Peter Thiel esté residiendo en Argentina es como como si YouTube o los Beatles se hubieran ido a vivir a la Argentina. Son los mayores inversores del mundo, los mayores creadores de startups. No creo que esté ahí para comprar tierras. Peter Thiel está viendo cosas y Argentina tiene posibilidades porque combina recursos con recurso humano.

- Justamente, Peter Thiel ha recibido críticas de quienes dicen que solo quiere comprar tierras.

- No quiero meterme en política, pero con cualquier otro gobierno se puede romper una senda y la Argentina puede volver a perderse un tren tecnológico bueno. Porque lo que se necesita, sobre todo países como Argentina, lo que necesitan es cero regulación, y luego, cuando crezca y vengan los problemas, que venga la regulación. Pero si tú tienes trabas, pues ése es un problema. No por radicalización o por simpatía con Javier Milei, sino que Argentina tal cómo está no puede tomar el camino de los socialdemócratas europeos, porque necesita campo abierto para que haya economías paralelas.

- ¿Y cuál es tu respuesta cuando te plantean que la IA no afecta el empleo?

- Pues yo parezco así como medio argentino, pero no tengo raíces argentinas, aunque veo mucho lo que pasa en Argentina. Yo soy tecno optimista, y creo que al final el mercado se va reordenando. Es decir, lo que no existe es un empleo para toda la vida. Si estoy en la cadena de montaje de Toyota en Córdoba no tengo que tener necesariamente trabajo hasta los 65 años. A lo mejor, lo que montas es un spa, o estás en un hotel, es decir, va a haber un montón de oficios que se quieran hacer y no los va a poder hacer la IA durante muchos años. No va a haber un fontanero robot. Me refiero a que, para una tarea específica, ese nivel de robótica que vemos es ciencia ficción, para dentro de 25 o 50 años no lo será. Entonces, ¿cómo hablamos del corto plazo? A mí me gusta hablar de 3 años, de 5 años. Teniendo a cualquier dirigente político, todo puede pasar. Se cambian los roles y se cambian las profesiones. Otra cosa es lo que está viviendo Argentina y mucha gente diciendo: "Oye, se está destruyendo empleo". Pero es que la matriz económica está cambiando radicalmente. ¿Por qué al país no pueden venir Nike ni Adidas? Como en cualquier matriz productiva de un país, cambian los roles y cambian las formas. Hay empleos en Argentina que se dejaron de hacer, y pues se van a hacer otros. Por eso es muy importante que las estructuras y las legislaciones sean flexibles y muy ligeras.

La reconversión industrial de Felipe Gonzalez

- La destrucción del empleo es uno de los grandes temores que genera la irrupción de la IA.

. Es como si mañana la CGT dijera que no puede haber camiones inteligentes. Pues claro, ya la propia legislación o el propio reclamo está marcando un parón a la tecnología. Yo soy tecno optimista, pero es que luego a nivel Occidente la natalidad baja y eso es una métrica totalmente independiente y no ideológica. Entonces, no va a haber tanto trabajo. Es decir, se cruzan las dos variables. Si alguien dice: "La tecnología va a quitar empleos". Venga, te lo voy a aceptar. Pero es que no hay tanto empleo que cubrir porque habrá muchas menos personas. Ya no hay baby boom.

- Para un país en vías de desarrollo como Argentina es compleja esa mirada porque hay bolsones de gente de clase media baja o directamente pobres que tienen su vida muy complicada.

- Es que ahí, por ejemplo, en España pasó con la reconversión industrial, con los astilleros en el norte. Es decir, España tenía en el norte una gran industria dominada por los puertos. Entonces Felipe González (presidente de España durante 13 años) tuvo que hacer una reconversión industrial y a los mineros jubilarlos con 50 años. Entendiendo la ideología de Milei, el Estado no está para salvarte. Pero yo no entiendo cómo un cambio de matriz productiva tan grande no ha generado un programa de reconversión industrial. O sea, ese soporte en la transición. Porque si tú dices, vale, vamos a minería, vamos a petróleo, vamos a la economía del conocimiento, ya va. Pero, en el mientras tanto, la gente tiene que comer. Eso le costó un montón de votos y bueno, lo querían matar a Felipe González, porque eran muchos puestos de trabajo y mucha gente. Pero era la reconversión de la minería y de los astilleros a una industria de servicios. Eso pasó en todo el País Vasco, pasó en Asturias, pasó en León. ¿Y a dónde se transfirió? Se hizo un programa de subsidios. Si tú eras minero con 50 años, te jubilaban o te daban una ayuda hasta que encontraras otro trabajo. Era un programa especial para ese tipo de personas. Aún así hubo huelgas, porque al final fue un trauma. Pero bueno, esa gente para nada quedó pobre, o sin recursos. Pero se estaba cambiando también la matriz productiva. Había una gran industria en el norte de España y España iba hacia los servicios.

- Es interesante esa reconversión en España, pero Milei en Argentina rechaza todos los subsidios.

- Una persona que está en la cadena de producción de Toyota no puede convertirse en ingeniero químico en Vaca Muerta. Hay gaps de conocimiento que tienen que arropar y pasa también con la IA. Lo he escuchado también en Argentina: yo no me quiero ir a vivir a Vaca Muerta, porque yo quiero seguir viviendo en Palermo. La matriz productiva también cambia geográficamente. Argentina es un país que en eso se parece mucho a España, que no es como Estados Unidos. Si Texas empieza a ser un estado más productivo o California, la gente se muda. No tiene eso de soy de Oregón, me voy a quedar en Tennessee, pero la gente en Argentina puede decir yo soy de La Rioja, soy de Tucumán, yo no me voy a mover, quiero el trabajo aquí al lado de mi casa. Claro. Hay gente que dice “no me gusta cambiar de empleo, no me gusta cambiar de localización, yo quiero vivir donde bebo, ganar lo que gano y hacer lo mismo”. Entonces, a esos les digo, "No, claro, eso es lo que va a cambiar".

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