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La cumbre de la OTAN celebrada en Ankara (Turquía) ha cerrado sus puertas dejando un escenario de reconfiguración estratégica en el continente europeo y una firme respuesta diplomática por parte de Pekín. Las reacciones de las autoridades chinas ante los señalamientos de la Alianza y el sorpresivo anuncio del canciller alemán, Friedrich Merz, sobre la adquisición de misiles estadounidenses de largo alcance, marcan la agenda de seguridad internacional post-cumbre.

Pekín responde a la OTAN y niega ser una amenaza global

Tras la clausura de la cumbre aliada en territorio turco, el Gobierno de China ha instado formalmente a la OTAN a "abandonar la mentalidad de la Guerra Fría". Las declaraciones oficiales llegan como respuesta directa a las preocupaciones manifestadas por varios líderes de la Alianza en Ankara, quienes pusieron el foco sobre el avance militar y tecnológico del gigante asiático, así como en sus relaciones estratégicas con Rusia.

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La portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Mao Ning, compareció en rueda de prensa para defender la postura de su país. Ning subrayó que la OTAN posee un carácter de "alianza regional de defensa con un claro mandato y un alcance geográfico concreto", motivo por el cual exigió a los Estados miembros que dejen de "nombrar a China en cada ocasión que se presenta".

Según informaciones recogidas por el diario estatal chino Global Times, la portavoz insistió en que Pekín no representa un desafío de seguridad para la región euroatlántica. "China siempre ha sido una fuerza de paz en el mundo y nunca ha amenazado a ningún país", afirmó Ning, instando a la organización a "corregir la percepción" que tiene sobre la nación asiática y a frenar la narrativa de la supuesta amenaza.

Alemania cierra su brecha estratégica con la adquisición de misiles estadounidenses

Por su parte, el frente europeo de la OTAN ha registrado un giro de calado en materia de defensa. El canciller alemán, Friedrich Merz, ha anunciado por sorpresa ante la Cámara Baja del Parlamento (Bundestag) que Estados Unidos ha accedido finalmente a vender a Alemania misiles de crucero convencionales de largo alcance Tomahawk, fabricados por Raytheon.

"Al margen de la reunión de la OTAN en Ankara, acordamos con el Gobierno de Estados Unidos que adquiriremos misiles de crucero Tomahawk estadounidenses y que estos serán desplegados en Alemania", explicó el mandatario germano.

Esta adquisición, según detalló Merz, tiene como objetivo cerrar una "importante brecha estratégica" en la defensa alemana. El plan de Berlín contempla el uso de estos sistemas —capaces de lanzarse desde buques, submarinos y plataformas terrestres con un alcance de hasta 1.600 kilómetros— mientras los países europeos logran desarrollar y desplegar sus propios sistemas de ataque profundo de precisión en el continente, un proyecto en el que Alemania y el Reino Unido trabajan desde el año 2023.

Del rechazo de Washington al acuerdo final en la cumbre de Ankara

El anuncio del canciller Merz ha causado sorpresa en los ámbitos políticos y periodísticos, dado que apenas el miércoles por la tarde, en la rueda de prensa de cierre de la cumbre, el propio líder alemán había manifestado que las negociaciones no estaban concluidas. En la misma línea se había expresado por la mañana el ministro de Defensa germano, Boris Pistorius, quien desde Ankara constató que había "movimientos", pero "ningún resultado aún", a pesar de mostrarse optimista.

El pacto actual desbloquea una situación que se había tensado considerablemente en los últimos meses. Aunque en 2024 el entonces presidente estadounidense Joe Biden y el predecesor de Merz, Olaf Scholz, acordaron el despliegue de estos misiles en Alemania a partir de 2026 frente a la amenaza rusa, la situación dio un vuelco el pasado mes de mayo.

En esa fecha, EE. UU. suspendió el envío gratuito de los Tomahawk y anunció la retirada de 5.000 soldados de suelo alemán. La medida de Washington se produjo después de que Merz criticara públicamente la gestión de la Casa Blanca en Oriente Medio, afirmando que no existía una estrategia de salida coherente con respecto a Irán y que el régimen de Teherán estaba "humillando a toda una nación" en las mesas de negociación para un alto el fuego. En su momento, Merz argumentó en televisión que los estadounidenses no disponían de suficientes misiles para sí mismos.

Ante la negativa inicial de cesión gratuita de los proyectiles, el Gobierno de coalición de Alemania modificó su estrategia e inició conversaciones comerciales directas con Washington para comprarlos, una vía de adquisición que se ha terminado de materializar en los márgenes de la cita de la OTAN en Turquía.

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