En una declaración que ha sacudido los cimientos de la Alianza Atlántica, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles una directiva drástica dirigida a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, para suspender la totalidad de las relaciones comerciales y las visitas bilaterales con España. Las afirmaciones se realizaron en el marco de una rueda de prensa conjunta con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, instantes antes del inicio de la cumbre de la alianza militar celebrada en Ankara, Turquía.
"Corten todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas. Mírenlos volver corriendo. Él volverá corriendo", aseveró el mandatario norteamericano ante los medios de comunicación. "Ni siquiera hablen con ellos. Son personas malas, sin esperanza", añadió en tono tajante en referencia a las autoridades españolas y su postura.
"España es una causa perdida. Por cierto, ya no queremos hacer ningún negocio comercial con España. Quiero que lo corten. España es un aliado terrible en la OTAN. No participan. No pagan. No quiero saber nada de España", sumó.
El gasto en defensa de España desata el conflicto con Washington
El trasfondo de este severo desencuentro reside en la persistente disputa por la inversión militar de los países miembros de la Alianza. Trump arremetió duramente contra España debido al incumplimiento de las metas presupuestarias de la organización, tachándolo de ser un "socio terrible" que "no participa" y "no paga".
De acuerdo con la información del bloque, España figura como el único miembro de la estructura militar que no se había comprometido formalmente el año pasado a alcanzar una inversión del 5% de su Producto Interior Bruto (PIB) en materia de defensa para el año 2035, un umbral fuertemente exigido por la administración estadounidense y que ha motivado este choque directo.
Mark Rutte sale en defensa de Madrid y pone en valor el límite del 2%
Ante la virulencia del ataque presenciado en la rueda de prensa, el propio secretario general de la OTAN, Mark Rutte, intervino de forma inmediata para contrarrestar la postura de Washington y romper una lanza en favor del esfuerzo presupuestario español. Rutte enfatizó ante los medios de comunicación internacionales que la posición militar de Madrid dista de la inacción y destacó que el país ha experimentado una evolución sumamente positiva desde la anterior cumbre celebrada en La Haya.
"Usted ha mencionado a España, incluso ha logrado que España pague el 2%. Han dado un gran paso el año pasado, así que todavía hay problemas por resolver, pero oiga, incluso con España, yo destacaría que han llegado al 2%", rebatió de manera clara el jefe de la Alianza Atlántica directamente al líder estadounidense, legitimando así el cumplimiento estricto del umbral mínimo del 2% por parte del Estado español.
Moncloa responde con tranquilidad e invoca el blindaje legal de la Unión Europea
Desde el Palacio de la Moncloa, las reacciones a las severas advertencias de Washington se han recibido con un mensaje oficial de "tranquilidad y normalidad". Fuentes del Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez recordaron de inmediato a la administración norteamericana que una ruptura unilateral del comercio bilateral es legal e institucionalmente inviable, dado que las competencias de la relación comercial con España están plenamente integradas bajo el régimen de la Unión Europea en su conjunto.
Las mismas fuentes indicaron que el marco normativo de la UE impide por completo singularizar o aislar de forma unilateral a un Estado miembro, una postura de soberanía común que ha dejado patente la Comisión Europea en diversas ocasiones frente a embates similares en el pasado. El Gabinete español insistió en que el tejido socioeconómico, cultural y de defensa mutua sigue siendo magnífico y que no existe intención alguna de que la actual coyuntura altere estos vínculos históricos que benefician a ambas sociedades.
España recuerda el superávit de EEUU: "Ellos se benefician más de la relación"
En el plano estrictamente macroeconómico, el Ejecutivo español contraatacó señalando las asimetrías de la balanza comercial existente entre ambos territorios. Fuentes gubernamentales remarcaron que los flujos de intercambio económico los estructuran y tejen las corporaciones y empresas privadas, no las directrices gubernamentales, y pusieron de relieve un dato matemático clave: Estados Unidos registra de manera habitual un superávit comercial con España.
Al vender más productos y servicios al mercado español de los que adquiere de él, Washington "se beneficia más" económicamente de la continuidad de esta relación bilateral que la propia nación europea. Pese a las reiteradas embestidas de Trump durante el último año, Moncloa zanjó la jornada manifestando que el escenario de cooperación mutua continúa reportando dividendos favorables para ambas naciones, tanto en el desarrollo de la actividad mercantil diaria como en el ámbito de la defensa estratégica.
Pedro Sánchez defiende el Estado del bienestar
Por su parte, el jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, quien se encuentra en la capital turca para participar en las sesiones oficiales de la cumbre organizada por el presidente anfitrión, Recep Tayyip Erdogan, ha salido al paso de las tensiones defendiendo la posición estratégica de su gobierno. Tras participar en la cena oficial celebrada en el Complejo Presidencial de Bestepe —donde coincidió en la fotografía protocolaria con el propio Trump, la primera ministra italiana Giorgia Meloni y el presidente francés Emmanuel Macron—, Sánchez lanzó un mensaje de firmeza institucional.
El mandatario español subrayó que la seguridad europea se debe estructurar firmemente desde la unidad de todos los aliados. Asimismo, garantizó que España mantendrá de forma rigurosa el cumplimiento de las capacidades que le exige la OTAN, pero advirtió de que esto se realizará "sin recortar un centímetro" el Estado del bienestar del país, concluyendo de forma tajante: "Seguridad y prosperidad. Ambas pueden y deben ir de la mano".
Incidumbre diplomática y tensiones internas en la Alianza Atlántica
La contundencia de las declaraciones de Donald Trump ha generado una profunda preocupación en el seno del organismo internacional, abriendo interrogantes inmediatos sobre el futuro de las relaciones diplomáticas y económicas entre Washington y sus aliados europeos. Previo a sus críticas directas a España, Trump también había manifestado a su llegada a Ankara su fuerte malestar con los Gobiernos de Francia, Italia, Reino Unido y Alemania, recriminándoles no haber prestado apoyo a las operaciones militares estadounidenses recientes contra Irán. Incluso, lanzó fuertes acusaciones contra Meloni, pidiendo una "orden de alejamiento" de la mandataria italiana.
La escalada verbal y la orden formal al Departamento del Tesoro marcan el punto álgido de una serie de desencuentros que se han venido sucediendo a lo largo de los últimos meses, desafiando las llamadas a la cohesión interna expresadas por el resto de los líderes europeos en territorio turco.