7 de julio de 2026 13:32 hs

España se encuentra en un punto de inflexión crítico frente a los incendios forestales. La llegada de la segunda ola de calor del verano, con temperaturas que rozan los 40 grados, ha situado el riesgo de fuego en niveles "extremos" o "muy extremos" en gran parte del país. Sin embargo, los expertos advierten de que ya no se trata de crisis estacionales aisladas: el país afronta una nueva era de megaincendios, caracterizada por fuegos más intensos, rápidos y destructivos, que están transformando radicalmente la seguridad territorial y ciudadana.

Los datos del arranque de 2026 confirman la gravedad de la tendencia. Desde el 1 de enero, los incendios forestales han calcinado un total de 43.197,52 hectáreas, una cifra que duplica la registrada en el mismo periodo de 2025. En lo que va de año se contabilizan 4.655 siniestros, de los cuales 12 han sido clasificados como Grandes Incendios Forestales (GIF), aquellos que superan las 500 hectáreas.

El impacto de los nuevos fuegos: menos cantidad pero mayor destrucción

Un riguroso informe publicado por la Real Academia de Ingeniería, titulado El problema de los incendios forestales en España: tendencias, impactos y mitigación, alerta sobre un paradójico cambio de tendencia. Aunque el número total de incendios se reduce de media un 30% anual, la superficie arrasada y la virulencia de los fuegos han crecido de forma alarmante desde 2019. El problema real ya no es el número de focos que se inician, sino la incontrolable capacidad de propagación que muestran los grandes incendios.

Más noticias

Para dimensionar la magnitud de este fenómeno, el estudio elaborado por el grupo de Medio Ambiente y Clima de la institución —impulsado por el académico Luis Gil y el investigador Víctor Resco de Dios— ofrece equivalencias físicas impactantes:

  • Potencia liberada: Durante el año 2025, los incendios en la península liberaron tanta energía como la que genera en un año entero un reactor nuclear de 1.000 megavatios.

  • Equivalencia de destrucción: Por cada 2.700 hectáreas consumidas por las llamas, la energía liberada equivale a la potencia de la bomba nuclear de Hiroshima.

  • Superficie histórica: La suma del terreno quemado en España durante los años 2022 y 2025 rebasó las 300.000 hectáreas, unos registros destructivos que no se experimentaban desde finales del siglo pasado.

Además, la intensidad mínima de los fuegos en la península ibérica se ha incrementado entre un 30% y un 40% en lo que va de siglo, y cinco de los diez mayores incendios registrados en España desde 1968 han tenido lugar después del año 2022.

Radiografía de los megaincendios: olas de calor y vegetación fuera de control

Las condiciones climáticas extremas actúan como el acelerador perfecto para estos fenómenos. Mónica Parrilla, ingeniera forestal y portavoz de Greenpeace, explica que las olas de calor secan de forma drástica la vegetación, reduciendo la evapotranspiración y la humedad ambiental. "La vegetación se convierte en combustible, en alimento del fuego", señala, recordando que en 2025 el 72% de los grandes incendios forestales se desataron coincidiendo con olas de calor.

El cambio climático, de hecho, está desdibujando por completo las estaciones. En este 2026 ya se registraron incendios de gran importancia a finales de febrero. A este factor ambiental se suma la falta de gestión forestal. Según expone Víctor Resco de Dios, la acumulación de masa vegetal no gestionada provoca que, de forma inevitable, acabe ardiendo en torno a un 5% de la superficie forestal. Aunque la mayoría de los conatos siguen teniendo origen humano, el rayo se ha consolidado como la causa principal detrás del inicio de los megaincendios.

El factor humano: negligencias, intencionalidad y abandono rural

La mano del hombre sigue estando detrás de la inmensa mayoría de las emergencias. Expertos en incendios forestales detallan que hasta el 95% de los incendios en España tienen causa humana, ya sea por negligencias y descuidos o de forma intencionada. De los casos en los que la investigación logra esclarecer el origen, el 53% son intencionados, lo que refleja la persistencia de conflictos sociales en el entorno rural que terminan dirimiéndose con el uso del fuego.

La vulnerabilidad actual del territorio se explica a través de tres factores estructurales:

  • El cambio climático global.

  • El abandono de los usos, actividades y aprovechamientos tradicionales del medio rural.

  • La urbanización descontrolada sobre terrenos agrícolas y ganaderos que han quedado en desuso.

Esta última variable provoca que, a diferencia de lo que ocurría hace tres o cuatro décadas, las llamas alcancen con mayor facilidad e inmediatez a las poblaciones, multiplicando el peligro para las personas.

Consecuencias humanas: mortalidad por humo y evacuaciones masivas

El coste de los megaincendios no es solo ecológico; el impacto en la salud pública y la seguridad civil es devastador. El informe de la Real Academia de Ingeniería desvela cifras alarmantes correspondientes a la campaña de 2025:

  • Mortalidad prematura: Al menos 1.622 personas fallecieron debido a las complicaciones de salud derivadas de la contaminación y el humo de los incendios.

  • Éxodo forzoso: Cerca de 40.000 habitantes tuvieron que ser evacuados de sus hogares para proteger sus vidas.

La vulnerabilidad es especialmente aguda en el entorno rural debido a la dispersión demográfica. Los expertos denuncian que las administraciones locales, regionales y estatales sufren un vacío de planificación grave: mientras que el país cuenta con mapas detallados de zonas inundables, España sigue careciendo de mapas de zonas inflamables que permitan alertar a los ciudadanos sobre el riesgo real de las zonas donde residen.

Un Pacto de Estado de 3.000 millones de euros: de la extinción a la prevención

Ante un escenario ingobernable para las técnicas tradicionales, la Real Academia de Ingeniería insta a los partidos políticos a formular un Pacto de Estado específico sobre incendios forestales. La propuesta contempla la movilización de 3.000 millones de euros anuales durante los próximos cinco años, un montante económico que no dependería en exclusiva de los presupuestos públicos, sino que se articularía mediante colaboración público-privada y la valorización de recursos como la leña y la biomasa.

Este plan de choque se cimentaría sobre ocho ejes de actuación estratégicos:

  • Mejora integral de los sistemas de alerta y gestión de emergencias.

  • Restauración inmediata de las áreas quemadas.

  • Reforma profunda de la legislación forestal.

  • Impulso de nuevas oportunidades económicas en el entorno rural (bioeconomía).

  • Actualización de la fiscalidad vinculada al sector forestal.

  • Fortalecimiento de la cultura de autoprotección ciudadana.

  • Promoción de la investigación científica aplicada al fuego.

  • Gestión del territorio a gran escala.

Más noticias

Te puede interesar

Más noticias de Uruguay

Más noticias de Argentina

Más noticias de Estados Unidos