El grupo terrorista Hamás ha anunciado este lunes de manera oficial la disolución del organismo que ha gobernado la Franja de Gaza durante casi dos décadas. Esta decisión busca despejar el camino para que un comité de tecnócratas asuma la administración del enclave, en el marco de los acuerdos derivados del alto el fuego alcanzado en octubre de 2025.
Ismail al Thawabta, director de la oficina de medios de las autoridades de Hamás en Gaza, confirmó en una rueda de prensa ofrecida en Deir al Balah (centro de Gaza) que Mohamed al Farra (también citado como Muhammad Abdul Jaliq al Farra), quien lideraba de forma interina el Comité de Emergencia gubernamental, ha presentado formalmente su dimisión. Este paso estratégico supone el fin del órgano creado por la organización tras los ataques del 7 de octubre de 2023.
Un paso estratégico hacia un comité tecnocrático
La disolución del Comité de Emergencia tiene como objetivo facilitar la transición administrativa hacia el Comité Nacional para la Administración de Gaza (CNAG o NCAG). Este organismo es un grupo de tecnócratas palestinos que fue establecido por la Junta de Paz, bajo la iniciativa impulsada por el presidente estadounidense, Donald Trump, durante las negociaciones de paz que culminaron el año pasado. El diario Asharq Al-Awsat ya había adelantado la noche del domingo la intención de la cúpula de Hamás de desmantelar este "comité de seguimiento de la labor gubernamental" que operaba como ejecutivo de facto.
A través de un comunicado oficial, las autoridades gazatíes señalaron que se han adoptado "pasos prácticos" para traducir sus promesas en acciones concretas sobre el terreno. Con esta medida, el grupo terrorista busca formalizar su renuncia a la gobernanza directa del enclave costero, el cual controlaba desde el año 2007 tras sus enfrentamientos con la facción Fatah, liderada por el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás. El portavoz de Hamás, Hazem Qassem, declaró a Al Jazeera que la organización ha cumplido todos sus compromisos —incluida la voluntad de transferir la cartera de seguridad— y que "la pelota está ahora en el tejado de los mediadores".
El papel del personal técnico para evitar el vacío de poder
Para evitar el colapso de los servicios básicos y un escenario de caos institucional que perjudique a la población civil, las autoridades de Hamás detallaron que el personal "técnico y profesional" permanecerá provisionalmente en sus puestos de trabajo.
"Seguirán en sus cargos para garantizar la continuidad de los servicios a nuestro pueblo palestino y evitar un vacío administrativo y técnico", reza el comunicado oficial de su oficina de prensa.
Asimismo, se ha especificado que todos los empleados públicos que se mantienen en funciones están "plenamente dispuestos" a trabajar bajo las órdenes del CNAG y actuarán como órgano interino durante el período de transición. Mahmoud Mardawi, alto cargo de Hamás, celebró la decisión calificándola de "paso nacional" e instó a todas las fuerzas palestinas a respaldar el traspaso de competencias.
Israel tacha la medida de "maniobra política sin sentido"
La reacción de Jerusalén ante el anuncio ha sido de absoluto escepticismo. Altos funcionarios israelíes recalcaron de forma contundente que la medida no es más que "una maniobra política sin sentido y una táctica dilatoria".
Según fuentes gubernamentales israelíes, la inteligencia ya manejaba indicios desde la víspera de que este anuncio tendría lugar, pero funcionarios palestinos les confirmaron que se trata de un "paso meramente simbólico destinado a crear una apariencia de progreso ante los mediadores". Israel sostiene que, al permanecer todos los empleados técnicos en sus puestos, Hamás continúa gobernando la Franja de Gaza y manejando los asuntos entre bastidores, intentando forzar la entrada del comité tecnocrático bajo las condiciones que le resulten convenientes.
EE.UU. renuncia al desarme para activar la reconstrucción
El trasfondo de este movimiento político coincide con un giro de calado por parte de la mediación internacional. Según reveló el diario Yedioth Ahronoth, la administración estadounidense ha decidido abandonar la exigencia del desarme inmediato de Hamás como condición indispensable para iniciar la reconstrucción de la Franja.
El desarme formaba parte del plan original de 20 puntos de Donald Trump que facilitó la tregua. Sin embargo, ante el bloqueo de las negociaciones, Washington ha optado por pasar a la Fase 2 del proyecto: una reconstrucción gradual de las zonas bajo control israelí que contempla la retirada de las fuerzas de Israel, el despliegue de una fuerza internacional y el realojo progresivo de la población en barrios residenciales temporales, en un plan proyectado a diez años.
La Junta de Paz y la estructura del nuevo gobierno civil
La Junta de Paz para Gaza, creada formalmente en enero de 2026, opera como el órgano supervisor supremo internacional del proceso, respaldado por líderes globales. Bajo su tutela se diseñó el CNAG, un comité de transición civil integrado por 15 profesionales independientes aprobados por Israel para gestionar áreas como infraestructura, sanidad y educación.
El nuevo comité tecnocrático estará encabezado por Ali Shaath, un perfil seleccionado tras un exhaustivo proceso de evaluación. Shaath cuenta con una sólida trayectoria institucional tras haber ejercido como director general y viceministro en departamentos de la Autoridad Palestina, además de dirigir su autoridad de zonas industriales. Pese a sus vínculos con Ramala, carece de afiliación política directa, lo que se alineaba con el perfil técnico requerido, aunque el comité afronta ya graves carencias de infraestructura y una falta de sede permanente para operar de forma centralizada.