6 de julio de 2026 8:28 hs

Los terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio aceleraron el desgaste político de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. La respuesta oficial, percibida como deficiente por la mayoría, profundizó la desaprobación y agravó el rechazo ciudadano, según un sondeo de AtlasIntel.

El estudio fue elaborado entre el 26 y el 30 de junio. Ante la pregunta sobre la reacción del gobierno frente al desastre, 65,4% de los encuestados desaprobó la gestión y un 52,4% la calificó directamente como “muy mala” y 8,3% como mala. Un 15,4% la consideró regular, mientras el respaldo positivo quedó reducido a 21%.

Sin el piso del voto, Rodríguez gobierna bajo la sombra del tutelaje de Washington. Su ascenso se produjo tras la captura de Nicolás Maduro por comandos estadounidenses y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos de narcotráfico. Maduro, que la había tenido como vicepresidenta, se proclamó reelecto en 2024 en unas elecciones empañadas por pruebas de fraude electoral.

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Para Rodríguez es fundamental ganar legitimidad por desempeño y evitar que una respuesta deficiente ante la crisis profundice el descontento y abra espacio a nuevas protestas. La encuesta muestra que la opinión pública avanza en dirección contraria a lo que necesita el gobierno interino: la desaprobación crece y la aprobación de la presidenta encargada desciende de manera acelerada, consolidando un escenario de fragilidad política.

Entre mayo y junio la desaprobación a la manera en que Rodríguez está conduciendo el país aumentó de 58,7% a 63,3%. Una mirada más amplia revela que la percepción positiva se redujo de 37% en febrero a 24% en junio, un declive de 13 puntos porcentuales en apenas cuatro meses.

Personas protestan en La Guaira por la falta de respuesta del gobierno después de los terremotos

Personas protestan en La Guaira por la falta de respuesta del gobierno después de los terremotos

En las primeras 24 horas de la tragedia, antes de que comenzara a llegar la ayuda internacional, quedó en evidencia la escasa capacidad de respuesta del gobierno de Delcy Rodríguez. La ausencia de rescatistas, la falta de maquinaria pesada, hospitales sin medicamentos y teléfonos usados como linternas retrataron las carencias de una administración que además arrastra la falta de legitimidad, mientras las críticas se intensificaban.

El acceso a La Guaira, el estado a la costa a 30 minutos de Caracas y el más afectado por los sismos permanece bajo vigilancia de policías y militares después de que un enjambre de motos y vehículos colapsara la autopista en un intento por llevar ayuda a quienes, con manos, cuerdas y palas, removían escombros en busca de sobrevivientes. La escena retrató a una sociedad civil que intentó suplir la precariedad del Estado en las primeras horas del desastre.

Piso frágil

Tras el colapso del socialismo del siglo XXI, la corrupción rampante, la emigración de ocho millones de venezolanos —entre ellos buena parte del recurso humano más preparado—, una larga hiperinflación y el declive de la producción petrolera, principal fuente de dólares del país, el Estado venezolano atraviesa una situación precaria.

Delcy Rodríguez

Delcy Rodríguez

El país figura entre los más corruptos del mundo. El sistema público de salud, los servicios básicos como la electricidad y la infraestructura ya estaban sumidos en una severa crisis antes del terremoto. La inflación acumula 102% en lo que va de año y los salarios son de los más bajos de América Latina.

En una rueda de prensa con corresponsales extranjeros, Rodríguez defendió su gestión. Alegó que miles de funcionarios fueron desplegados pocas horas después de los terremotos, que decretó la emergencia de inmediato y que tramitó con rapidez la ayuda internacional. También denunció la existencia de “laboratorios mediáticos” que, según ella, buscaban sembrar el caos. “Hicimos todo lo que está en nuestra mano y seguiremos haciendo lo que está en nuestra mano y más”, aseguró.

Las elecciones

El plan de la Casa Blanca para Venezuela contempla tres etapas: estabilización, recuperación y transición. Las dos primeras retrocedieron tras el terremoto que, según un análisis satelital del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, dejó daños por 6.700 millones de dólares, mientras que el costo de la reconstrucción podría equivaler a 20% del PIB.

La transición a la democracia, sin cronograma definido, permanece relegada, aunque para los venezolanos sigue siendo una demanda central y latente.

De acuerdo al sondeo de AtlasIntel, en el contexto de la crisis generada por los sismos, 45,7% de los encuestados considera que la celebración de nuevas elecciones es más urgente. En contraste, 32,6% se inclina por priorizar la reconstrucción y 21,6% estima que el terremoto no tiene efecto alguno sobre la agenda política.

El deseo de cambio político sigue siendo mayoritario. Un estudio de la encuestadora Delphos, elaborado antes de los sismos con una muestra recolectada entre el 1 y el 8 de junio, señala que 87,6% de los venezolanos considera necesario un cambio de gobierno, y de ellos 61% lo califica como “muy necesario”. Además, 74% de la población sostiene que la realización de elecciones es el factor que más puede contribuir a concretar ese cambio político.

Eurasia Group advierte en un informe reciente que “una respuesta inadecuada probablemente se traduciría en mayores costos políticos para Rodríguez y, por lo tanto, en una mayor presión social para avanzar hacia una eventual transición, lo que podría trastocar lo que hasta ahora ha sido un equilibrio político mutuamente beneficioso tanto para el presidente Donald Trump como para Rodríguez”.

Líderes políticos

El sondeo de AtlasIntel indica que María Corina Machado se mantiene como la principal líder opositora, con una imagen positiva para 53% de los venezolanos. En contraste, Delcy Rodríguez apenas recibe el respaldo de 23%. Su hermano, Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento, alcanza solo 9%, la misma proporción que Diosdado Cabello, ministro del Interior.

María Corina Machado

María Corina Machado

Machado ha alineado su estrategia con la Casa Blanca para asegurar el respaldo de la administración Trump. El problema es que hasta ahora el interés de Washington se ha concentrado en el sector petrolero y en las fases de estabilización y recuperación, lo que se ha traducido en buenas relaciones con el gobierno de Delcy Rodríguez y en limitaciones para una oposición que busca acelerar las reformas hacia elecciones presidenciales.

Machado, fuera del país desde diciembre tras viajar a Noruega para recibir el Premio Nobel de la Paz, ha intentado regresar a Venezuela después de los terremotos para retomar su actividad política. Sin embargo, se expone a represalias del régimen y no ha recibido apoyo de Washington para su retorno.

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