28 de junio de 2026 13:04 hs

Los potentes terremotos que sacudieron a Venezuela el 24 de junio dejaron una elevada cifra de muertos y heridos, además de daños en Caracas, la capital, y cuatro estados. El país, con una economía debilitada, inflación persistente y sobreendeudamiento, enfrenta ahora el desafío de costear la reconstrucción.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentó una estimación inicial de los daños provocados por los sismos en el Distrito Capital y en los estados Miranda, Carabobo, Yaracuy y La Guaira. A tan solo media hora de Caracas, La Guaira quedó convertida en una zona de desastre: edificios colapsados, infraestructura severamente afectada y un paisaje marcado por la devastación.

La Guaira

La Guaira

El PNUD realizó una evaluación satelital basada en el Análisis Digital Rápido (RAPIDA) y determinó de manera inicial que los daños directos por pérdida de viviendas y activos ascienden a 6.700 millones de dólares. La cifra supera en 22% lo que Venezuela obtuvo por exportaciones petroleras en el primer trimestre, la fuente que provee más de tres cuartas partes de las divisas del país.

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La evaluación advierte que estas estimaciones reflejan únicamente los daños físicos directos ocasionados por el movimiento del suelo. No contemplan las pérdidas económicas indirectas, los daños a infraestructura lineal ni los costos totales de reconstrucción, que suelen superar ampliamente el cálculo inicial. De acuerdo con el PNUD, el impacto económico total suele ser entre 1,5 y 3 veces el valor de los daños directos.

La evaluación satelital del PNUD calcula que 8,6 millones de personas quedaron expuestas a intensidades sísmicas iguales o superiores a VI, el umbral a partir del cual las sacudidas pueden provocar daños moderados en edificaciones vulnerables y afectar directamente a la población. Dentro de ese universo, 1,7 millones enfrentaron intensidad VII, muy fuerte; 352.000 soportaron intensidad VIII, severa; y 18.000 estuvieron bajo intensidad IX, violenta.

Al considerar las edificaciones el PNUD indica que 1,7 millones de edificios estuvieron expuestos a actividad sísmica capaz de generar daños.

Cuerpos cubiertos, Cata La Mar, La Guaira

Cuerpos cubiertos, Cata La Mar, La Guaira

Terreno movedizo

El terremoto se añade a una crisis económica severa. Tras el fracaso del socialismo del siglo XXI el país se hundió en una recesión e hiperinflación, luego agravada por las sanciones de Estados Unidos y la pandemia, que redujo el tamaño de la economía a la cuarta parte entre 2014-2021. Luego, el PIB tocó fondo y comenzó un incipiente y lento ascenso.

Los últimos datos son elocuentes. En los primeros cinco meses de este año la inflación acumuló un salto de 102%, mientras que el ingreso mínimo de los trabajadores equivale a 240 dólares. En contraste, la canasta con los 25 alimentos de mayor consumo en los hogares y artículos de limpieza esenciales —como papel higiénico y crema dental— cuesta 394 dólares para una familia de cuatro miembros, según un estudio de la consultora Anova.

Además, Venezuela carga con una colosal deuda sobre la que no existen cifras oficiales, pero que se ha estimado en torno a 180.000 millones de dólares. El gobierno de Delcy Rodríguez —que se mantiene al frente como presidenta encargada tras la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos y su envío a una prisión en Nueva York para ser juzgado por narcotráfico— se disponía a reestructurarla antes de los terremotos.

La Guaira

La Guaira

Un elemento clave es que Washington mantiene un tutelaje sobre el gobierno de Rodríguez y conserva sanciones que impiden el acceso normal a los recursos. Los petrodólares del país se depositan en una cuenta bajo supervisión del Departamento del Tesoro, que aprueba el presupuesto presentado cada mes por la administración venezolana.

Rodríguez anunció un fondo de 200 millones de dólares para la reconstrucción, con recursos que el país tiene en el FMI, y Estados Unidos adelantó que ayudará a “identificar las necesidades de recuperación a más largo plazo”, y que creará un fondo de 150 millones de dólares.

La desesperación

En la noche del 27 de junio el presidente del parlamento, Jorge Rodríguez, admitió que el número de fallecidos por los sismos ya se ubica en 1.430, además de 3.238 heridos y 3.142 familias damnificadas, la mayor parte en el estado La Guaira que ha sido militarizado.

El acceso a La Guaira, una ciudad costera donde se encuentra el principal aeropuerto del país, permanece bajo estricta vigilancia de policías y militares. La medida se adoptó después de que el pasado viernes la ciudad quedara colapsada por un aluvión de vehículos particulares que intentaban llevar ayuda humanitaria, en respuesta al desesperado llamado de los afectados.

Durante las primeras 24 horas tras el terremoto quedó expuesta la precariedad del Estado para enfrentar emergencias. En distintas localidades de La Guaira, los venezolanos recurrieron a palas y cuerdas para remover escombros y buscar a sus seres queridos entre las ruinas.

El viernes la autopista que conecta Caracas con La Guaira se convirtió en un torrente de motos, autos y camiones cargados con retroexcavadoras, agua, víveres, plantas eléctricas, colchones, medicinas y voluntarios. La solidaridad ciudadana llegó antes que la respuesta oficial, pero sin coordinación terminó bloqueando los accesos.

El aparato chavista, preparado para reprimir y detener, fue incapaz de organizar un corredor expedito para las urgencias. Cuando el desorden ya era incontrolable, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, decretó el cierre: La Guaira fue declarada zona militarizada y solo se permite el ingreso de personal autorizado.

La salud pública, desde mucho antes de los terremotos, se encuentra en una situación lamentable. En abril, la Federación Médica Venezolana (FMV) afirmó que “el 90% de los hospitales del país están desabastecidos y abandonados”.

La Guaira

La Guaira

La última Encuesta Nacional de Hospitales, que es de 2024, recogía que el índice de desabastecimiento de insumos de quirófano estaba en 74%. Y, por otro lado, indicaba que solo 4 de cada 10 quirófanos estaban operativos en promedio.

En este entorno la ayuda internacional, que comenzó a llegar, es fundamental. El Vicecanciller para Europa y América del Norte, Oliver Blanco, informó en su cuenta de X que “en las últimas horas Venezuela ha recibido 17 vuelos con más de 1.600 integrantes de equipos de rescate y en las próximas 24 horas se espera la llegada de 25 vuelos adicionales”.

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