9 de junio de 2026 12:26 hs

Las autoridades de Taiwán han denunciado públicamente una nueva "escalada de tensiones" en el estrecho tras registrarse maniobras de "acoso" por parte de China a buques mercantes. Desde Taipéi se califica esta estrategia de "expansionismo" por parte de Pekín para proyectar su poder en la región, en un escenario de creciente fricción geopolítica que ya involucra a varios actores internacionales.

El secretario general del Consejo de Seguridad Nacional de Taiwán y exministro de Exteriores, Joseph Wu, ha alertado a través de sus redes sociales sobre estas incursiones: "Buques de la Guardia Costera y de la Policía Marítima de China están acosando a buques mercantes en la Zona Económica Exclusiva de Taiwán para aparentar que China ejerce su jurisdicción".

Ante esta situación, el dirigente taiwanés ha lanzado un llamamiento directo a la navegación internacional: "Hacemos un llamamiento a todos los buques mercantes de la zona para que ignoren las llamadas de radio de la Guardia Costera China".

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El origen del conflicto: el pacto marítimo entre Japón y Filipinas

El repunte de la tensión en la región coincide con el anuncio de Pekín de poner en marcha una "operación marítima para el cumplimiento de la ley" en las aguas situadas al este de Taiwán. Esta medida es la respuesta directa de China a la apertura de negociaciones entre Japón y Filipinas, países que han acordado delimitar sus respectivas Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) y sus plataformas continentales en las aguas situadas entre Filipinas y el archipiélago japonés de Ryukyu.

Para el Gobierno chino, el pacto bilateral entre Tokio y Manila representa una afrenta directa a sus intereses. Las patrullas e incursiones de la Guardia Costera china en la zona son consideradas por el régimen de Pekín como un "movimiento necesario" para contrarrestar unas conversaciones que, a su juicio, eluden su soberanía en aguas estratégicas.

La respuesta de China: acusaciones de violación del derecho internacional

El portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Lin Jian, ha defendido con firmeza la postura de su país en una rueda de prensa, asegurando que Pekín posee una zona económica exclusiva y una plataforma continental legítima en las aguas ubicadas al este de la isla de Taiwán.

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Lin ha acusado formalmente a Japón y Filipinas de vulnerar gravemente los derechos e intereses marítimos de China, actuando "sin tener en cuenta" a Pekín. Según el portavoz, el paso dado por Tokio y Manila "infringe gravemente el derecho internacional —incluida la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar— y las normas básicas de las relaciones internacionales". En un tono tajante, el funcionario chino ha advertido de que su país "no lo permitirá bajo ningún concepto".

Incidentes previos con la Guardia Costera china en la ZEE de Japón

Este cruce de acusaciones se produce pocos días después de que Japón denunciara formalmente la incursión de varios buques de la Guardia Costera china a comienzos de mes. Los navíos habrían navegado dentro de la zona económica exclusiva japonesa, concretamente en torno a la isla de Yonaguni, situada en la prefectura de Okinawa.

En aquel momento, el Gobierno chino restó importancia a las protestas de Tokio y describió la actuación de sus fuerzas de seguridad como una simple patrulla rutinaria en aguas bajo su propia jurisdicción. Sin embargo, para los países de la región, este incidente forma parte de un patrón de comportamiento cada vez más asertivo por parte de Pekín.

Alianzas internacionales y el estatus geopolítico de Taiwán

El área del Estrecho de Taiwán y sus aguas adyacentes han experimentado una notable intensificación de la actividad militar y de guardacostas en los últimos meses. Este incremento de la presencia china ha provocado, en contraposición, una mayor coordinación en materia de seguridad entre Japón, Filipinas y Estados Unidos, que observan con preocupación los movimientos de Pekín en estas rutas comerciales clave.

El trasfondo de esta disputa sigue siendo el estatus político de la isla. Pekín continúa considerando a Taiwán como una provincia rebelde y reclama la soberanía total sobre el territorio. Por su parte, el Gobierno taiwanés rechaza de forma tajante las reivindicaciones de la República Popular China y defiende firmemente que solo los habitantes del territorio insular tienen la potestad de decidir su futuro.

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