24 de julio de 2026 9:40 hs

Ya es casi imposible llevar la cuenta.

En cinco meses de guerra en el Golfo Pérsico, una y otra vez, el bloqueo del estrecho de Ormuz se levanta y se restablece.

Primero fue Irán el que impidió el tránsito por esa vía por la que circula el 20% del crudo global. Y después fue el propio Estados Unidos el que evitó la navegación para asfixiar financieramente a Teherán, que seguía utilizándola para exportar su petróleo.

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Pero ahora, a casi dos semanas del reinicio de las hostilidades, entraron en escena los militantes hutíes de Yemen, que hasta el momento no habían intervenido más allá de una serie de ataques a Israel en marzo y comienzos de abril.

La aparición del grupo extremista pro-Irán con su bloqueo de otro estrecho, Bab el-Mandeb, en el Mar Rojo, lleva la guerra a otro nivel.

Por eso el crudo Brent, que se disparó casi 40% en julio, tocó el jueves por primera vez en dos meses los u$s 100 el barril después de trepar 7%. No está tan lejos de su máximo durante este conflicto, que fue de u$s 102,77 el 18 de mayo. El 6 de julio, cotizaba a un mínimo de u$s 72.

La ruta alternativa de los saudíes, bajo ataque

La reintroducción del bloqueo estadounidense ya había reducido a cero el goteo de 1,5-2 millones de barriles diarios que venía exportando Irán. Lo que peligra con la amenaza de los hutíes es el petróleo que Arabia Saudita lograba seguir comercializando gracias a una ruta alternativa.

El reino -el mayor productor del Golfo- cuenta con un antiguo oleoducto que atraviesa el desierto hasta su costa occidental, donde se encuentra el puerto de Yanbu, sobre el Mar Rojo, que conecta con el océano Índico.

De esta forma, podía evitar el estrecho de Ormuz y comercializar 3,6 millones de barriles diarios, poco más de la mitad de las exportaciones antes de la guerra. Un flujo que resultaba vital para evitar que el suministro colapsara por completo.

Pero para transportar estos cargamentos a los clientes -mayormente en Asia-, los barcos deben navegar por el canal de Bab el-Mandeb y bordear la escarpada costa de Yemen, un refugio hecho a medida para los ataques de los hutíes.

Esos barriles pueden desviarse a través del Canal de Suez. Pero desde ya, es una solución menos eficiente, que requiere barcos más pequeños y al ser rutas más largas, son también más costosas.

Los hutíes, viejos conocidos que siembran terror en el Mar Rojo

A los hutíes se los conoce como Seguidores de Dios. Entrenados y financiados por Irán, son una raza moderna de piratas terroristas.

En control de gran parte de Yemen, en 2023, en solidaridad con la causa Palestina, cuando Hamás inició la guerra contra Israel, los hutíes comenzaron a atacar salvajemente barcos.

Y bloquearon gran parte del tráfico marítimo en el Mar Rojo durante dos largos años.

Cerca del 10% del comercio mundial pasaba anualmente por Bab el-Mandeb antes de que comenzaran los ataques de los hutíes en 2023. Esa proporción cayó a alrededor del 3%, según datos de Clarksons Research y la plataforma PortWatch de la Fondo Monetario Internacional y Universidad de Oxford. Algunos estiman que aún ronda el 5% (ver info).

En los últimos años muchos operadores navieros optaron por evitar el Mar Rojo o bien desviarse rodeando el extremo sur de África, una maniobra costosa que supone miles de kilómetros más y puede añadir dos semanas a los viajes.

Los hutíes surgieron en la década de 1990 tras la unificación de Yemen del Norte y Yemen del Sur, protagonizando una serie de rebeliones contra el gobierno. En 2014, iniciaron una guerra civil que aún divide a Yemen.

Un barril a u$s 120 se volvió un pronóstico conservador

¿Cómo sigue esta guerra con un doble bloqueo? Desde Société Générale apuntan, desde una lectura geopolítica, que “ahora la atención se centra en la respuesta de Arabia Saudita”.

Otros analistas recalcan en estos días que las alternativas de suministro a nivel mundial se están reduciendo.

La Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos, por ejemplo, cayó significativamente desde que comenzó el conflicto, lo que plantea interrogantes sobre si el proveedor mundial de último recurso tendrá capacidad suficiente para compensar la pérdida adicional de barriles de Oriente Medio.

Los inventarios en el importante centro de distribución de Cushing, Oklahoma, se encuentran actualmente por debajo de los 20 millones de barriles, un umbral ampliamente considerado como el mínimo operativo, el nivel estacional más bajo desde 2014, informa Bloomberg.

En cuanto a los pronósticos, los mismos bancos que hace apenas unas semanas rebajaban sus proyecciones a medida que el Brent se desinflaba ahora ven un panorama lúgubre. Después de todo, el escenario cambió radicalmente.

Goldman Sachs hoy considera que el Brent excederá los u$s 120 el barril para el último trimestre y podría promediar los u$s 100 el año que viene de continuar las interrupciones en el suministro en los distintos estrechos.

En el Royal Bank of Canada se arriesgan un poco más allá. Creen que en vista de los últimos ataques hutíes, el precio del petróleo podría exceder el máximo de u$s 139 que alcanzó en 2022 en reacción a la invasión rusa de Ucrania e incluso el pico de u$s 146 de 2018.

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