8 de septiembre de 2026 15:20 hs

Los nuevos aranceles van del 15% al 50% y afectan a una variedad de productos por unos 20.000 millones de dólares, equivalentes a 7% de las importaciones anuales de Canadá desde Estados Unidos. En concreto, alcanzan a sectores como el acero, productos lácteos, artículos electrónicos y pulpa de papel, entre otros.

"Estamos contrarrestando los nuevos aranceles de Estados Unidos, dólar por dólar, con nuestros propios aranceles", señaló Carney en un mensaje en video. "No creo en la escalada del conflicto, pero nuestros aranceles son necesarios para proteger a nuestros trabajadores, empresas y comunidades", aseguró.

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"No podemos permitir que los productos estadounidenses entren en Canadá sin aranceles mientras ellos imponen aranceles a nuestras empresas por exportar a su país", añadió el premier, que reconoció que estas medidas encarecerán algunos productos y reducirán opciones para los canadienses.

Carney acusó además a Estados Unidos de haber querido imponer a su país un "mal acuerdo" de "condiciones injustas", y de tener el objetivo de convertir a Canadá en una "filial" y "destruir" su industria, en particular la automotriz.

A fines de agosto, Washington anunció que aplicará aranceles de 50% sobre productos canadienses por valor de 20.000 millones de dólares, aproximadamente 5% de lo que Canadá exporta cada año a Estados Unidos. Trump acusó entonces al país vecino de haber estado "estafando" a EEUU "durante años". La medida abarca desde palos de hockey hasta bienes agrícolas.

La disputa de Trump con Canadá

Los nuevos aranceles llegan después del fracaso de las negociaciones entre ambas partes a fines de agosto. "Cuando Estados Unidos pidió demasiado y ofreció muy poco, elegimos defender a los canadienses", declaró en ese momento el ministro de Finanzas de Canadá, François-Philippe Champagne.

Carney aseguró que Estados Unidos añadió términos de última hora que habrían restringido la capacidad de Canadá para cerrar acuerdos comerciales con otros países y debilitado las protecciones para el idioma, la cultura y la soberanía. Consideró tales exigencias como "inaceptables".

Trump justifica sus medidas como una forma de proteger a las industrias nacionales frente a lo que considera prácticas comerciales desleales. Bajo ese argumento, Washington sostiene que los gravámenes buscan defender empleos y empresas estadounidenses encareciendo el costo de los productos importados.

En medio de la tensión bilateral, el mandatario estadounidese renovó sus ataques contra Canadá. Después de haber amenazado al principio de su mandato con convertirlo en el estado número 51, dijo que iba a rebautizar el Lago Ontario como "Lago América".

El domingo publicó además un dibujo en el que se lo mostraba a él y a Carney vestido como jugadores de hockey en el que el primer ministro estaba arrodillado en el piso mientras Trump le decía "levántese gobernador".

Y este lunes amenazó con atacar las ventas del fabricante aeronáutico canadiense Bombardier. "¡NO MÁS VENTA DE BOMBARDIER EN ESTADOS UNIDOS! ¡Sus productos no son lo suficientemente buenos!", escribió Trump en una publicación. "Si quieren nuestro mercado, deben construir aquí y dejar de tratar a Estados Unidos como una alcancía", indicó.

Bombardier, por su parte, afirmó en un comunicado que la industria aeroespacial estadounidense es una "clara ganadora en comercio y exportaciones". La compañía respondió además que ya emplea a unos 3.500 trabajadores estadounidenses y mantiene más de 20 instalaciones en el país.

La empresa también señaló que gasta más de 2.500 millones de dólares al año con sus proveedores y afirmó que su cadena de suministro está "integrada por aproximadamente 2.800 empresas estadounidenses repartidas en 47 estados".

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