3 de septiembre de 2026 10:24 hs

La Unión Europa (UE) fue implacable aunque Brasil estaba advertido.

En mayo, el bloque comunitario dejó a Brasil fuera de la lista de países autorizados para suministrar productos de origen animal al bloque a partir del 3 de septiembre. El motivo: no cumplía con los requerimientos sanitarios.

Pero la administración de Lula da Silva tenía la oportunidad de revertir el cierre del mercado y se apresuró a crear nuevos protocolos. No alcanzó. El país reaccionó demasiado tarde y faltó coordinación entre el gobierno y la industria, fue la sentencia europea.

Desde este jueves, quedan suspendidas las importaciones de carne vacuna y aviar procedentes de Brasil, además de otros productos de origen animal. Las autoridades de la UE consideraron insuficientes las garantías presentadas por Brasil.

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Era un conflicto anunciado aunque quizás no tan pronto. El acuerdo acaba de entrar en vigor en forma provisional hace cuatro meses. Pero desde un principio, la dura negociación y, en especial, las protestas encendidas del agro europeo giraron en torno a la competencia desigual que creaban los altos estándares que el bloque les imponía y los costos que generaban.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen y el presidente de Brasil, Lula da Silva.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen y el presidente de Brasil, Lula da Silva.

Las reglas en este caso puntual aluden a la prohibición de utilizar determinados medicamentos para promover el crecimiento de los animales o mejorar su rendimiento y también restringen el empleo de antimicrobianos reservados para infecciones humanas.

“Una vez que se demuestre el cumplimiento, podrán reanudarse las exportaciones a la UE”, señaló la Comisión Europea. El punto es que Brasil no fue capaz de acreditar la satisfacción de las exigencias sanitarias del bloque.

La suspensión también alcanza a huevos y miel, además de otros productos de origen animal. En el caso de las carnes aviares y la miel, una auditoría europea está en curso y sus resultados deberían conocerse este viernes 4 de septiembre. Si la evaluación resulta satisfactoria, Bruselas podría autorizar nuevamente las importaciones.

Brasil, credibilidad en juego cuando intenta diversificarse

Brasil fue el segundo proveedor de carne vacuna de la UE en 2025, con más de 92.000 toneladas exportadas por un valor superior a los 713 millones de euros y una participación en torno al 25%. Las autoridades brasileñas estiman que recuperar la certificación podría demandará entre dos y tres años.

La medida tendrá un claro impacto en la credibilidad del país como mercado a nivel global. Este costo reputacional se ve potenciado por el momento de la industria. Brasil pierde acceso a Europa cuando sus productores están buscando diversificar sus destinos intentando ingresar a mercados como Japón y Corea del Sur.

Además de aplicar duras medidas proteccionistas, China, el mayor comprador de carne vacuna del mundo, suspendió las importaciones de varios de los principales frigoríficos de Brasil aduciendo también cuestiones sanitarias relacionadas con el uso de antibióticos. Además de aplicar duras medidas proteccionistas, China, el mayor comprador de carne vacuna del mundo, suspendió las importaciones de varios de los principales frigoríficos de Brasil aduciendo también cuestiones sanitarias relacionadas con el uso de antibióticos.

Al mismo tiempo, el sector en Brasil tiene la desventaja de enfrentar duras restricciones en sus envíos a China, el mayor comprador de carne vacuna del mundo.

Para proteger a la industria doméstica, no sólo existen cuotas estrictas sino que una vez excedidas, se aplica un arancel del 55%. Además, China suspendió las compras a varios grandes frigoríficos brasileños también por el uso de medicamentos para acelerar el crecimiento.

Por último, los países de UE como clientes tienen una particularidad que los vuelve un mercado interesante. Aunque representan una pequeña proporción de las exportaciones brasileñas, pagan un precio promedio más alto que otros importadores.

Esto obligará a la potencia sudamericana a buscar otros destinos para esos envíos por los que conseguirá probablemente precios más bajos.

“Brasil quiere ser el mayor exportador del mundo, pero ni siquiera sabemos cuántas cabezas de ganado tenemos”, le dijo a Bloomberg Fernando Sampaio, ex ejecutivo de la industria y miembro de la Coalición Brasileña sobre Clima, Bosques y Agricultura. “Brasil seguirá exportando su carne vacuna pero los clientes que podrían pagar un precio más alto tenderán a evitar esos riesgos”.

Argentina y Uruguay, negociar el reparto de los cupos

El principal proveedor de carne vacuna de la UE es el Reino Unido, con unas 110.000 toneladas en 2025 (26%). Pero Brasil venía de registrar un crecimiento del 37% el año pasado, consolidándose como segundo exportador. Su fuerte histórico es la carne congelada y en ese rubro, era el mayor proveedor del bloque.

Argentina y Uruguay no estaban en la escala brasileña pero cada uno tenía su “fuerte”.

Uruguay, con un 16% y 69.317 toneladas exportadas en 2025, fue el año pasado el proveedor de mayor crecimiento relativo (+45%). Su ventaja son sus sistemas ya establecidos de trazabilidad individual obligatoria, lo que le permite adecuarse a la normativa europea sin problemas.

En el caso de Argentina, con 62.500 toneladas exportadas y un 14,5% del mercado, es líder indiscutido en los envíos de cortes de alto valor bajo la Cuota Hilton, con 33.380 toneladas frente a 8.721 toneladas ingresadas por Brasil en 2025.

El cupo de carne previsto en el acuerdo debe distribuirse según disponga el propio Mercosur. Pero hasta ahora fue imposible llegar a un consenso. Así que rigió un sistema conocido como FIFO, el primero que llega, para colocar sus productos. El cupo de este año ya está agotado. El cupo de carne previsto en el acuerdo debe distribuirse según disponga el propio Mercosur. Pero hasta ahora fue imposible llegar a un consenso. Así que rigió un sistema conocido como FIFO, el primero que llega, para colocar sus productos. El cupo de este año ya está agotado.

El cupo de carne alcanza las 99.000 toneladas: 54.450 toneladas para carne fresca/enfriada (55%) y 44.550 toneladas para carne congelada (45%), gravadas con un arancel preferencial único del 7,5%.

Pero no es fácil llegar a acuerdos sobre cómo distribuir ese cupo y hasta ahora los exportadores se manejaron bajo el régimen FIFO —"el primero que llega" o la "ley de la selva"— para la colocación de sus productos en Europa.

Con la caída de la producción en la UE, este sistema de reparto contribuyó a que el tramo preferencial de carne fresca se agotara y se consumiera por completo para este año en forma anticipada y en tiempo récord.

En ese sentido, explican en la industria, que Brasil ahora esté fuera del mercado europeo, cambia las cosas, ya que aspiraba a quedarse con algo más del 40% en un esquema fijo de reparto.

Con la discusión empantanada, el resto de los miembros del bloque podrían ahora usar la sanción de la UE para destrabar la negociación y conseguir un trato más ventajoso.

Cuota Hilton, qué pasa con los cortes premium más rentables

La Cuota Hilton es otra historia. Cuenta con porcentajes fijos por país que son inamovibles y es cada gobierno quien se encarga de administrar y repartir internamente el cupo entre sus frigoríficos.

Estos cortes premium dejaron de pagar el histórico arancel del 20% y comenzaron a ingresar con 0% de derechos aduaneros gracias al nuevo acuerdo. Argentina concentra el grueso del cupo con 29.500 toneladas (44%), seguida de Brasil, con 10.000 (15%) y de Uruguay, con 6.376 (10%).

Pero Argentina y Uruguay no pueden beneficiarse de esas 10.000 toneladas brasileñas en el sentido de que la normativa impide la transferencia del cupo de un país a otro.

Sin embargo, el cierre del mercado a Brasil sí acarrea consecuencias: importadores como Alemania, Italia y los Países Bajos ya están pidiendo adelantar los embarques de Argentina y Uruguay y esa avidez de la demanda está presionando al alza los precios.

Por supuesto que tanto Argentina como Uruguay esperan que la sustitución de proveedores por parte de la UE derive en una mayor demanda de carne vacuna en general para sus productores.

Pero la medida no deja de ser una advertencia. En un clima político enrarecido y electoral, Europa no está dispuesta a la más mínima concesión.

Hoy fue Brasil. Lula dio pie a una embestida fácil.

Pero el Parlamento aún no aprobó el acuerdo y la resistencia del agro, con sus tractores desfilando por las ciudades europeas, fue un gesto contra todo el Mercosur.

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