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Argentina ha sido tradicionalmente dependiente de los precios internacionales de las commodities. La sustentabilidad de la economía se basa en un "péndulo triangular". O bien las divisas ingresan a través del complejo agroexportador, o bien, para compensar épocas de vacas flacas (literalmente), se ha recurrido a abultar la deuda externa con préstamos del FMI (y China durante el gobierno de Alberto Fernández). La última alternativa es ¨la maquinita¨ de la tan temida inflación.

La debilidad de la política exterior y del liderazgo en Argentina se tradujeron en la pandemia del COVID 19, en un escaso margen de maniobra para conseguir rápida inmunización. Se terminó recurriendo a vacunas rusas, junto a Bielorrusia, Hungría, Serbia y Emiratos Árabes Unidos. El liderazgo no solo resultó ineficaz e ineficiente, sino moralmente cuestionable. Basta recordar el "Vacunatorio VIP¨ y la fiesta privada en la residencia presidencial durante la cuarentena estricta.

Encarar una reconstrucción sustentable de Argentina implica saber leer el contexto internacional para poder engancharse en el mundo del siglo XXI. Estamos entrando en una bipolaridad 2.0, con China y Rusia ejerciendo una especie de "guerra fría por otros medios".

La destrucción mutua asegurada hace menos probable el uso del botón nuclear, y las armas nucleares tácticas son la nueva frontera. Los focos de competencia se superponen en este orden mundial que se organiza con una carrera ya no solo armamentista.

Seguridad energética y alimentaria son temas prioritarios en la agenda de las potencias, con un vuelco al nearshoring para asegurar cadenas de suministro. Pero post globalización, la interdependencia permite y a la vez necesita de flujos inter bloques cada vez más sofisticados.

Las ventajas de la distancia geográfica

La conquista y manutención de poder allende el territorio se realiza a través mercados, recursos (incluida la migración) y la superación tecnológica permanente.

Es en este contexto geopolítico es que la Argentina tiene que encajar sus potencialidades. Un beneficio está dado por la distancia geográfica del conflicto caliente, que ubica a Argentina como repositorio y productor de alimentos, combustibles y minerales.

El mar ofrece otra ventaja no sólo por su riqueza acuícola sino porque por él se realiza el 90 % del comercio de mercancías. El bloqueo en el canal de Suez, la sequía en el Canal de Panamá, la guerra de Rusia y Ucrania y la piratería en el Mar Rojo hacen resaltar en el mapa estratégico al sur Argentino-chileno, como ruta alternativa para navíos comerciales y militares.

Como muestra de la importancia estratégica del sur del cono sur, China ha instalado la Estación de Espacio Lejano en Neuquén, a través de un acuerdo firmado durante el gobierno de Cristina Kirchner con el gobierno del Presidente Xi Jinping.

Es la única estación de la red CDSN (red del espacio profundo) fuera de territorio chino. El interés estratégico que despierta Argentina resultó evidente con la preocupación de Estados Unidos por evitar el uso bélico de las base china.

Visitaron Argentina recientemente Laura Richardson, la jefe del Comando Sur de Estados Unidos, el jefe la CIA William Burns y el secretario de Estado Antony Blinken, apenas comenzado el gobierno de Javier Milei.

Existe margen de acción para que las fuerzas del cielo puedan aprovechar las debilidades de la geopolítica.

La clave es combinar intereses económicos con estratégicos a través de una diplomacia profesional y políticas públicas claras, sin olvidar que estamos en la órbita estratégica de los Estados Unidos.

El desafío de fortalecer la posición de Argentina en el mundo liberal democrático convive con la necesidad y ambición de lograr un desarrollo económico sostenible, que requiere lazos de inversión e intercambio.

En un mundo tan globalizado, podemos mantener interacciones comerciales múltiples incluyendo a China.

Aprovechar la explotación y demanda productos de nuestro complejo agropecuario, energía y minería (litio, cobre) es un primer paso para subir en la cadena de valor, diversificando la economía hacia valor agregado y servicios como la informática, biotecnología, industria satelital y aeroespacial en las que tenemos potencial.

(*) Juliana Montani es Politóloga de la Universidad de Buenos Aires. Dr (HC) Mex. CARI, ISIAE.

Temas:

Argentina Javier Milei geopolítica Conflictos bélicos

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