La maquinaria industrial y comercial del gigante asiático opera a pleno rendimiento de cara a la Copa del Mundo que se celebrará entre el 11 de junio y el 19 de julio en Estados Unidos, Canadá y México. Aunque la selección nacional china no logró la clasificación para la cita mundialista, los aficionados del país han encontrado en el mercado de recuerdos y objetos coleccionables la vía perfecta para canalizar su pasión por el fútbol, consolidando un fenómeno comercial que desafía la ralentización del consumo interno.
En el centro de este auge económico y cultural se encuentran los peluches de Lionel Messi caracterizado como una cabra. Este diseño constituye un guiño directo al acrónimo inglés GOAT (Greatest Of All Time, el mejor de todos los tiempos), cuya traducción literal coincide con el nombre de dicho animal en inglés (goat). Estos artículos, que apenas superan el tamaño de la palma de la mano, se han convertido en el producto estrella de la temporada dentro del mercado asiático.
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La fábrica del mundo se vuelca con el Mundial de fútbol
En los enormes mesones de las factorías de Yiwu, el mayor centro mayorista de China situado en el este del país, decenas de operarios trabajan a contrarreloj. El proceso de producción incluye el ensamblaje de cadenas y arneses metálicos a los muñecos antes de su distribución por toda la red comercial nacional.
Las empresas licenciatarias han diversificado su catálogo para cubrir las preferencias de los seguidores de las principales potencias internacionales. Además de las cabras de Messi, la producción incluye figuras del portugués Cristiano Ronaldo, gallos de espuma con la elástica de la selección de Francia y ositos de peluche uniformados con la equipación de España. Estos últimos compiten directamente en las estanterías con los populares muñecos Labubu, fabricados por la firma china Pop Mart y adaptados también con indumentaria futbolística para la ocasión.
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La respuesta del mercado ha superado las previsiones de los distribuidores. Según datos de la empresa licenciataria All Star Partner, las ventas de estos artículos se han multiplicado por cinco en comparación con los registros obtenidos durante el Mundial de Qatar 2022, edición en la que la selección argentina se coronó tricampeona del mundo.
El valor emocional como motor frente a la ralentización económica
El éxito de estos productos, cuyo precio aproximado se sitúa ligeramente por encima de los 11 dólares en el caso de los peluches de Messi, responde a un cambio en las tendencias de compra de los consumidores jóvenes en China. En un contexto económico marcado por un consumo lento, las decisiones de adquisición han pasado de basarse en la utilidad práctica a centrarse en el componente afectivo y de bienestar personal.
Los comercios especializados registran una afluencia constante de compradores que buscan llaveros, camisetas, colgantes para bolsos, juguetes para mascotas y almohadas cervicales inflables. Los analistas y consumidores locales coinciden en que estos objetos operan como auténticas vías de escape frente a la presión laboral y social cotidiana. El público prioriza la adquisición de artículos que generen satisfacción emocional y reflejen sus aficiones personales por encima de su funcionalidad.
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China consolida su pasión por el fútbol pese a la ausencia de su selección
La desconexión entre el rendimiento de la selección nacional china —actualmente posicionada en el puesto 94 del ranking de la FIFA— y el entusiasmo de sus ciudadanos es notable. El combinado del país asiático no participa en una Copa del Mundo desde su única aparición histórica en el torneo de Corea-Japón 2002. Sin embargo, el arraigo de la cultura futbolística se mantiene sólido a través del seguimiento masivo de escuadras internacionales como Argentina, Portugal o Inglaterra.
Durante el Mundial de Catar 2022, China concentró la mitad de todas las visualizaciones globales en plataformas digitales y redes sociales, según los datos oficiales de la FIFA.
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La devoción por los astros del balompié internacional empuja a millones de aficionados a trasnochar para seguir las retransmisiones en directo de los partidos. Para una parte representativa de la población, el fútbol ha completado su transición de mero espectáculo deportivo a un estilo de vida consolidado. Los aficionados locales, que recuerdan con nitidez hitos como el partido disputado contra Brasil en las gradas de 2002, apuntan al desarrollo actual de los programas de formación juvenil en el país como el cimiento que permitirá el regreso definitivo de la selección china a la élite del fútbol mundial en las próximas ediciones.