El fisco español hace llorar a Carlos Alcaraz: pierde el 45% de su premio por ganar el Australia Open
El campeón del Abierto de Australia ganó casi 2,5 millones de euros por su brillante actuación. Pero deberá tributar más de un millón al fisco de España. Por eso, las estrellas del tenis terminan en Mónaco o Andorra.
3 de febrero 2026 - 10:16hs
carlos Alcaraz, abrazado al trofeo del Abierto de Australia.
La imagen de Carlos Alcaraz alzando el trofeo tras ganar por primera vez el Open de Australia debería ser, para muchos, el símbolo de una gesta deportiva que quedará en los libros de historia.
Sin embargo, hay otra foto, menos glamorosa, que también merece atención: la del recibo que el tenista español ha tenido que pagar al fisco de España, que se quedará con casi la mitad del dinero que se ganó el murciano por mérito propio.
Tras derrotar a Novak Djokovic en la gran final de Melbourne y completar los cuatro grand slams como el tenista más joven en lograrlo con 22 años, Alcaraz no solo cosecha un título legendario y la ovación de millones, sino también un cheque que, a primera vista, parece astronómico: 4,15 millones de dólares australianos brutos (aproximadamente 2,44 millones de euros) por su victoria.
Pero la euforia económica se desvanece cuando se va a la letra pequeña del sistema tributario español.
Porque Carlos Alcaraz, residente fiscal en la Región de Murcia, debe cumplir con la obligación de declarar estos ingresos en España y someterlos al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
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Carlos Alcaraz mira a la grada del Australian Open, tras vencer a Alexander Zverev y pasar a la final.
Y ahí es donde llega el hachazo.
Según estimaciones que han circulado ya en diferentes análisis fiscales españoles, de esos 2,44 millones de euros anunciados como premio bruto, Alcaraz debe resignar alrededor de 1,1 millones de euros que se irán directamente a Haciendaen concepto de IRPF.
Esto deja al campeón de Australia con una ganancia neta de aproximadamente1,34 millones de euros tras la reducción por impuestos.
Para ponerlo en perspectiva: más del 45% del premio de un Grand Slam desaparece antes incluso de que el campeón pueda imaginar un gasto o una inversión.
El deporte de élite es, sin duda, un negocio lucrativo, pero también un espejo que refleja con crudeza la carga fiscal que soportan incluso quienes, como Alcaraz, se encuentran en la cúspide de sus disciplinas.
No puede pasarse por alto, además, que este cálculo no tiene en cuenta posibles deducciones por gastos profesionales (equipo técnico, viajes o servicios específicos), lo que a veces ajusta ligeramente la factura fiscal —pero nunca la hace desaparecer del todo.
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Djokovic sobre Rafa.
Las estrellas del tenis se apuntan en Mónaco
Esa voracidad fiscal del estado español también se repite en otros países europeos.
Por eso, estrellas del tenis como el serbio Novak Djokovic, el italiano Jannick Sinner o el alemán Alexander Zverev tributan en el paraíso fiscal de Mónaco. Otros lo hacen en Andorra y otros en Suiza, con menores cargas fiscales en el continente europeo.
En el pasado reciente, estrellas como el sueco Borg Born o el argentino Guillermo Vilas también recurrieron a Mónaco u otros países para no dejar buena parte de sus ganancias en las arcas fiscales de sus países.
Así pues, mientras millones celebraban en Australia la victoria de un prodigio del tenis español, otro cálculo más sobrio se imponía en despachos y formularios de Hacienda: el del coste real de ese triunfo.
Un coste que, para Alcaraz, no se mide ya sólo en títulos o gloria, sino también en millones entregados a las arcas públicas.
Porque en España, incluso las gestas deportivas vienen con fecha de vencimiento fiscal.