Cómo era Irene de Grecia, la princesa rebelde, confidente de la Reina Sofía y preferida de Felipe VI que llora la Casa Real
Vivió una vida independiente, alejada de los flashes y rebelde para su época. Su compromiso espirutual y humanitario la llevó también a ocupar un lugar central en el corazón de la realeza española.
16 de enero 2026 - 13:47hs
Irene de Grecia, la hermana y confidente de Sofía, que falleció a los 83 años.
Irene de Grecia, princesa de Grecia y Dinamarca, falleció el 15 de enero de 2026 a los 83 años, dejando atrás una vida marcada por su perfil discreto, su compromiso espiritual y su dedicación humanitaria. Hermana menor de la reina Sofía de España y tía del rey Felipe VI, Irene fue una de las figuras menos conocidas de la familia real, pero su huella perdurará en su familia y en quienes tuvieron la oportunidad de conocer su profunda humanidad.
Nacida en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, en 1942, durante el exilio de la familia real griega por la invasión de los nazis, Irene de Grecia siempre fue una figura alejada de la esfera pública. Desde joven, mostró una personalidad reservada que contrastaba con la vida social y política de su familia real. Irene se inclinó hacia la espiritualidad y la búsqueda de una vida más profunda. Su interés por la filosofía hindú y la meditación la llevó a realizar diversos viajes a la India, donde estableció una fuerte conexión con la tradición espiritual oriental. Esta búsqueda de paz interior la alejó de las actividades oficiales de la monarquía, pero la acercó a personas de diferentes culturas y religiones, enriqueciéndose con esos conocimientos.
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Su admiración por Teresa de Calcuta
Irene fue conocida, además, por su faceta humanitaria. Durante muchos años estuvo vinculada con la Fundación Teresa de Calcuta, a la que donó un millón de dólares para sus proyectos de ayuda social, destacando su compromiso con los más necesitados. Su generosidad, aunque en gran parte desconocida para el gran público, fue una de las facetas más nobles de su vida.
A pesar de su vida alejada de los focos, Irene de Grecia mantenía una relación cercana con su hermana Sofía y con el resto de la familia real española, especialmente con su sobrino, Felipe VI. Aunque nunca ocupó un rol destacado en los actos oficiales de la Casa Real, Irene fue una presencia constante en la vida cotidiana y las reuniones familiares, y su cercanía con la reina Sofía era bien conocida.
Felipe VI, al igual que sus hermanas, mantuvo con su tía Irene una relación afectuosa y respetuosa. Irene, a su manera, también estuvo cerca de los hijos de la reina Sofía, especialmente de Felipe VI, a quien consideraba no solo su sobrino, sino también un miembro de la familia con quien compartir momentos de intimidad familiar. A lo largo de los años, su perfil discreto y poco mediático nunca opacó su presencia como apoyo constante para su hermana Sofía, que siempre la consideró una aliada en los momentos difíciles.
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Su último deseo
En sus últimos momentos, Irene expresó un deseo muy claro: ser enterrada en el cementerio del Palacio de Tatoi, en Grecia, junto a sus padres, el rey Pablo I de Grecia y la reina Federica, y su hermano Constantino II de Grecia, quien ya descansaba allí desde su muerte en 2023. Irene siempre se sintió profundamente conectada a su tierra natal, y por ello su familia respetó su última voluntad.
Su fallecimiento en Madrid fue un triste golpe para la familia real, pero su partida fue acompañada de una despedida privada en el Palacio de La Zarzuela, desde donde su cuerpo será trasladado a Grecia para su sepultura. La reina Sofía y Felipe VI han rendido homenaje a su memoria, recordándola como un ser querido y valioso en la familia real.
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El apoyo fundamental de Sofía
Irene de Grecia fue siempre conocida por su personalidad peculiar, un tanto alejada de la vida oficial y política de la realeza. Aunque no buscaba ser el centro de atención, la princesa “Pecu”, como la llamaban cariñosamente en su entorno familiar, fue un pilar de apoyo para su hermana Sofía durante muchas décadas.
Su vida estuvo marcada por un profundo interés por la cultura, la música y la filosofía, especialmente la india, lo que le permitió cultivar una vida interna rica y alejada del ruido mediático. A lo largo de su vida, Irene se mostró interesada en causas culturales y sociales, pero siempre desde una perspectiva más personal, sin buscar la visibilidad o el protagonismo público.
El apodo “Pecu”, utilizado cariñosamente por su familia, refleja esa parte de su personalidad peculiar, que no buscaba impresionar ni sobresalir, sino simplemente vivir de acuerdo a sus propios principios. Su vida estuvo marcada por la compasión, el respeto por los demás y una manera de ver el mundo profundamente espiritual.
Una profunda espiritualidad
A pesar de no haber jugado un papel activo en la monarquía, Irene de Grecia dejó su legado: su dedicación humanitaria y su vida espiritual fueron, para muchos, una fuente de inspiración. Su influencia en la Casa Real española siempre fue puertas adentro, pero significativa, y su ausencia impacta íntimamente en el corazón de Sofía y Felipe VI.