España vive un septiembre de extremos, con temperaturas inusualmente altas para esta época del año. Este jueves y viernes, se prevé que las temperaturas alcancen cifras récord, con máximas de hasta 39ºC en varias provincias que se encuentran en nivel naranja de alerta. Las altas temperaturas se combinan con polvo en suspensión, lo que afecta la visibilidad y provoca una sensación de bochorno extremo en diversas regiones.
La ola de calor da paso a un cambio radical
Sin embargo, este panorama caluroso cambiará de manera brusca con la llegada del otoño. A partir del domingo, la entrada de una vaguada atlántica provocará un descenso de más de 10 grados en los termómetros, con la lluvia como protagonista. La estabilidad que caracteriza estos días dará paso a un tiempo más revuelto, propio de la nueva estación, con cielos nublados y posibles tormentas en algunas zonas.
Alerta en 24 provincias
Además de Vizcaya, otras 23 provincias estarán en aviso amarillo por calor intenso, entre ellas Madrid, Andalucía, Castilla-La Mancha y Canarias. En algunas zonas, como Badajoz, Córdoba y Sevilla, las temperaturas podrían superar los 39ºC, mientras que en regiones como el Valle del Guadalquivir, la Siberia extremeña y la Mancha conquense se prevé que las máximas se acerquen a los 38ºC. En el Archipiélago Canario, además del calor, la calima y el polvo en suspensión reducirán la visibilidad en hasta 3.000 metros.
El fin de semana congelado
Este cambio drástico hacia temperaturas más frías y la llegada de lluvias terminarán con la ola de calor y darán paso abruptamente al otoño, cerrando lo que ha sido un verano atípico para esta época del año. Mientras tanto, los residentes deben estar preparados para el calor extremo de los próximos días, especialmente en zonas con aviso de calor.