De los videojuegos al Diccionario Oxford: el origen conceptual del "aura farming"
La idea suena compleja pero, en el fondo, persigue una premisa sencilla: proyectar carisma, confianza y estilo a través de "emotes", es decir, gestos o acciones calculadas que despierten la admiración de los demás.
Nacido de la intersección entre las redes sociales, la cultura de internet y los videojuegos, el concepto de "aura farming" —o "farmear aura", en español— se define como el desarrollo de una personalidad impresionante, atractiva y carismática presentándose de una manera que pretende transmitir sutilmente un aire de confianza, serenidad o misticismo.
Etimológicamente, la palabra "farmear" procede de la castellanización del término inglés farming (cultivar), un concepto clave en videojuegos de masas como Minecraft, Fortnite o League of Legends, donde alude a repetir una acción metódica para acumular recursos, experiencia o monedas que permitan mejorar un personaje.
En este nuevo contexto social, el recurso a recolectar es el "aura": una puntuación imaginaria de carisma, seguridad y reputación que el entorno concede o retira según la desenvoltura de cada individuo.
Por su parte, la Real Academia Española (RAE) define el aura en una de sus acepciones como "favor, aplauso, aceptación general", encajando perfectamente con la dinámica de este movimiento juvenil.
Las señas de identidad de la Generación Z: de la pantalla al espacio público
El auge del "farmeo de aura" encuentra sus cimientos en la Generación Z —los nacidos entre 1997 y 2010— y ha tenido a TikTok como su principal altavoz de difusión, complementado por herramientas de inteligencia artificial. En las redes, la tendencia abarca desde videos donde se transforman los gestos faciales de figuras famosas o anónimas mediante IA para darles un aspecto más "chad" —término procedente de un meme para designar a un hombre atractivo o popular—, hasta performances en directo.
La imagen considerada fundacional por la comunidad es la de Rayyan Arkan Dikha, un niño indonesio de once años que se hizo viral al bailar imperturbable con gafas de sol en la proa de una canoa durante las carreras tradicionales Pacu Jalur.
Su puesto, denominado Tukang Tari, consistía en animar a los remeros. La absoluta calma del menor mientras su equipo remaba a máxima velocidad captó la atención internacional, siendo imitada posteriormente por deportistas de élite como Travis Kelce o integrantes del Paris Saint-Germain, fijando así el estándar supremo del fenómeno: proyectar elegancia y seguridad de manera orgánica y sin forzar.
Aunque la narrativa digital señala escenas cinematográficas icónicas como la película Zoolander como una suerte de batalla primigenia de aura, el catálogo actual de movimientos es un verdadero archivo de la cultura de internet ejecutado a cielo abierto.
En estas demostraciones se mezclan el mewing (movimientos para remarcar la mandíbula), el gesto del six-seven agitando los brazos (que llegó incluso hasta el papa León XIV durante su gira por España), poses tomadas del anime, celebraciones futbolísticas (como las de Cristiano Ronaldo), el dab de Fortnite o caminatas pausadas.
Todo ello sincronizado habitualmente bajo la banda sonora del phonk brasileño, con temas referentes como AURA de Ogryzek o Slava Funk! de Mvsterious.
Las batallas de "farmear aura": la versión pacífica de las peleas de gallos
Más allá de los contenidos digitales, la tendencia ha experimentado un salto cualitativo al saltar de la pantalla a las calles. Lo que comenzó como una interacción virtual se ha consolidado en reuniones multitudinarias en Latinoamérica, en países como Argentina, Brasil, México y Honduras, donde los jóvenes se congregan para competir en directo.
El formato guarda un paralelismo estructural con las batallas de gallos de la cultura hip-hop o el clásico videojuego Street Fighter, pero con una diferencia sustancial: se trata de un encuentro pacífico, naíf, democrático y mudo.
Sin micrófonos, sin insultos, sin violencia ni ánimo de humillar al rival, el objetivo es potenciar la autoestima y la diversión compartida. La escena suele repetirse: dos oponentes frente a frente, rodeados por un corro de pares grabando con sus teléfonos móviles. Un participante avanza fijando la mirada y ejecuta un gesto característico; el contrincante responde con una pose de anime o una pirueta, mientras el público reacciona con aplausos y vítores.
En este despliegue no existen reglas estrictas ni guías rígidas; la interpretación es completamente libre y se adapta a la personalidad de cada participante, entre la seriedad calculada y la comedia. No obstante, rigen ciertos criterios implícitos: pierde aura quien se ríe, duda, pierde el equilibrio o muestra que se está esforzando demasiado. Paradójicamente, mientras en los videojuegos el farming premia la repetición constante, en la calle se penaliza la sobreactuación. La compostura es la clave.
En citas organizadas, como la convocada en el barrio chino de Belgrano (Buenos Aires) por la creadora de contenido Cielo (Cieloween en Instagram), la competición se estructura por categorías de edad (menores y mayores de 18 años) y cuenta con un jurado integrado por jóvenes referentes del entorno digital que otorgan calificaciones, situando en ocasiones la nota máxima en un 6 en guiño al gesto del six-seven.
Detrás de estos encuentros, según señalan sus promotores, subyace el objetivo primordial de crear comunidad, compartir aficiones y hacer amigos en un entorno de sano ocio.
La primera batalla en España: Vigo se convierte en el epicentro del fenómeno
El salto del fenómeno a Europa ha tenido su primera parada confirmada en España, alejándose de las habituales grandes plazas mediáticas como Madrid o Barcelona. La ciudad gallega de Vigo ha sido la elegida para albergar la primera gran convocatoria de "farmear aura" del país, fijada para el martes 1 de septiembre a las 19:00 horas en la entrada del centro comercial Vialia.
La convocatoria, que ha circulado con intensidad por redes sociales durante los últimos días, apela de forma directa al espíritu de la iniciativa: "farmear aura, conocer gente, buen rollo y que gane el mejor".
Las pautas difundidas entre la comunidad joven instan a los asistentes a acudir con su mejor indumentaria, confianza y aura. La promoción del evento ha incluido un cartel elaborado con estética deliberadamente simplista e inteligencia artificial, donde dos figuras encapuchadas rodeadas de rayos y llamas se enfrentan sobre la imagen de la estación y centro comercial, acompañado por el tema musical AURA.
La elección de la localización —la puerta de un complejo comercial y espacio ferroviario— refleja el punto de encuentro natural de la juventud en las ciudades medianas. La cita pone de manifiesto cómo las plataformas digitales, habitualmente criticadas por aislar a los jóvenes frente a las pantallas, están articulando convocatorias presenciales gratuitas, saludables y de convivencia social, donde los códigos aprendidos en el entorno digital se trasladan en vivo y en directo al espacio urbano.