`Richter´, junto a su inseparable peluche en el zoo de Cantabria.
La historia de Punch, un pequeño macaco del Zoológico de Ichikawa, en Japón, ha dado la vuelta al mundo por su ternura. El primate se hizo viral en redes sociales al pasar el día entero abrazado a un gran orangután de peluche, tras ser abandonado por su manada.
Richter,el monito cántabro que encontró consuelo en un peluche
El zoo de Cantabria vive una experiencia similar con un mono Saimiri de América del Sur que nació junto a otras tres crías, pero fue rechazado por su madre. Maribel fue la veterinaria del Zoo que protagonizó la historia del pequeño primate: "Por algún motivo, la madre no le daba de mamar y al monito lo acogió su abuela. Pero, claro, ella no tenía leche y no podía alimentarle por lo que ya, desde el zoo, tuvimos que intervenir. Yo le he criado con biberones desde que era muy, muy, pequeño. Lo llamé Richter y también le di un peluchito pequeño de nuestra tienda pero, claro, uno mucho menor que el que le han dado al macaco de Japón, que es muy grande", relató.
Richter se convirtió en uno de los protagonistas de la cuenta de Instagram del zoo. Sus cuidadores documentaron cómo fue criarlo en casa, donde también se aferraba a una mantita, y cómo progresivamente fue reintroducido en su grupo para integrarse como un Saimiri más. Hoy, con un año y dos meses, está perfectamente adaptado a su manada, aunque todavía trepa a los árboles con su querido peluche. De vez en cuando, incluso, disfruta de una ‘Happy Hour’ con Maribel, un momento de mimos y reencuentro.
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El poder terapéutico de un abrazo
Con casi cinco décadas al frente del zoológico cántabro, Maribel conoce bien el comportamiento de estos mamíferos. Según explica, el peluche cumple una función fundamental en su desarrollo emocional. "Este tipo de mamíferos siempre van agarrados del pelo de sus madres. Se meten entre su pelo y esto les transmite calor, les transmite seguridad y es una forma de transportarles. Por eso, al faltarles ese agarre, el peluche les ayuda mucho. Es como el arrullo que se le da a un bebé para que esté tranquilo", concluyó.
Por qué se causa el rechazo
Los responsables del centro explicaron que, en el caso de Punch, es probable que su madre le rechazara "debido al estrés y al intenso calor del verano japonés". Sin embargo, este tipo de situaciones no son excepcionales en el mundo animal.
Así lo asegura Maribel Angulo, encargada del Zoo de Santillana del Mar, en Cantabria, quien explicó que estos comportamientos pueden darse por múltiples razones. "Puede ocurrir que a una madre no le suba le leche y no pueda alimentarlo, puede que la abuela intervenga y le quite al bebé para criarlo ella mismapuede que la hembra no sepa cómo debe amamantar o que se muera el macho... Hay muchas situaciones por las que puede pasar", señaló.
Un final feliz para Punch
Tanto para Richter como para Punch, la historia también tuvo un desenlace esperanzador. A los pocos días de recibir su peluche, comenzó a recibir los abrazos del resto de su manada, dejando atrás la soledad.
Tal y como explica Maribel, cuando el vínculo con la madre se pierde, es posible que "estas hembras ni siquiera se acuerden que han dado a luz alguna vez". Afortunadamente, en esta ocasión, el cariño de un peluche y el apoyo del grupo le devolvieron la seguridad que tanto necesitaba.