El francés Philippe Junot, conocido por haber sido el marido de la princesa Carolina de Mónaco y por su estilo de vida 'playboy' en los años setenta, ha fallecido en Madrid a los 85 años.
"Ha partido de este lado del mundo en paz y rodeado de su familia el 8 de enero de 2026 en Madrid, después de una larga y hermosa vida llena de aventuras", expresó su hija mayor, Victoria, en un comunicado publicado en redes sociales.
Su vínculo con la realeza
Licenciado en Derecho y Ciencias Políticas, Junot alcanzó la notoriedad en 1978 al casarse con la princesa Carolina de Mónaco, con quien estuvo hasta su divorcio en 1980.
image
A pesar de su breve matrimonio con la hija de Grace Kelly y Rainiero de Mónaco, Junot se mantuvo en la mira del público. En 1987 contrajo matrimonio con la sueca Nina Wendelboe, La pareja tuvo tres hijos, Victoria, Alexis e Isabelle, y a pesar de haberse separado en 1995, siguieron siendo una familia.
image
Fue recién en 1992 cuando Tribunal de Apelación de la Rota Romana le concedió la nulidad del matrimonio con Carolina de Mónaco debido a la "insuficiencia del consentimiento", un fallo que ratificó la ruptura de su unión con la princesa.
Entre la política y las empresas
Junot desempeñó una carrera variada. A lo largo de su vida, ocupó varios cargos administrativos en Francia, incluyendo uno en el gabinete del Prefecto de Policía de París. Más tarde, se dedicó a los negocios, gestionando una empresa de seguros, y posteriormente, se convirtió en consejero financiero en una firma de inversión con presencia en Estados Unidos y Canadá.
Su vida en España
Ya establecido en España, Junot fue uno de los promotores del Partido Europeo en 1988, que buscaba la creación de un estado federal europeo. En la década de los noventa, en Marbella, abrió una discoteca que se convirtió en uno de los puntos de encuentro y escenarios de fiesta más destacados de la alta sociedad tanto nacional como internacional: el hotel Marbella Club. Junot terminó sus días en la capital española donde pasaba largas temporadas en compañía de una de sus hijas y su yerno, Álvaro Falcó. Sus restos, serán trasladados a Niza, la ciudad del sureste francés donde creció y siempre regresó.