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Dos meses después de la operación militar de Estados Unidos que capturó y trasladó a Nicolás Maduro a una cárcel en Nueva York, los venezolanos miran la economía con renovada esperanza. Las proyecciones apuntan a crecimiento y menor inflación, sin embargo, el giro hacia la estabilidad será lento. El aumento de los precios y el declive de la moneda perderán intensidad, pero permanecerán en alturas que impiden hablar de normalidad.

Los sondeos reflejan un país esperanzado. Según AtlasIntel, 78% de los venezolanos confía en que la situación económica mejorará en los próximos seis meses y 58% espera poder comprar más bienes. En la misma línea, un estudio de Gold Glove Consulting muestra que 72% considera que el país marcha en buena dirección.

Venezuela - inflación 3 - AFP

El optimismo es una novedad en una economía que, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), se redujo a un tercio de su tamaño y sufrió una prolongada hiperinflación que disparó la pobreza y empujó a ocho millones de personas a emigrar, una cifra comparable a la de países en guerra.

Tras el derrocamiento de Maduro, su vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió el mando bajo el tutelaje de la administración de Donald Trump, que ha centrado su interés en el negocio petrolero, el sector que aporta 90% de los dólares que ingresan al país. Washington flexibilizó sanciones y otorgó licencias a compañías como Chevron, ENI y Repsol para que amplíen operaciones e impulsen la producción.

En paralelo, Rodríguez promovió una nueva ley que abrió el petróleo a la inversión extranjera, redirigió los envíos de crudo hacia refinerías estadounidenses y aceptó que la administración Trump, a través del Departamento del Tesoro, supervise el ingreso y el gasto de los petrodólares.

A diferencia de los años de sanciones más rígidas, cuando Venezuela vendía su petróleo con fuertes descuentos y a través de intermediarios, ahora lo coloca a precios de mercado mediante empresas como Vitol y Trafigura. Los ingresos se depositan en una cuenta supervisada por el Departamento del Tesoro, que autoriza su uso en importaciones, venta de divisas en el mercado cambiario y la atención de necesidades básicas como alimentación, salud, vivienda e infraestructura.

Chris Wright con Delcy Rodríguez en Venezuela - 12-2-26 - AFP

Chris Wright con Delcy Rodríguez

El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, quien visitó Venezuela recientemente, afirmó que los ingresos por la venta de petróleo ya rondan los 2.000 millones de dólares. El gobierno de Delcy Rodríguez ha destinado parte de esos recursos a la compra de medicinas, equipos médicos y, agregó Wright a Reuters, contempla inversiones para mejorar el defectuoso servicio eléctrico.

Más dinero

En este nuevo entorno, Síntesis Financiera, una consultora con larga experiencia en el seguimiento de la economía venezolana, contempla dos escenarios para este año. En el primero, “sin fricción”, las relaciones con Estados Unidos avanzan con fluidez: la flexibilización de sanciones impulsa al sector petrolero, el manejo de los ingresos gana transparencia y las divisas llegan con eficiencia al mercado cambiario. El Estado mejora gradualmente su funcionamiento.

Según Síntesis Financiera, en este escenario la producción petrolera se elevaría desde un promedio anual de 1,1 millones de barriles diarios a 1,3 millones, los ingresos por exportaciones crecerían 22% hasta 17.400 millones de dólares y el PIB aumentaría 10%.

En el escenario “con fricción” las relaciones con Estados Unidos avanzan con mayor dificultad, la flexibilización de sanciones es discrecional, la producción petrolera crece con menos vigor y las expectativas se tornan menos favorables. En este caso, el PIB crece 8,2%, la producción de petróleo solo alcanza un promedio anual de 1,2 millones de barriles diarios, el ingreso de petrodólares aumenta menos y el PIB se expande 8,2%.

Un elemento a tomar en cuenta es que el conflicto en Medio Oriente, tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, impulsó los precios del petróleo. Si el aumento se sostiene, Venezuela se vería beneficiada con mayores ingresos.

Petroleo Venezuela. AFP

Alejandro Grisanti, director de Ecoanalítica, explicó en su cuenta de X que “por cada dólar adicional en el precio promedio del crudo en 2026, el país recibiría aproximadamente 400 millones de dólares en ingresos extra”.

Presión inflacionaria

De acuerdo con Gold Glove Consulting, la mayoría de los venezolanos identifica el costo de la vida como su principal problema. Y aunque la inflación será menor este año, los precios continuarán aumentando a una velocidad que limitará la mejora del consumo en un país donde las remuneraciones son de las más bajas en Latinoamérica.

El clima de inestabilidad se mantiene por un gobierno que recurre a la emisión de dinero para financiar parte de sus gastos, empresas con trabas para aumentar la producción, como fallas de energía eléctrica, y una moneda que se deprecia constantemente.

El Banco Central subasta dólares y los asigna a sectores que considera prioritarios, excluyendo al resto. Los excluidos acuden a un mercado paralelo de divisas, que opera con criptomonedas. La falta de certeza sobre montos y fechas de las subastas siembra la incertidumbre. En este entorno, la demanda de dólares supera a la oferta, el bolívar pierde valor constantemente y la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo agrava las distorsiones.

Dólar - bolívar - AFP.jpg

Síntesis Financiera proyecta que este año el tipo de cambio oficial, actualmente en 427 bolívares por dólar, cerrará en torno a 791 bolívares en su escenario “sin fricción” y en 999 bolívares en el escenario “con fricción”. Por su parte, la consultora Dinámica estima que el tipo de cambio oficial finalizará el año en 729 bolívares por dólar.

El Banco Central oculta las cifras de inflación, al igual que las del PIB y todas las estadísticas que tienen que ver con exportaciones, importaciones y el déficit fiscal. Síntesis Financiera proyecta en su escenario “sin fricción” que este año la inflación sería de 174%, una magnitud que a pesar de lo elevada es una buena noticia si se toma en cuenta que la firma estima que en 2025 fue de 565%. En el caso del escenario “con fricción”, este año espera una inflación de 224%.

Tras el derrocamiento de Maduro, la flexibilización de las sanciones y el anuncio de inversiones en el sector petrolero han disparado las expectativas de los venezolanos. Está por verse en cuánto aumentarán las remuneraciones y el empleo en una economía que aún está lejos de estabilizarse.

Por lo pronto, Delcy Rodríguez alimenta las expectativas. El martes pasado, durante la visita a una procesadora de pescado, la presidenta encargada afirmó: “El Banco Central me ha dado buenas noticias pare el cierre finalmente del año 2025 y este año 2026 tenemos extraordinarias proyecciones, también de crecimiento del PIB”.

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