En un nuevo capítulo de tensiones entre Estados Unidos y Brasil, el gobierno brasileño Luiz Inácio Lula da Silva denegó la entrada al país a dos funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos, quienes tenían previsto reunirse con autoridades electorales locales para abordar asuntos vinculados a las elecciones presidenciales de octubre y el ejercicio de la libertad de expresión durante la contienda.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil informó el viernes sobre la denegación de los visados a Riley Barnes, subsecretario para Democracia, Derechos Humanos y Trabajo de EEUU, y a su subsecretario adjunto, Samuel Samson.
La medida se produce en medio del aumento de las tensiones entre las administraciones de Donald Trump y Luiz da Silva. El presidente brasileño buscará la reelección en octubre frente a Flávio Bolsonaro, senador nacional e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, actualmente encarcelado por su implicación en el intento de golpe de Estado.
"Riesgo de instrumentalización política"
La decisión de denegar las visas respondió al "riesgo de instrumentalización política", según informó la agencia AFP citando a una fuente diplomática de la Cancillería brasileña. De acuerdo con esa misma fuente, Estados Unidos había tramitado los visados el 20 de julio para una misión enfocada en abordar temas de "libertad de expresión vinculados a las elecciones" con las autoridades electorales locales.
Sin embargo, a Brasilia le "llamó la atención" que el pedido coincidiera casi en simultáneo con una reunión privada mantenida el martes entre Flávio Bolsonaro y diplomáticos extranjeros, en la que el candidato derechista cuestionó la fiabilidad del sistema de voto electrónico brasileño.
Durante el encuentro con representantes de unas 40 delegaciones internacionales, el candidato afirmó que las urnas electrónicas brasileñas fueron provistas por la empresa venezolana Smartmatic, una versión desmentida de inmediato por el Tribunal Superior Electoral. Bolsonaro también insistió en la necesidad de contar con observadores internacionales para los comicios, aunque rechazó haber puesto en duda la transparencia del sistema de votación.
Los argumentos resultaron similares a los que utilizó su padre. En julio de 2022, Jair Bolsonaro, entonces presidente, convocó a embajadores extranjeros en la residencia oficial y utilizó los medios estatales para poner en duda la seguridad del voto electrónico y advertir sobre un posible fraude. Por ese hecho, la justicia lo condenó a 27 años de prisión por abuso de poder político y uso indebido de los medios públicos, pena que actualmente cumple bajo arresto domiciliario.
Visita de rutina o movimiento articulado
Un vocero del Departamento de Estado señaló a AFP que la misión de los dos funcionarios tenía como objetivo visitar Brasilia entre el 27 y el 30 de julio para "discutir sobre integridad electoral, libertad religiosa y libertad de expresión" junto a "autoridades gubernamentales, líderes religiosos y miembros de la sociedad civil".
Asimismo, el portavoz rechazó los cuestionamientos de Brasilia al calificar la gira como una "visita de rutina", y enfatizó que "cualquier insinuación sobre una maniobra para socavar las elecciones de una nación democrática es una mentira sin fundamentos".
Por su parte, Guilherme Boulos, ministro jefe de la Secretaría General de la Presidencia de Brasil, aseguró que “hay un movimiento articulado” que busca “atacar” la soberanía del país e “intentar derrotar” al presidente Lula da Silva en los comicios de octubre.
El funcionario brasileño se refirió a los funcionarios estadounidenses como “saboteadores” y criticó al a Donald Trump. “Trump quiere a Brasil de rodillas. Pero la rendición y la cobardía no forman parte de nuestra historia”, añadió Boulos en un mensaje en X.
Sin aludir directamente al episodio, este sábado en un acto en Sao Pablo, Lula advirtió: "Quien quiera venir de afuera a meterse en las elecciones brasileñas, ya le voy avisando: se va a llevar muchos golpes".
Contexto de tensión
La tensión bilateral se intensificó este mes luego de que la administración de Trump aplicara dos nuevas tandas de aranceles a las exportaciones brasileñas, que se añaden a una serie de sanciones económicas dictadas por Washington desde el año pasado.
Ante esta escalada, Lula tildó a Flávio Bolsonaro de "traidor a la patria" tras acusarlo de haber hecho lobby a favor del tarifazo estadounidense, un señalamiento que el candidato opositor niega de manera tajante.
Histórico aliado de Jair Bolsonaro, Trump mantiene una estrategia activa de respaldo a referentes de la derecha en los procesos electorales de la región, como ocurrió recientemente en Argentina, Colombia y Honduras.