21 de julio de 2026 9:38 hs

El sistema de pagos digitales de Brasil PIX se convirtió en el epicentro de la nueva disputa comercial entre Estados Unidos y el país sudamericano. La administración de Donald Trump anunció la imposición de un arancel del 25% sobre aproximadamente 3.000 productos procedentes del país sudamericano, luego de acusarlo de "prácticas comerciales desleales". Entre sus principales reclamos, Washington apuntó contra la plataforma, argumentando que su posición de dominio "impide que los trabajadores y productores estadounidenses accedan a este importante mercado".

La aplicación de aranceles a Brasil ya había sido anticipada por la administración Trump el mes pasado, cuando otorgó un plazo adicional de negociación. Pese a las gestiones paralelas del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y del que será su rival en las elecciones de octubre, el senador Flávio Bolsonaro, para frenar la medida, EEUU confirmó que las nuevas tarifas entrarían en vigor a partir de esta semana.

¿Cuál es la justificación de la administración Trump?

La medida responde a una investigación de un año realizada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), la cual concluyó que Brasil incurre en "prácticas comerciales desleales" en áreas como el comercio digital, la propiedad intelectual, la deforestación ilegal y el acceso al mercado del etanol. Con esta decisión, Brasil se convirtió en el primer blanco de la nueva estrategia de la Casa Blanca de recurrir a la Sección 301 de su ley comercial para sancionar supuestas prácticas desleales.

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La chispa del conflicto tocó una fibra sensible para los brasileros. La herramienta creada por el Banco Central de Brasil (BCB), que permite transferir dinero gratis e instantáneamente desde el celular, es usada de forma habitual por más de 140 millones de personas, es decir el 90% de los adultos brasileños, y con seis años de vida ya supera en operaciones a las tarjetas de crédito y débito combinadas.

Sin embargo, para Washington, PIX se volvió tan omnipresente en Brasil que perjudica injustamente a empresas de pago estadounidenses como Visa y Mastercard. "Las prácticas comerciales desleales de Brasil han impedido que los trabajadores y productores estadounidenses accedan a este importante mercado", justificó en un comunicado el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer.

Según la Casa Blanca, Brasil inclinó la balanza a favor de PIX al obligar a los bancos con más de 500.000 cuentas a incorporar el servicio. Frente a la gratuidad del modelo estatal, las redes de pago privadas, predominantemente estadounidenses, enfrentan una competencia desigual, ya que deben cobrar comisiones para cubrir inversiones en tecnología, seguridad contra fraudes y retorno a sus inversores.

"Que no haya confusión sobre el motivo: el presidente Lula y su gobierno no han negociado con Estados Unidos de buena fe. Sus políticas económicas son malas para los estadounidenses y malas para los brasileños", señaló el secretario de Estado, Marco Rubio, en la red social X. "Durante el último año, Lula ha puesto su propio ego por delante de alcanzar un acuerdo por el bienestar del pueblo brasileño, y estos aranceles son el precio de eso", aseguró.

¿Cuál fue la respuesta de Brasil?

Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, calificó los dichos de Rubio como un “ataque grosero y arrogante”, mientras el gobierno de Brasilia prometía tomar medidas de represalia.

Durante las negociaciones de las últimas semanas, el equipo brasileño presentó varias propuestas para atender las preocupaciones estadounidenses en torno a los temas que motivaron la investigación. De todas formas, el gobierno de Lula reiteró que Pix no es negociable y dejó al sistema de pagos electrónicos afuera del documento.

“PIX le pertenece a Brasil y nadie nos va a hacer cambiarlo”, había advertido Lula a principios de año, en defensa de una herramienta que benefició a millones de personas de bajos ingresos, un pilar clave de su electorado.

Pese a que la sanción final terminó excluyendo a rubros estratégicos que Estados Unidos necesita importar, como la carne vacuna, el café y el jugo de naranja, la medida aún golpea a más de 11.000 millones de dólares en exportaciones brasileñas, según datos de la Cámara de Comercio de EEUU en Brasil.

¿Qué es PIX?

Creado a fines de 2020 por el Banco Central de Brasil para reducir costos y dinamizar la competencia bancaria, PIX es reconocido por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional como un modelo de inclusión financiera en una de las sociedades más desiguales del planeta. De hecho, su arquitectura fue analizada por diversos países como insumo para diseñar sus propios sistemas.

En una trayectoria similar a la de UPI en India, la plataforma incentivó la bancarización masiva y el abandono del efectivo frente a las transferencias tradicionales, históricamente lentas y costosas. Como resultado, la cifra de usuarios activos en el sistema financiero brasileño casi se duplicó, pasando de 77 millones en 2018 a 152 millones en 2023.

La plataforma se utiliza para transacciones de todo tipo: desde comprar una bebida en la playa hasta adquirir un auto de lujo, el proceso es exactamente el mismo.

Integrado en las aplicaciones bancarias, PIX permite enviar dinero usando un número de teléfono celular, un documento de identidad, un correo electrónico, un código PIX o un código QR. Aunque los comercios más grandes pueden pagar una pequeña comisión, esta suele ser inferior a los costos de procesamiento de las tarjetas, lo que permite a muchos minoristas ofrecer descuentos por pagos con PIX.

El contexto

El conflicto diplomático entre las dos naciones más pobladas del hemisferio occidental estalló inicialmente cuando Washington impuso aranceles del 50% a Brasil el año pasado, exigiendo el fin de lo que calificó como una “caza de brujas” contra el expresidente Jair Bolsonaro, condeando a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado. Esos aranceles fueron retirados poco después, y más tarde la Corte Suprema de EEUU anuló muchos de los aranceles globales de Trump, al dictaminar que se había excedido en sus atribuciones.

Donald Trump junto a Luiz Inácio Lula da Silva en Malasia.

Donald Trump junto a Luiz Inácio Lula da Silva en Malasia.

Los nuevos aranceles se están imponiendo en virtud de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que le permite a Estados Unidos iniciar la investigación sobre las prácticas comerciales de Brasil.

Las encuestas sugieren que las presiones de Washington terminaron fortaleciendo la posición de Lula da Silva de cara a los comicios de octubre frente al senador Flávio Bolsonaro. De hecho, el propio candidato opositor pidió este mes a Estados Unidos que no aplicara aranceles, argumentando que la medida terminaría favoreciendo políticamente al mandatario brasileño.

Brasil también fue incluido en otra investigación contra socios comerciales por no combatir lo suficiente la importación de bienes procedentes del trabajo forzado. Esta pesquisa, que culminará esta semana, podría llevar a que EEUU imponga un 12,5% adicional, con lo que la carga impositiva sobre los bienes brasileños sería de 37,5%.

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