“Una vez que esas dos cosas estén establecidas —el nuevo TSJ a fines de este año y el nuevo CNE muy poco después, labor que ya está en marcha—, lo que debería ocurrir en ese punto es que Delcy [Rodríguez] tendrá que declarar una vacante en la presidencia”, señaló el vocero, y añadió que este paso activará “un período de seis meses para convocar nuevas elecciones”.
El artículo 234 de la Constitución venezolana establece que la vicepresidenta puede asumir la presidencia hasta por 90 días en caso de falta temporal del presidente, prorrogables por otros 90.
No obstante, el actual Tribunal Supremo de Justicia emitió una sentencia que abrió la puerta a una interpretación distinta al determinar que la ausencia de Nicolás Maduro —capturado por Estados Unidos en la operación militar del 3 de enero— no constituye una falta temporal sino “forzosa”. Bajo esa lectura, Delcy Rodríguez ha permanecido en el poder sin convocar elecciones presidenciales.
Para nombrar a las nuevas autoridades del TSJ y el CNE la Casa Blanca respalda una mesa de negociación encabezada por representantes de dos parlamentos: el elegido en 2015, de mayoría opositora, anulado por el chavismo pero con reconocimiento estadounidense, y el surgido en 2025 en unas elecciones legislativas en las que la oposición mayoritaria se abstuvo de participar tras las contundentes denuncias de fraude en las presidenciales de julio de 2024 en las que Maduro se reeligió.
Dinorah Figuera, presidenta del parlamento elegido en 2015, encabeza al grupo de parlamentarios que representa a la oposición, mientras Jorge Rodríguez, hermano de Delcy Rodríguez, lidera la delegación del chavismo.
El funcionario defendió la necesidad de pactar con el chavismo al sostener que en la historia moderna prácticamente ninguna transición pacífica —citando ejemplos como España, Portugal o Paraguay tras la Guerra Fría— se ha concretado sin la cooperación de las autoridades en ejercicio, en especial de quienes controlan los aparatos armados y de seguridad del Estado.
Dinorah Figuera y Jorge Rodríguez
EFE
Asimismo, alertó sobre los riesgos de gobernabilidad si la oposición asumiera el poder de forma precipitada. Señaló que un eventual gobierno democrático fracasaría con rapidez si se instala sin gobernabilidad parlamentaria, con fuerzas militares y policiales moldeadas durante 30 años por el chavismo y heredando un “apocalipsis económico”.
Rubio y sus tiempos
El secretario de Estado, Marco Rubio, abordó el tema de Venezuela en una conferencia telefónica con periodistas y defendió el pragmatismo de Washington frente a las autoridades interinas de Caracas. “No creo que Delcy se haya pronunciado nunca a favor de la operación ocurrida el 3 de enero. Dicho esto, ¿cómo juzgamos todo esto? En última instancia, lo juzgamos no por la retórica, sino por las acciones”.
Agregó que a solicitud de Estados Unidos la administración de Rodríguez ha cooperado en áreas estratégicas de seguridad nacional: reduciendo la influencia de Cuba e Irán, combatiendo a grupos criminales y extraditando a Alex Saab, el operador financiero de Nicolás Maduro. “Hasta ahora, francamente, en todo lo que hemos solicitado en este proceso, ya sean las reformas económicas o las reformas políticas, está sucediendo”, precisó.
Consultado sobre el riesgo de que el chavismo utilice las reformas institucionales como una maniobra para ganar tiempo, Rubio descartó de plano una estrategia dilatoria y advirtió que Washington dispone de herramientas de presión determinantes.
“¿Cómo sabemos que esto no es una táctica dilatoria? Por ejemplo, ¿qué pasa si simplemente intentan resistir y agotarnos durante dos años? Eso no va a suceder. Tenemos cronogramas acordados y, hasta ahora, han cumplido con cada uno de ellos”, sostuvo el secretario de Estado.
En este sentido, recordó que la operatividad económica de Venezuela depende directamente de la flexibilización aplicada por Washington: “Venezuela sigue siendo una economía y un país que funciona bajo sanciones, que todavía está fuertemente sancionado. Y en la medida en que hoy pueden operar y hacer negocios, es porque estamos emitiendo exenciones o licencias generales”.
Rubio enfatizó además que no permitirá que el proceso se prolongue indefinidamente: “Nadie nos va a ganar por desgaste aquí. Reconozco el calendario, el marco de tiempo y las limitaciones. En el mejor de los casos, estaré en este puesto por dos años y dos meses más. Por lo tanto, claramente tengo la intención de ver esto culminado mucho antes de dejar este cargo".
El regreso de Machado
María Corina Machado, la principal líder de la oposición y quien estuvo diez meses fuera de Venezuela, regresó al país. La dirigente, quien viajó a Noruega en diciembre para recibir el premio Nobel de la Paz, intentó retornar en siete ocasiones, pero sus viajes fueron bloqueados a última hora por presiones de la administración de Delcy Rodríguez y, según distintas versiones, también por la propia Casa Blanca, que prefiere mantener un ritmo pausado en la transición venezolana.
Rubio aclaró que Washington no promovió ni coordinó su viaje, pero reveló que intercedió ante Caracas semanas atrás para garantizar su regreso seguro. “Hablamos con las autoridades interinas y simplemente les dijimos: miren, nuestra expectativa es que ella es venezolana, pertenece a su país. Se le debe permitir regresar, y se le debe permitir regresar sin perturbaciones, sin tener ningún problema”.
El secretario de Estado explicó que la administración interina confirmó que la dirigente opositora podía volar y entrar por el aeropuerto sin ser molestada, un mensaje que fue transmitido a su equipo. Asimismo, señaló que las trabas que Machado denunció haber enfrentado correspondieron a decisiones de terceros países con intereses propios y no a gestiones de EEUU, destacando que al llegar a Venezuela “no tuvo problemas para entrar y ningún problema una vez dentro”.
Machado reapareció el pasado domingo en el Santuario de la Divina Pastora en Barquisimeto —a unas cuatro horas por autopista de Caracas— y al ingresar a la capital fue recibida por cientos de personas. Con su regreso introdujo en el tablero una pieza hasta ahora ausente: la presencia en el terreno de la principal figura opositora, con amplio respaldo popular y una agenda clara: presionar por un cronograma electoral que desemboque en elecciones presidenciales.
Machado no forma parte de la mesa de negociación que respalda Washington, pero ha expresado que no será un obstáculo. Rubio indicó, sin referirse explícitamente a Machado, que “no se va a alcanzar una democracia mediante protestas callejeras” y agregó respecto a la negociación en marcha: “Todos deben comprometerse con este proceso de transición; todos. Eso incluye a las autoridades interinas”.
Evitar el show
Al ser consultada por la sorpresiva reaparición de Machado —quien, según señalan diversas fuentes, ingresó a Venezuela desde Colombia—, Delcy Rodríguez se limitó a señalar que “podría evitarse el show, ahí están los aeropuertos”.
Asimismo, manifestó su deseo de que el proceso negociador se mantenga activo: “Espero que el diálogo siga siendo un espacio para la participación política y la convivencia democrática para todas las voces”.
Si bien no hay mayores señales de que pueda iniciarse un acercamiento directo entre ambas dirigentes, Claudia Macero, portavoz de Machado, aseguró a la emisora Unión Radio que la líder opositora “ha manifestado su disposición a sentarse no solo con Delcy [Rodríguez], sino con quien se tenga que sentar de cara al país con total claridad, con una agenda para que esas cosas pasen”.