Tras su regreso a Venezuela, las redes sociales se inundaron de imágenes de partidarios en caravana desde el Santuario de la Divina Pastora en Barquisimeto —a cuatro horas de autopista— hasta Caracas. Con su retorno, María Corina Machado introdujo en el tablero una pieza hasta ahora ausente: la presencia de la principal líder opositora, con el mayor respaldo popular y una agenda clara: impulsar un cronograma electoral que incluya elecciones presidenciales en 2027.
Cientos de personas la esperaron a medianoche en Caracas. Entre consignas, banderas y fuegos artificiales lanzados desde los edificios, partidarios de la dirigente tomaron varios tramos de la autopista Francisco Fajardo para darle un recibimiento masivo que reactivó la presencia de la oposición en las calles.
María Corina Machado en la autopista Francisco Fajardo Caracas
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Machado abandonó el país en diciembre del año pasado, cuando viajó a Noruega a recibir el Premio Nobel de la Paz. Su regreso desafía la ruta de normalización por la que transita Venezuela bajo el gobierno interino de Delcy Rodríguez y el tutelaje de Washington, centrado en garantizar acceso a las reservas petroleras y en impulsar un diálogo —del que ella no forma parte — entre el chavismo y un sector de la oposición.
Ese proceso ha planteado reformas como la elección de un nuevo Tribunal Supremo de Justicia, cambios en algunas leyes y el inicio de la discusión sobre las inhabilitaciones a políticos de oposición, como el caso de Machado, pero aún no incorpora en la agenda la definición de una fecha para elegir un presidente legítimo.
Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Nicolás Maduro durante siete años, asumió la presidencia después de que Estados Unidos capturara al mandatario venezolano en enero. Desde entonces, Trump la ha elogiado públicamente, se reunió con ella en la última conferencia de la ONU y ha reiterado que Venezuela no está preparada para un proceso electoral. En paralelo, alcanzó un acuerdo que otorgó a Estados Unidos acceso a la quinta parte de las reservas petroleras del país.
Partidarios de Machado en Caracas
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Fuentes señalan que Machado ingresó a Venezuela desde Colombia y que Estados Unidos decidió no interferir en su regreso. Antes de esta oportunidad, la dirigente intentó retornar en siete ocasiones, pero sus viajes fueron bloqueados a última hora por presiones de la administración de Delcy Rodríguez y, según distintas versiones, también por la propia Casa Blanca, que prefiere mantener un ritmo pausado en la transición venezolana.
David Smolansky, representante de Machado en Washington, afirmó en un comunicado que el regreso de la dirigente fue “un paso importante hacia una transición democrática y elecciones presidenciales libres, justas y verificables en un futuro cercano.” Asimismo, agradeció "al presidente Donald Trump, al secretario de Estado Marco Rubio, al gobierno de Estados Unidos, al Congreso y a los gobiernos aliados por su liderazgo y apoyo continuos.”
Tiempos diferenciados
Como muestra de que Washington respalda el diálogo entre el gobierno y un sector de la oposición, liderado por Dinorah Figuera, la presidenta del Parlamento elegido en 2015, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, señaló que "esperamos que todos los actores políticos respalden estas conversaciones, que representan la mejor oportunidad que ha tenido Venezuela en treinta años para alcanzar pacíficamente no solo unas elecciones libres y justas, sino también una democracia duradera".
La oposición retornó a las calles
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El politólogo Juan Manuel Trak advierte que "si bien Machado está presionando por una elección en el corto plazo, lo cierto es que el tiempo de la mesa de diálogo y del secretario de Estado Marco Rubio es mucho más lento de lo que ella y sus seguidores esperan".
Agrega que “el desafío para el gobierno es no caer en represión masiva, aun cuando mantiene represión selectiva, y mostrarse tolerante ante una figura con un poder de convocatoria relativamente importante en comparación con el resto de los actores opositores, que tienen poco o casi ningún apoyo en la población".
El descontento
El pasado jueves, Vente Venezuela, el movimiento que lidera Machado, convocó a una movilización nacional para exigir elecciones en 2027. Con la presencia de Machado en el país, todo apunta a que la sociedad civil podría ganar presencia continua en las calles. A su popularidad se añade el descontento con la gestión de Delcy Rodríguez.
Partidarios de Machado celebran su regreso
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De acuerdo con la última encuesta de AtlasIntel, la desaprobación de Rodríguez pasó de 61% en agosto a 65% en septiembre. Asimismo, alrededor del 64% de los encuestados calificó a su gobierno como malo o muy malo, en un entorno en que el déficit de electricidad multiplicó los apagones, la inflación acumula un alza de 225% y los salarios en su mayoría son precarios.
El contraste entre la popularidad de Machado y la desaprobación a la gestión de Rodríguez —por quien los venezolanos no han votado— es evidente. El estudio de opinión indica que el 61% de los encuestados tiene una opinión positiva de Machado, ocho puntos porcentuales más que en agosto.
Benigno Alarcón, director de Polis Consultores, explica que “Machado se convierte en un catalizador de un proceso que el gobierno de Delcy solo podría frenar con represión, para lo cual, como es sabido, necesitaría el aval del gobierno de Estados Unidos.”
María Corina Machado en Caracas
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Añade que "en lo personal, veo difícil que en medio de la actual coyuntura política de Estados Unidos, a menos de 15 días de las elecciones de midterm, y aun después de estas, avalen un proceso represivo que sería noticia dentro y fuera de Venezuela".
El reto
Fuentes cercanas a Machado explican que intentará crear un frente organizado que reúna a sindicatos, gremios, sociedad civil y partidos políticos en una alianza capaz de presionar por elecciones en 2027 y sentar las bases de un acuerdo nacional. Esta estrategia deberá superar la resistencia del gobierno de Delcy Rodríguez, que apuesta a retrasar la convocatoria en un escenario donde es minoría.
En paralelo, tendrá que manejar con sutileza la relación con la administración de Donald Trump, un actor no alineado con su agenda pero indispensable para la transición por el tutelaje que ejerce sobre el gobierno de Delcy Rodríguez. A esto se suman sectores económicos beneficiados por el chavismo, con intereses en mantener el statu quo.
Pese a los obstáculos, el politólogo Gonzalo González considera que "con su activismo por todo el país Machado puede volver irreversible la transición. Además, puede influir de manera decisiva en que los tiempos de cambio se aceleren y se resuelva positivamente lo referente al calendario electoral. Su presencia puede devolverles a los venezolanos la esperanza de que es posible superar las condiciones actuales por medios institucionales".