26 de octubre de 2026 8:58 hs

El triunfo llega con una sombra. Flávio Bolsonaro quiere anular el resultado porque un juez de la Corte Suprema extendió el horario de votación a último momento. La clave será qué tan rápido acepta el resultado, o al menos si deja que la Constitución siga su curso. Su padre lo hizo 44 horas después de perder en 2022, un gesto que dio algo de calma a los mercados.

La reacción en los mercados ya empezó. El contrato sobre el ETF EWZ de acciones brasileñas llegó a caer 27%. El real brasieleño se devaluaba casi el 10% en las primeras operaciones y el dólar valía 5,56 reales. El economista de Wall Street, Alberto Ades, recuerda que las opciones ya anticipaban una caída de 23,9% si ganaba Lula, contra una suba de 7,1% si ganaba Flávio. “La sorpresa menos probable exigía el ajuste más grande”, resume.

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Déficit fiscal galopante

ING proyecta un lunes duro: el dólar abre con un salto de 5% a 10%, hacia la zona de 5,20/5,65 reales, y el Bovespa caería dos dígitos. Los movimientos podrían ser mayores si el escenario externo se deteriora y suben las tasas del Tesoro de Estados Unidos. “La parte fiscal siempre fue el talón de Aquiles de Brasil”, señala ING, y un déficit de 7-8% del PIB con deuda neta de 70% deja al país expuesto a una venta global de bonos. JP Morgan ya movió: bajó el real y los bonos locales de "sobreponderar" a "neutral", y recortó los soberanos internacionales a infraponderar".

Goldman Sachs sostiene que la sostenibilidad fiscal “sigue siendo el principal ancla de precios del riesgo soberano”. El banco recuerda que el déficit superó el 8% del PIB en los últimos cuatro años y que la deuda pública ya supera el 82% del PIB, con tendencia creciente. Un marco fiscal sin credibilidad, gasto rígido y recaudación atada a destinos específicos “subrayan la urgencia y la dificultad de un cambio de régimen fiscal”.

Ades pone números al dilema: el propio gobierno reconoce que desde 2028 no alcanza el dinero para sostener los programas actuales, aun sin promesas nuevas. Su cálculo: el margen para el gasto discrecional daría negativo en R$87.300 millones en 2028 y R$154.200 millones en 2029. Y Folha estima el paquete electoral de Lula en R$290.000 millones.

Gasto en duda

Tampoco hay una motosierra a mano. Cerca de 92% del gasto primario es obligatorio, y recortar en serio exige reformar la Constitución. Goldman anticipa, “como máximo, medidas modestas” para contener el gasto, junto con más impuestos sobre una carga ya alta, y descarta grandes reformas estructurales. Ades coincide en que el escenario base es “2023 otra vez”: un marco fiscal retocado, más ingresos que recortes y una regla flexible cuando aprieta la cuenta.

Aquí está la paradoja. El PL de Bolsonaro es la primera fuerza en ambas cámaras: 121 de 513 diputados y 29 de 81 senadores, según Goldman, que calcula que la centroderecha y la derecha tendrán 63% del Senado. Ades subraya que la izquierda “no tiene votos ni para bloquear” una reforma constitucional, y que una PEC no pasa por la sanción presidencial.

Goldman es más cauto. Dice que reunir los votos para las enmiendas exigirá “mucho capital político y habilidad negociadora”. Para Ades, lo más probable es que el Congreso use su mayoría para poner límites al gasto y cobrar más caro cada voto, antes que para imponer un ajuste. La primera prueba llega antes del 5 de enero: el presupuesto 2027, que según la IFI exigirá congelar R$35.700 millones.

Goldman fija el rumbo tras el ajuste inicial del lunes, y apunta a que los precios dependerán de las señales de política, primero, “quién liderará el Ministerio de Hacienda” y, luego, de una estrategia fiscal más precisa para los próximos cuatro años, con “una contabilidad transparente” del costo de las promesas. Su diagnóstico: “los mercados premiarían claridad, propósito, políticas ortodoxas y urgencia”. Un plan creíble, agrega, daría espacio para normalizar la política monetaria.

El próximo ministro de Economía

Ahí está el vínculo con las tasas. Con la Selic en 13,75% y deuda sobre 80% del PIB, Ades sostiene que si un plan creíble bajara las tasas varios cientos de puntos básicos, el ahorro en intereses podría cubrir buena parte del ajuste. “En Brasil, la credibilidad de las tijeras vale casi tanto como las tijeras.” Por ahora, el mercado da por perdido el recorte de la Selic que esperaba para noviembre.

Ades sugiere tres señales. Si la caída se consolida o se revierte en pocos días (señal de sobrerreacción), ¿quién ocupa Hacienda y Planificación, y qué plan fiscal presenta el gobierno antes de fin de año. Como freno posible, menciona un Congreso de centroderecha que limita el peor escenario y precios firmes de las materias primas.

Su advertencia final es la más cruda: si llega la urgencia, “lo más probable es que la ponga el mercado”. Y para Lula, “ajustar por decisión propia en 2027 le saldría mucho más barato que hacerlo obligado en 2028”.

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