Los representantes del gobierno de Delcy Rodríguez y de un sector de la oposición venezolana cerraron el primer ciclo del diálogo que impulsa Estados Unidos, con el objetivo de comenzar a sentar las bases para una eventual transición a la democracia.
Tras cinco rondas de conversaciones bajo estricto hermetismo, los negociadores anunciaron un primer resultado: la renovación de todos los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, un poder clave que el oficialismo controla por completo y que respaldó a Nicolás Maduro en las cuestionadas elecciones de julio de 2024, con las que el mandatario se reeligió en medio contundentes denuncias de fraude electoral.
Dinorah Figuera y Jorge Rodríguez
EFE
La negociación está encabezada por dos parlamentos: el elegido en 2015, donde la oposición obtuvo mayoría pero fue anulado por Maduro y cuenta con el reconocimiento de Estados Unidos, y el elegido en 2025, producto de unos comicios en los que la oposición mayoritaria se abstuvo tras el turbio proceso de 2024.
Dinorah Figuera, presidenta del parlamento elegido en 2015, encabeza al grupo de parlamentarios que representa a la oposición, mientras Jorge Rodríguez, hermano de Delcy Rodríguez —quien asumió el mando tras la operación militar de Estados Unidos que capturó a Nicolás Maduro y lo trasladó a Nueva York para ser juzgado por narcotráfico— lidera la delegación del chavismo.
Los delegados acordaron activar un nuevo proceso para la renovación y designación de todos los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, que contempla la ampliación del comité de postulaciones y la conformación de un consejo encargado de revisar credenciales y requisitos de los postulados, con el fin de garantizar transparencia y evitar irregularidades en la designación.
Además, se acordó que “ambas partes concentrarán esfuerzos” para lograr que el Banco de Inglaterra —que retuvo barras de oro venezolano por un valor de 4.000 millones de dólares al considerar ilegítimo al gobierno de Nicolás Maduro— transfiera el manejo de esos recursos a la administración de Delcy Rodríguez.
La solicitud del oro se fundamenta, según el comunicado de los negociadores, en la necesidad de atender a las víctimas del terremoto del 24 de junio, y ambas partes se comprometieron a crear “mecanismos de transparencia, trazabilidad y auditoría” para garantizar el uso adecuado de los recursos.
Delcy Rodríguez expresó su apoyo a este primer paso del diálogo que entrará en receso y se retomará en septiembre: "Confío en que este proceso contribuya a construir un camino para la mejor convivencia democrática entre los distintos sectores políticos del país y que se traduzca en beneficios concretos para los venezolanos", señaló en un mensaje publicado en Telegram.
Largo camino
Tras la caída de Nicolás Maduro, Washington delineó un plan de tres fases para Venezuela —estabilización, recuperación y transición—, pero hasta ahora la última etapa había quedado relegada mientras la atención se concentraba en asegurar el acceso al negocio petrolero.
Con la activación de la mesa de negociación se dio el primer paso hacia la posibilidad de unas elecciones presidenciales que allanen el camino para una transición política. Además de concretar el acuerdo de renovar al Tribunal Supremo de Justicia, el diálogo deberá abordar otros temas esenciales como la conformación de un Consejo Nacional Electoral creíble.
Un punto clave es que María Corina Machado, la principal líder de la oposición, no tiene representación directa en la mesa de negociación. Analistas señalan que para el gobierno, Machado encarna el ala más radical de la oposición y, por ello, Washington busca un actor que polarice menos y avance de manera progresiva en un proceso donde inevitablemente habrá que hacer concesiones para alcanzar acuerdos.