María Corina Machado ha dejado en claro que no participa en el mecanismo de diálogo que impulsa Estados Unidos entre un sector de la oposición y el gobierno liderado por Delcy Rodríguez, pero señala que no será un obstáculo en el proceso y que espera resultados concretos.
Tras la caída de Nicolás Maduro, Washington delineó un plan de tres fases —estabilización, recuperación y transición—, pero la última etapa quedó relegada mientras la atención se concentró en asegurar el acceso al negocio petrolero. Ahora, por primera vez, esa transición política comenzó a esbozarse con el anuncio de negociaciones destinadas a acordar reformas institucionales que abran paso a elecciones presidenciales en Venezuela. Sin embargo, María Corina Machado, la principal líder de la oposición no forma parte del proceso.
“Miembros de la Asamblea Nacional de 2015 y representantes del régimen han anunciado la creación de un mecanismo entre ambos en cuyo diseño, construcción y funcionamiento no participamos”, expresó Machado en un comunicado firmado junto a Edmundo González Urrutia, quien fuera candidato presidencial en las elecciones de julio de 2024, en las que el entonces mandatario Nicolás Maduro se reeligió en medio de contundentes evidencias de fraude electoral.
“No nos corresponde explicar sus alcances ni sus decisiones. Quienes lo impulsan deben informarle al país sus objetivos, su método y su cronograma”, añade el comunicado, que subraya además: “No seremos obstáculo a ninguna iniciativa que produzca avances reales”.
Al abordar lo que debería alcanzarse en la negociación indican que "la evaluaremos con base en logros concretos y verificables: la recuperación de las instituciones democráticas, la liberación de todos los presos políticos, garantías reales para todos los actores sin exclusiones, un cronograma electoral presidencial oportuno y el pleno respeto a la soberanía popular. Eso es lo que exige nuestra gente y es a lo que estaremos atentos".
Los negociadores
Estados Unidos comenzó a impulsar la transición en Venezuela mediante una negociación entre dos parlamentos: el elegido en 2015, donde la oposición obtuvo mayoría pero fue anulado en la práctica por Maduro, y el elegido en 2025 tras un proceso marcado por el fraude electoral de 2024, en el que la mayoría opositora decidió no participar.
Dinorah Figuera, presidenta del parlamento elegido en 2015, y Jorge Rodríguez, hermano de Delcy Rodríguez y presidente del parlamento elegido en 2025, emitieron comunicados por separado el pasado 14 de julio anunciando el inicio de negociaciones a partir del 1 de agosto.
Figuera ha señalado que el objetivo es avanzar en reformas que permitan una eventual transición política: elegir un nuevo Consejo Nacional Electoral, conformar un Tribunal Supremo de Justicia confiable, garantizar el retorno de la libertad de expresión e incluso discutir las inhabilitaciones que impiden a líderes opositores ser candidatos presidenciales.
Jorge Rodríguez habló en su comunicado de una “hoja de trabajo conjunta” con miras al “fortalecimiento de la democracia”.
Jorge Rodríguez y Dinorah Figuera reunidos el pasado 18 de junio
EFE
La administración de Donald Trump, que ejerce un tutelaje sobre el gobierno de Delcy Rodríguez y la oposición, dejó en claro su respaldo al proceso que comenzará el 1 de agosto. El Departamento de Estado emitió un comunicado afirmando que Estados Unidos “acoge con satisfacción los anuncios realizados” y aplaude “el compromiso de fortalecer las instituciones democráticas, mejorar el sistema electoral y restablecer las garantías para la participación política”.
"Estados Unidos seguirá apoyando los esfuerzos liderados por los venezolanos que generen avances concretos hacia una transición electoral pacífica y democrática", añadió.
El parlamento elegido en 2015 se ha mantenido con cierta vigencia porque, a raíz del gobierno interino de Juan Guaidó, tiene a su cargo la administración de activos del país en el extranjero y cuenta con el reconocimiento de Estados Unidos. Sin embargo, en este momento solo funciona una pequeña comisión de parlamentarios liderada por Figuera.
Está planteado que se conforme un grupo de 12 negociadores por parte del parlamento de 2015 y otros 12 por parte del legislativo bajo control del gobierno, que se espera esté liderado por Jorge Rodríguez.
El manifiesto
Un punto clave es que la Plataforma Unitaria se reunió con Machado en Panamá el 28 de mayo y acordó impulsar una negociación con el gobierno de Delcy Rodríguez bajo su conducción. Esa posibilidad, sin embargo, fue ignorada por la presidenta encargada.
Fuentes cercanas al proceso señalan que Washington —y en particular el secretario de Estado Marco Rubio, quien concentra la toma de decisiones—, al introducir como actor a Dinorah Figuera, evidenció su intención de apartar a Machado del liderazgo de la negociación destinada a sentar las bases de una eventual transición.
Explican que, para el chavismo, Machado representa el ala más radical de la oposición y, por tanto, Estados Unidos busca un actor que polarice menos y avance de manera progresiva en una negociación en la que inevitablemente habrá que hacer concesiones al gobierno para alcanzar acuerdos.
El retorno
Machado se encuentra fuera de Venezuela desde diciembre, cuando viajó a Noruega para recibir el Premio Nobel de la Paz. En el comunicado firmado junto a González Urrutia, ambos afirmaron que regresarán al país sin precisar fecha. “Vamos a volver a Venezuela, a acompañar al pueblo al que nos debemos, a recorrer el país y a construir el Gran Acuerdo Nacional para la reconstrucción de la República”, señalaron.
Al referirse a la situación del país afirman que "Venezuela está devastada por más de un cuarto de siglo de un régimen que saqueó y reprimió al pueblo venezolano. Los terremotos del 24 de junio, que arrasaron comunidades enteras y dejaron muerte, destrucción y ruina, han incrementado cruelmente la devastación".
Además, subrayan la necesidad de un cambio político en el país: “Reconstruir lo destruido y acompañar a las familias que lo perdieron todo no es una tarea sólo administrativa. Hace falta un gobierno nuevo con autoridad moral y capacidad gerencial; que responda a la gente, que garantice la libertad y la dignidad y que le devuelva a la República todas sus instituciones”.