7 de septiembre de 2026 13:49 hs

Tras el derrocamiento de Nicolás Maduro y bajo el tutelaje de Estados Unidos, que busca normalizar la economía, el grupo timoneado por Jaime Gilinski —el hombre más rico de Colombia— amplía su presencia en Venezuela. Después de incursionar en el área de alimentos, se suma a la lista de medianas empresas que invierten en el petróleo de la Faja del Orinoco.

Gilinski dio un paso relevante cuando, a través de Nutresa, uno de los principales productores de alimentos procesados de América Latina, acordó la compra de Industrias Tío Rico, el mayor fabricante de helados en Venezuela. Para entrar en el petróleo lo hizo mediante GeoPark, una compañía que opera campos en Colombia y que también desarrolla proyectos en Argentina, con inversiones en los bloques Loma Jarillosa Este y Puesto Silva Oeste, en Vaca Muerta.

El Grupo Gilinski tiene peso en el mapa empresarial latinoamericano. Su portafolio incluye participaciones en servicios financieros, alimentos, medios de comunicación, bienes raíces y empresas de consumo en distintos países de la región.

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Con el sector petrolero en el radar Gilinski desembolsó 107 millones de dólares en marzo para comprar 20% de las acciones de GeoPark. Ahora, GeoPark obtuvo el derecho a explotar por 25 años el bloque Bare en la Faja del Orinoco donde Venezuela tiene una de las mayores reservas de crudo pesado del planeta. El campo produce 11.000 barriles diarios pero se estima que puede alcanzar 95.000 barriles diarios.

En la transacción Gilinski también se convirtió en el accionista mayoritario de GeoPark con una participación que ahora es de 53% de la compañía.

A principios de año, bajo la mano de Washington, la administración de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, promovió una reforma de la Ley de Hidrocarburos que abrió la posibilidad para que compañías como GeoPark reciban contratos que les permitan operar campos petroleros con mayor flexibilidad y mejores condiciones fiscales que en la ley anterior.

GeoPark financiará todos los gastos de capital y operará el yacimiento a cambio de una participación neta del 65%, con derecho a vender directamente el petróleo que le corresponde. La incorporación de Bare, junto con el aumento de producción en Vaca Muerta, podría llevar la producción de GeoPark a entre 75.000 y 85.000 barriles diarios en 2030, más del doble del nivel actual.

Gilinski, quien se reunió en Caracas con Delcy Rodríguez, afirmó que “este acuerdo, por 25 años, representa mucho más que una cifra en un porcentaje de participación. El campo de Bare puede convertirse en un ejemplo de cómo la inversión privada responsable y el interés nacional pueden caminar juntos”.

La presidenta encargada señaló que “me emociona que sea una empresa de Colombia que se sume también a ese plan de recuperación de nuestra industria petrolera para el incremento de la producción”.

Jaime Gilinski en Venezuela

Jaime Gilinski en Venezuela

Felipe Bayón, CEO de GeoPark sostuvo que la reactivación del sector energético de Venezuela representa una de las oportunidades industriales más relevantes de América Latina. “El bloque Bare ofrece una escala masiva, infraestructura existente, historial de producción y un importante potencial de redesarrollo”, explicó.

Jugadores medianos

Al cierre de julio, según datos entregados por el gobierno venezolano a la OPEP, la producción se ubicó en 1,2 millones de barriles diarios, apenas un tercio de lo que el país extraía en 1998, cuando el chavismo llegó al poder. Años de mala gerencia, corrupción y las sanciones de Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro derrumbaron la producción.

La administración de Donald Trump intentó que las grandes petroleras invirtieran unos 100.000 millones de dólares para recuperar la producción venezolana. Pero, salvo grandes compañías que ya operaban como la estadounidense Chevron y las europeas Repsol y Eni, mayoritariamente la respuesta ha venido por parte de firmas medianas como GeoPark, con menos músculo pero mayor disposición a asumir riesgo.

Delcy Rodríguez

Delcy Rodríguez

Delcy Rodríguez no ha sido electa y ejerce la presidencia de manera ilegítima tras haber sido vicepresidenta de Nicolás Maduro, quien se reeligió en julio de 2024 en unas elecciones empañadas por denuncias de fraude. En caso de un cambio de gobierno, los contratos firmados bajo su administración podrían ser objeto de revisión.

Al margen del acuerdo alcanzado por empresas como GeoPark y Chevron, Washington se asoció con North American Blue Energy Partners, la compañía controlada por el controvertido empresario venezolano Alejandro Betancourt, a la que la administración de Delcy Rodríguez otorgó el derecho de explotar 17 campos petroleros con reservas estimadas en 65.000 millones de barriles, equivalentes a una quinta parte del crudo que Venezuela guarda en el subsuelo.

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