En una gira relámpago por Barranquilla, Quito y Lima, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, selló una alianza operativa con Abelardo De la Espriella, Daniel Noboa y Keiko Fujimori para intensificar el combate al crimen organizado. Washington plantea la lucha contra el narcotráfico como una cruzada contra “grupos terroristas transnacionales” que desestabilizan la región y amenazan la seguridad de Estados Unidos.

El ascenso al poder de líderes de derecha, identificados con la administración de Donald Trump y su política de mano dura contra el crimen, le abrió a la Casa Blanca una oportunidad inédita para consolidar la adhesión formal de Colombia, Ecuador y Perú al Escudo de las Américas: la iniciativa con la que Washington busca articular operaciones conjuntas, compartir información de inteligencia e interceptar las rutas del narcotráfico sin asumir el costo político de actuar de forma unilateral.

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Marco Rubio y Keiko Fujimori

En Lima, tras el encuentro con la presidenta Fujimori, Rubio señaló que “tener bandas criminales que estén operando con impunidad en el hemisferio es una amenaza directa a Estados Unidos” y recalcó que la Estrategia de Seguridad Nacional fija a la región como “una prioridad real” y no “simbólica”. “Lo que ocurre en este hemisferio nos afecta directamente”, aseguró.

“Para hacer frente a los grupos delictivos transnacionales, necesitamos actuar dentro del territorio soberano de los países, y queremos colaborar con esos países. A ellos les interesa hacerlo. Por eso existe el Escudo”, agregó.

Desde que llegó al poder, la administración de Donald Trump ha designado 21 grupos criminales de América Latina y el Caribe como “organizaciones terroristas extranjeras”.

Fujimori en emergencia

Perú enfrenta una crisis de seguridad que presiona a Fujimori en su primer mes y medio en la presidencia. En agosto se registraron 169 homicidios atribuibles en gran medida a grupos del crimen organizado, las denuncias por extorsión se han disparado y el país se mantiene como uno de los principales productores de cocaína del mundo, con redes internacionales del narcotráfico operando en su territorio.

Frente a este escenario, la presidenta declaró un estado de emergencia de 60 días en Lima y el puerto del Callao, destituyó al jefe de la Policía Nacional y puso cinco prisiones bajo régimen de excepción para prevenir fugas. Ahora, su gobierno espera a que el Congreso le otorgue facultades para legislar por decreto durante 120 días, con el fin de tipificar a las bandas como “grupos hostiles y terroristas”.

Cárcel en Perú bajo custodia del Ejército

“Me alegra informar a nuestro país que el Perú formará parte del Escudo de las Américas”, anunció Fujimori tras su reunión con Rubio. La presidenta agradeció además “las acciones y asistencia que desplegará el Comando Sur” y el apoyo que el país viene recibiendo de parte del FBI, de la DEA y de otras agencias federales.

Frente al debate sobre un eventual despliegue de tropas de Estados Unidos en territorio peruano, Fujimori esgrimió el respeto a las leyes: “Cada vez que hay un ingreso de tropas a nuestro país, se pide un permiso especial al Congreso y esto por supuesto que se va a mantener. La soberanía del Perú está intacta”.

Si bien Rubio avanzó en el objetivo de incorporar a Perú al Escudo de las Américas y prometió un respaldo decidido a Fujimori en materia de seguridad, no precisó acciones específicas: “Estamos dispuestos a hacer todo lo posible para ayudarlos, pero obviamente basado en la cooperación que ustedes pidan. No queremos hacer menos de lo que piden, pero tampoco vamos a hacer más de lo que pidan. Vamos a trabajar en conjunto con este gobierno”.

Plan Patriota

En Barranquilla, el presidente Abelardo De la Espriella relanzó la relación con Washington tras el distanciamiento de la era de Gustavo Petro. En una reunión de dos horas con Rubio, presentó el “Plan Patriota Siglo XXI”, un paquete de modernización militar y de inteligencia para consolidar a Colombia como socio estratégico de seguridad de Estados Unidos y miembro activo del Escudo de las Américas.

Rubio y De la Espriella

De la Espriella explicó que la iniciativa es para “modernizar aviones, radares, drones, helicópteros, defensa aérea, inteligencia, fuerzas especiales”, con el respaldo y la cooperación de Washington. En esa línea, añadió: “Colombia pondrá recursos propios y esperamos construir conjuntamente capacidades (...) necesitamos el apoyo, la inyección de los Estados Unidos”.

Las cifras confirman la magnitud del reto que enfrenta De la Espriella. Según la Fundación Ideas para la Paz, las estructuras criminales sumaban en julio 28.802 integrantes, un aumento de 90% desde 2022. A ello se añade el récord histórico de 261.000 hectáreas de coca registradas por la ONU, que mantienen a Colombia como el mayor productor del planeta.

Rubio aseguró que Trump “está dispuesto a proveer todo lo posible” para apoyar a Colombia en la lucha contra los grupos armados y que el Departamento de Defensa trabaja con el nuevo gobierno para definir qué se requiere y cómo proveerlo.

En agosto, Washington anunció un paquete de asistencia de 1.000 millones de dólares, aunque sujeto a la aprobación del Congreso, que de desembolsarse en un solo año incrementaría la cooperación con Bogotá al nivel más elevado desde la época del Plan Colombia, aprobado por Bill Clinton en 2000 y que canalizó miles de millones de dólares en soporte estratégico para enfrentar a la narcoguerrilla.

Frontera caliente

Rubio abordó la posibilidad de operaciones conjuntas en la frontera colombo venezolana, donde operan el ELN y las FARC, y reconoció que incluso se han discutido bombardeos en esa región: “Eso tiene que discutirse y se ha discutido en el pasado”, dijo.

El secretario de Estado subrayó que cualquier acción debe hacerse en cooperación y que seguirá siendo parte de las conversaciones tanto con las autoridades interinas de Venezuela como con un eventual futuro gobierno democrático, dado que resolver el problema tomará tiempo.

Tras la operación militar con la que Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro y lo trasladó a Nueva York para juzgarlo por narcotráfico, Washington ejerce tutelaje sobre la administración de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez.

El mejor aliado

La violencia ha convertido a Ecuador en el país más letal de la región, con 51 homicidios por cada 100.000 habitantes. Situado entre Colombia y Perú, los dos mayores productores de cocaína del mundo, su territorio es un paso central para el narcotráfico: se estima que el 70% de la droga sale por sus puertos y costas, donde bandas locales operan en alianza con organizaciones albanesas y mexicanas.

Rubio y Daniel Noboa

En Quito, Rubio prometió intensificar la cooperación con el gobierno de Daniel Noboa frente a lo que describió como “ejércitos” criminales con gran capacidad de fuego. El secretario de Estado anunció que pedirá al Congreso 45 millones de dólares para financiar la iniciativa de “desmantelar estos grupos terroristas” y además 55 millones en nuevas ayudas para combatir el crimen organizado y la minería ilegal.

Washington designó como organización terrorista extranjera a Los Tiguerones, una de las bandas más temidas en la guerra interna por el control del narcotráfico, y recordó que desde 2025 también fueron catalogados Los Choneros, Los Lobos y los Chone Killers. “No tenemos mejor aliado en la región en términos de enfrentarse a la amenaza criminal transnacional”, dijo Rubio al presidente Noboa.

En este contexto, Estados Unidos cederá un buque de la Guardia Costera y completará la entrega de 12 naves para reforzar la interdicción de narcolanchas, mientras avanzan los operativos conjuntos en el Pacífico, que ya dejan seis embarcaciones hundidas en medio de denuncias por presuntas violaciones a los derechos humanos.

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