El terremoto que estremeció el oeste de Colombia, en especial a ciudades como Cali, Pereira y el departamento de Chocó, obliga al gobierno de Abelardo De la Espriella a enfrentar el costo de un desastre que ya ha generado 240 fallecidos, más de mil heridos y cuantiosas pérdidas materiales.
El punto de partida para cubrir los costos de la atención a las familias que han quedado sin vivienda, los que requieren servicios de salud pública y la reconstrucción no es el mejor, pues De la Espriella heredó un gobierno que gasta más de lo que le ingresa y arrastra un déficit cercano a 7% del PIB.
De la Espriella en Pereira
Gobierno de Colombia
Para contar con margen de maniobra, el gobierno declarará la emergencia económica, una medida que le permitirá emitir decretos con fuerza de ley durante 30 días para atender la crisis y que abre la posibilidad de crear nuevos impuestos o modificar los existentes.
El ministro de Hacienda, Miguel Gómez, afirmó en una comparecencia ante el Congreso que “estamos ante la peor crisis económica que recuerde la historia de Colombia” y advirtió que, una vez decretada la emergencia, el gobierno buscará liquidez inmediata mediante un préstamo del Banco Mundial.
“Activamos, bajo el marco de la emergencia económica que esperamos se promulgue hoy, un crédito de hasta 450 millones de dólares con el Banco Mundial para atender esta contingencia”, dijo Gómez, quien agregó que esos recursos podrían estar disponibles antes de que termine la semana si la declaratoria se concreta.
El ministro no aclaró todavía cómo se distribuirá el crédito ni qué parte corresponderá a cada sector afectado. Por ahora, la meta oficial es reforzar la caja del Estado para enfrentar la emergencia.
Como segunda pieza de la estrategia, Miguel Gómez explicó que el gobierno priorizará la atención a las víctimas en el manejo del presupuesto, dirigiendo recursos a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, organismo encargado de administrarlos.
“Vamos a priorizar partidas presupuestales que nos permitan canalizar esos recursos a la atención del desastre”, dijo Miguel Gómez aunque dejó en claro su preocupación por los casos de corrupción que empañaron a la Unidad durante el mandato de Gustavo Petro.
“Nuestra única preocupación es que estos recursos lleguen a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres”, explicó Gómez, quien advirtió: “lamentablemente, el récord de esta institución no solo no es malo, es aterrador. Esperamos que no le falle al país”.
Asimismo el ministro contempla postergar el plazo que tienen las personas afectadas por el terremoto para pagar el impuesto sobre la renta: “Personas que están atendiendo un desastre no tienen la cabeza para estar pagando impuestos”, dijo Gómez.
Por su parte, Abelardo de la Espriella, durante su visita a Risaralda —departamento al que pertenece Pereira, una de las ciudades más golpeadas por el terremoto— anunció un apoyo específico para la población: “He dado instrucciones precisas al ministro de Vivienda para que se decrete un alivio económico en servicios públicos por tres meses para todas las personas afectadas en Risaralda”, explicó.
Agregó que “estamos en este momento estructurando el programa de subsidio de arriendo para las personas que perdieron su vivienda. Necesitamos hacer ese censo, caracterizar esas viviendas para proceder de conformidad y entregarles a esas personas un subsidio para que se puedan mudar. Posteriormente entraremos a las reparaciones de las casas”.
Pereira paralizada
Prácticamente toda Pereira ha quedado sin electricidad tras el sismo. Sus habitantes tienen acceso intermitente a internet y red celular. Las calles están llenas de vidrios y pedazos de ladrillos.
Es una “ciudad zombie”, opina Juan David Gaitán, de 30 años en diálogo con AFP. Stella Galvis recuerda los momentos de pánico, el polvo, y ella corriendo con su niño y esposo segundos antes de que el edificio de cuatro pisos colapsara.
“Nos quedamos sin nada, lo perdimos todo”, dice en medio del llanto la contadora que vivía en una planta baja. “Nos salvamos de milagro”, añade.
Chocó devastada
Chocó, la región que rodea el epicentro del sismo, es una de las zonas más pobres y desatendidas de Colombia, a menudo asediada por grupos armados enfrentados. A gran parte sólo se puede acceder en barco, a través de la selva o en avión.
Sterling Palacios, un líder religioso y ambientalista de la región, dijo a Associated Press que tanto la capital de Chocó, Quibdó, como las comunidades más pequeñas que están a lo largo del río Atrato, el más importante de la zona, quedaron devastadas.
“Hay pueblos donde la gente perdió todo. Hay pueblos donde también ha habido muertos, hay casas destruidas", dijo Palacios. “No tenemos una dimensión del daño, pero sí sabemos que ha sido muy grande”.
De la Espriella visitó la capital de Chocó la noche del lunes para evaluar los daños, movilizó a todo el aparato militar y policial y desplegó ingenieros, rescatistas y perros de búsqueda. También anunció subsidios de alquiler para los afectados.
En Cali la alcaldía dijo que hay 239 personas bajo los escombros y que 86 ya fueron rescatadas con vida. Entre ella está Diana Troncoso, quien estaba atrapada en el edificio en el que vivía. Su padre, Álvaro Troncoso, dijo a la prensa que estaba sola en el apartamento en el momento del terremoto.
“Estaba como entre una pared y una puerta sentada, creo que va con una fractura de brazo”, dijo el padre conmovido por el trabajo de los rescatistas. “Se los agradeceré toda mi vida y mi familia también”.