Yamandú Orsi y Mario Lubetkin fueron de los primeros en arribar a Nueva York. La agenda uruguaya fue intensa desde el momento en que pisaron Estados Unidos. Pese al estilo moderado e institucional del presidente, Orsi se anotó un primer guiño fuerte. Pidió una reunión con Luiz Inácio Lula da Silva, a dos semanas para las presidenciales en Brasil. Lula le devolvió el gesto al aceptar la cita.

En una carrera que se volvió una moneda al aire entre el veterano presidente y Flávio Bolsonaro, Lula destinó 45 minutos al mano a mano con el uruguayo y su canciller. El brasileño estará apenas 24 horas en Nueva York. Se reunió con el alcalde Zohran Mamdani, estrella del ala izquierdista del Partido Demócrata. Dio su discurso de apertura en la asamblea de las Naciones Unidas y planeaba volverse a Brasil de inmediato.

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Dentro de su gira exprés por Manhattan, Lula recibió a Orsi en la residencia de Brasil en Nueva York. Lo acompañaron el canciller Mauro Vieira y su histórico asesor y estratega de la diplomacia Celso Amorim. Si bien el Frente Amplio hace fuerza por Lula contra Bolsonaro, sobre todo en la frontera compartida, Orsi evitó tomar partido abiertamente en plena campaña. Tampoco era necesario.

Una vez terminado el mano a mano, Lula le agradeció a Orsi que le ceda el excedente de la cuota uruguaya de exportación de carne a China. La parte uruguaya de carne bovina en el mercado chino es de 324.000 toneladas.

El acuerdo con Brasil en realidad no está cerrado del todo. Requiere el aval previo de China. Algo que el gobierno de Orsi da por descontado. Pícaro, Lula también da por hecho el visto bueno de su (gigante) socio en el bloque de los BRICS.

El brasileño se mostró optimista sobre el desenlace electoral. Sería su cuarto mandato, en su séptima candidatura. Las encuestas en Brasil, sin embargo, pronostican un balotaje de final abierto con el hijo de Jair Bolsonaro punteando por milímetros.

La charla entre presidentes aliados, según supo El Observador, se centró en la campaña, la exportación de carne y también el fútbol. Fanático del Corinthians, Lula repitió su enojo con Memphis Depay por fallar un penal decisivo en la Copa Libertadores.

Pero hubo más sobre un debate que conecta con el fútbol. El presidente brasileño quiere prohibir las plataformas de apuestas online (llamadas bets), lo que genera un fuerte conflicto con los principales clubes del país. Le consultó a Orsi por la experiencia uruguaya de regulación de las apuestas en línea.

Y prometió avanzar en proyectos de integración transfronteriza, en especial en la construcción del puente binacional sobre el río Yaguarón. La conversación incluyó además proyectos de infraestructura vinculados con la hidrovía de la laguna Merín y otros asuntos fronterizos. La falta de financiamiento y aspectos presupuestales aparecen como obstáculos para avanzar.

La agenda de Orsi en Nueva York

A diferencia de Lula y del gobernador argentino Axel Kicillof, Orsi no gestionó un cruce con el alcalde local Zohran Mamdani. A pocas semanas para las elecciones de medio término en EEUU, el gobierno uruguayo mira ese plebiscito a Donald Trump con cautelosa distancia. El presidente tampoco se verá en Nueva York con el gobernador peronista de Buenos Aires, quien sí desayunará con Mamdani.

La agenda de Orsi en Nueva York combina reuniones con empresarios y mandatarios, la promoción de Uruguay como destino para centros de datos y una intensa actividad diplomática bajo la presidencia de la Celac. El gobierno también impulsa una candidatura regional para la Secretaría General de Naciones Unidas y procura ampliar sus vínculos con Asia y África.

El lunes, el presidente encadenó dos encuentros de peso. Una fue con tres representantes de empresas tech de inteligencia artificial (IA). El miércoles se verá con Karan Bhatia, director Global de Asuntos Gubernamentales y Política Pública de Google.

Uno de los ejes de la agenda empresarial será la posibilidad de atraer inversiones vinculadas con la inteligencia artificial, el procesamiento de datos y la instalación de centros de datos en Uruguay.

El gobierno busca posicionar al país a partir de dos ventajas: la disponibilidad de energía eléctrica de origen renovable y la posibilidad de ofrecer garantías de suministro a empresas que requieren estabilidad para operar con grandes volúmenes de información. En ese marco, Uruguay procura presentarse como una alternativa para la instalación de centros de datos principales o de respaldo de compañías internacionales, especialmente europeas.

La agenda también incluirá encuentros con empresas estadounidenses que ya operan en Uruguay o evalúan invertir en el país. Este martes el presidente será protagonista de una cena ofrecida por Americas Society/Council of the Americas (AS/COA). El objetivo será conocer el estado de ánimo del sector privado, identificar oportunidades y avanzar en áreas como puertos, logística, hidrovías e infraestructura.

Encuentros con otros presidentes

Orsi mantendrá durante la semana una intensa agenda de reuniones con presidentes de América Latina. Entre los encuentros previstos se encuentra una reunión sobre seguridad regional impulsada por Chile, con participación de mandatarios de distintos países sudamericanos.

También se reactivará el mecanismo conocido como Urupabol, que reúne a Uruguay, Paraguay y Bolivia. La iniciativa apunta a discutir la salida al mar, el acceso a puertos y la integración logística de los países mediterráneos de la región.

Otro encuentro de relevancia será el que Orsi mantendrá con el primer ministro de los Países Bajos, Rob Jetten. La agenda incluirá asuntos portuarios, cooperación comercial, seguridad y narcotráfico, con especial interés en la coordinación entre puertos.

El primer ministro de Paíse Bajos, Rob Jetten

La reunión fue solicitada por el gobierno neerlandés y se desarrollará en un contexto de cambios en la política europea y de creciente interés de Uruguay por fortalecer sus vínculos con países del continente.

La (¿tensa?) relación con Estados Unidos

La por momentos tensa agenda bilateral con Estados Unidos ya tuvo una cita importante. El presidente y el embajador Daniel Castillos se vieron con representantes del Departamento de Estado el lunes por la mañana.

Uruguay buscará profundizar la cooperación en áreas como el desarrollo portuario, las hidrovías y los servicios vinculados al comercio exterior.

El gobierno considera que el intercambio comercial bilateral todavía está por debajo de su potencial y que un aumento de las inversiones podría mejorar la confianza entre ambos países. Juan Pablo Segura, el hombre de Trump para el hemisferio, fue parte de los encuentros.

Según supo El Observador, la negociación en marcha para que Uruguay sea país de destino de los deportados sin papeles no se tocó en el encuentro. Una nota publicada por The New York Times semanas atrás disparó una polémica sobre el estado real de esa conversación. Rapidamente el gobierno de Orsi aclaró que Uruguay era uno de los países que estaba en diálogo con EEUU para recibir a los inmigrantes expulsados.

La situación de los uruguayos deportados desde Estados Unidos y la continuidad de los programas de reunificación familiar permanecen como asuntos pendientes, aunque no ocuparon el centro de las reuniones mantenidas hasta ahora.

También se abordó la situación de los médicos cubanos que trabajan en Uruguay. Son 20, según le confirmaron a este medio. El Departamento de Estado los define como trabajadores esclavizados, y existe un informe de la CIDH que profundiza sobre ese panorama. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos presentó un informe que muestra el lado B de las misiones médicas de Cuba. El trabajo cuenta con 71 testimonios directos y revela que las misiones generan divisas al régimen al costo de graves violaciones a los derechos humanos.

Montevideo mantiene su posición de que esos profesionales reciben salarios y cuentan con protección social conforme a la legislación nacional. Al menos así lo hacen por parte de Uruguay. Lo que ocurra después queda por fuera de la órbita del gobierno uruguayo.

El discurso de Orsi

Orsi pronunciará su discurso ante la Asamblea General el jueves. El contenido final será definido por el propio presidente, pero se prevé que el mensaje incluya referencias a la defensa de la democracia, los derechos humanos, la paz y el rechazo a las amenazas y los embargos.

La intervención buscará mantener una línea similar a la del discurso uruguayo del año pasado: una defensa del multilateralismo, con críticas a la polarización internacional, pero sin convertir la exposición en una confrontación directa con países específicos.

En relación con Venezuela, Uruguay mantendrá su reclamo de elecciones libres, garantías electorales y reconocimiento del resultado que surja de un proceso considerado legítimo.

Sobre Gaza y otros conflictos internacionales, el gobierno prevé referirse a principios generales de paz y respeto del derecho internacional, sin centrar el discurso en un único conflicto.

La Celac como plataforma internacional

La presidencia uruguaya de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) tendrá un papel central durante la semana. En Nueva York se realizó una reunión ministerial del bloque con la participación de representantes de 22 de los 33 países miembros, entre ministros y viceministros. Si bien tuvo un origen atado a la marea rosa de izquierda, a principios de siglo, ahora el grupo se muestra copado por las administraciones de centro derecha. Orsi y Lubetkin buscan capear ese giro sin que el bloque vuele por los aires.

En su favor, no abundan los espacios multilaterales que se enfoquen en la agenda política y social sudamericana. El Mercosur no logra exceder su condición de bloque comercial siempre a punto de estallar.

El encuentro de la Celac buscó priorizar los temas comunes por encima de las diferencias ideológicas entre los gobiernos. Seguridad, desarrollo económico, narcotráfico, estabilidad social e integración aparecen como asuntos compartidos por países con orientaciones políticas diferentes.

Uruguay pretende utilizar la Celac como una plataforma de coordinación regional y también como instrumento para fortalecer la presencia internacional de América Latina y el Caribe.

En los próximos días están previstas reuniones de la Celac con India, la Unión Africana y la Unión Europea (UE). En el caso de la UE, se espera avanzar en una primera hoja de ruta conjunta entre ambos bloques.

También se procura iniciar conversaciones entre la Celac y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean), como parte de una estrategia de apertura hacia nuevas regiones.

La candidatura latinoamericana para la Secretaría General de la ONU

Otro de los objetivos diplomáticos de Uruguay es promover que el próximo secretario general (o secretaria, seguramente) de Naciones Unidas provenga de América Latina y el Caribe.

La posición uruguaya busca evitar un respaldo prematuro a una candidatura específica y mantener una postura de equilibrio entre los postulantes de la región. La estrategia consiste en impulsar primero el principio de que el próximo titular de la organización debe ser latinoamericano o caribeño y, posteriormente, favorecer una convergencia regional sobre una candidatura.

En ese marco, la Celac aprobó una declaración de consenso en favor de que el próximo secretario general pertenezca a la región.

La competencia todavía no está definida. Entre los nombres con mayores posibilidades aparecen la costarricense Rebeca Grynspan y la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, aunque la elección dependerá de negociaciones entre los miembros de la ONU y de los equilibrios entre las distintas regiones.

Rebeca Grynspan

Uruguay busca desempeñar un papel de articulador desde la presidencia de la Celac, sin tomar partido inicialmente por ninguno de las dos candidatas. El argentino Rafael Grossi quedó relegado en la carrera. Y Michelle Bachelet está oficialmente out.

Más presencia en Asia y África

La política exterior uruguaya buscará ampliar su presencia diplomática en África. En ese marco, el país formalizó la apertura de relaciones con Zambia y prevé hacer lo mismo con Malawi.

El gobierno considera que el crecimiento económico africano exige una mayor atención diplomática y comercial. La estrategia incluye ampliar la red de embajadas y fortalecer los contactos con países que hasta ahora no habían ocupado un lugar prioritario en la política exterior uruguaya.

En Asia, Uruguay procura consolidar sus vínculos con India. Durante la semana se retomaron las conversaciones para profundizar la relación comercial entre el Mercosur y ese país, con la intención de avanzar hacia un acuerdo de nueva generación.

La apertura de la embajada de India en Montevideo es vista como una señal de la importancia que ambas partes asignan a la relación bilateral.

Cooperación con Ruanda por la misión en el Congo

La agenda uruguaya también incluye un acuerdo de cooperación con Ruanda, considerado relevante para el futuro de la participación de Uruguay en la misión de paz de Naciones Unidas en la República Democrática del Congo.

Soldados uruguayos en la misión de paz de la ONU en la República Democrática del Congo

Uruguay mantiene allí uno de sus principales contingentes militares, pero la situación de seguridad y las dificultades vinculadas con el movimiento rebelde M23 complicaron la rotación de tropas y la logística de la misión.

Ruanda es uno de los actores centrales del conflicto regional. Por eso, Montevideo procura establecer canales de cooperación con Kigali y también fortalecer la coordinación con Bélgica, país con vínculos históricos y políticos con el Congo.

Malvinas y la inteligencia artificial

La cuestión de las islas Malvinas también forma parte del contexto regional de la Asamblea General. En Montevideo observan con atención las actividades de prospección de hidrocarburos en la zona, porque entienden que podrían modificar la naturaleza del debate al involucrar la explotación de recursos en un territorio cuya soberanía está en disputa.

En paralelo, Uruguay trabaja en una posición sobre la regulación de la inteligencia artificial. Pero sin definiciones ni propuestas de letra chica. El tema aparece vinculado tanto con el debate global sobre los límites y riesgos de esa tecnología como con la estrategia nacional para atraer inversiones en centros de datos y servicios digitales.

La semana en Nueva York, por lo tanto, servirá a Uruguay para desplegar una agenda amplia: fortalecer la relación con sus vecinos, ampliar los vínculos con Asia y África, atraer inversiones, ejercer su papel al frente de la Celac y buscar que América Latina tenga un papel más relevante en la conducción de Naciones Unidas.

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