15 de octubre de 2026 11:43 hs

Desde las exclusivas residencias frente a la playa en el sur de California hasta los populares hoteles y restaurantes a lo largo de la costa del Pacífico en México, el fuerte oleaje de las últimas semanas está causando graves destrozos.

Los residentes y dueños de negocios están viendo cómo estas construcciones, algunas valoradas en millones de dólares, se debilitan y terminan cayendo al mar debido a la fuerza de las olas, impulsadas por las numerosas tormentas que se están registrando en esta temporada de huracanes.

El caso más llamativo ha sido el de Long Beach, en California, donde decenas de viviendas han quedado inhabitables y probablemente tendrán que ser demolidas.

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Paris Henken, una atleta olímpica estadounidense y residente del barrio de Península de Long Beach, explicó en una publicación que se hizo viral en Instagram que había sido inquilina de uno de los edificios afectados.

"Es un departamento de un dormitorio frente al mar que tenía todo lo que podríamos haber deseado. Como regatista olímpica que aspira a competir en Los Ángeles 2028, estaba a unos pasos de mi lugar de entrenamiento (quizás un poco demasiado cerca)", escribió.

"Es devastador ver cómo tres tormentas destruyen un lugar que me brindó tanta paz", lamentó.

Fuertes olas rompen sobre las fachadas de residencias destrozadas en Long Beach, California.
Getty Images

En México, el icónico malecón del puerto de Mazatlán fue golpeado por olas de hasta 5 metros de altura que erosionaron la línea costera y destruyeron algunos restaurantes a pie de playa.

"El malecón de Mazatlán, que para nosotros es la afectación más grande que estamos registrando en estos días, el levantamiento que traemos es que son seis puntos identificados de socavones, que se están atendiendo, pero sí tienen una afectación importante que nos va a llevar una inversión importante en la reparación", dijo la gobernadora de Sinaloa, Graciela Domínez.

Otras localidades a lo largo de la costa oeste y noroeste del país también han registrado en las últimas semanas un aumento del nivel del mar considerable, erosión de playas y daños en hoteles, condominios y restaurantes.

Los meteorólogos explican que todo esto es una clara consecuencia del fuerte fenómeno de El Niño que se está registrando en el Pacífico y de uno de sus efectos más llamativos: las ondas Kelvin.

Una sección del malecón de Mazatlán destrozada por el oleaje
Gobierno de Sinaloa
El famoso malecón de Mazatlán, México, ha registrado daños en varias secciones, al igual que los restaurantes ubicados sobre la arena.
Olas rompen sobre la fachada de un hotel construido al pie de playa en Bahía de Banderas, México.
Reuters
Hoteles, como este de Bahía de Banderas, México, han sufrido los efectos del fuerte oleaje.

Un papel fundamental en el desarrollo de El Niño

A diferencia de las olas que estamos acostumbrados a ver en la playa, las ondas de Kelvin se desplazan bajo el agua, son muy extensas y apenas alteran el nivel del mar, según explica la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA, por sus siglas en inglés).

Según la NOAA, a menudo se originan en el Pacífico ecuatorial occidental y luego se propagan a lo largo del ecuador, de oeste a este. Tras llegar a Sudamérica, continúan desplazándose como ondas atrapadas en la costa alejándose del ecuador: tanto hacia el norte, a lo largo de las costas de América Central y del Norte, como hacia el sur, a lo largo de la costa sudamericana.

La agencia gubernamental explica que las ondas de Kelvin desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de El Niño, al desplazar las aguas oceánicas cálidas desde el oeste hacia el este del Pacífico a lo largo del ecuador.

Así, constituyen una de las principales vías por las que El Niño afecta a la costa oeste de México y Estados Unidos, elevando a su paso el nivel del mar e incrementando la temperatura del océano.

LA NOAA explica que, por sí mismas, las ondas Kelvin no representan una amenaza para las comunidades costeras, ya que pueden sumar aproximadamente de 15 a 30 cm al nivel del mar, lo cual no supone un gran peligro a corto plazo.

Sin embargo, cuando se producen mareas muy altas o marejadas ciclónicas, como las provocadas por las tormentas y huracanes registrados en las últimas semanas en el Pacífico, sus efectos pueden verse amplificados, ya que el nivel del mar se encuentra ya más elevado.

"Usualmente una onda Kelvin costera sube el nivel del mar unos cuantos centímetros, casi no se nota, la gente no se entera que hay ondas Kelvin pasando por la costa. Pero este año estamos hablando de una elevación de hasta un pie, más de 30 cm de aumento", le explica a BBC Mundo Ángel Adames, profesor del departamento de Ciencias Atmosféricas y Oceánicas de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU).

"La onda por sí misma no es destructiva, sino que el efecto de aumento en el nivel del mar, que ya de por sí está alto, potencia el oleaje fuerte. Si normalmente el oleaje no es destructivo, al tener el nivel del mar aumentado, esos oleajes se vuelven destructivos", explica Adames.

Una imagen satelital que refleja, en rojo oscuro, la presencia de oleaje de las ondas Kelvin.
NOAA/Dillon Amaya/Universidad Estatal de Carolina del Norte
La masa de agua de las ondas Kelvin termina atrapada en las zonas costeras (en rojo) del Pacífico.

"Oleaje fuerte y destructivo"

Si bien las ondas Kelvin están presentes en los océanos de forma habitual, si a ellas se suma uno de los fenómenos de El Niño más intensos de los que se tenga registro y el aumento del nivel del mar producto del calentamiento del planeta, se entiende el oleaje destructivo que está afectando a las costas de México y EE.UU.

"Hay mucha construcción costera frente al mar y, normalmente, las olas no son un problema. Pero la combinación letal de El Niño, con olas altas y el nivel del mar elevado, junto con las ondas Kelvin, causa un oleaje fuerte y destructivo", señala Ademes.

Desde el inicio de la temporada de huracanes en junio, en el Pacífico se han registrado 19 tormentas con nombre, frente a solo una en el Atlántico, algo que suele ser habitual cuando se da el fenómeno de El Niño.

Los meteorólogos han advertido que El Niño seguirá presente hasta marzo o abril del próximo año, por lo que continuará el oleaje destructivo en el Pacífico.

"Los satélites de la NOAA que monitorean el nivel del mar y las temperaturas oceánicas ya han detectado que hay varias ondas Kelvin en camino", advierte Adames.

Así que los habitantes de las costas del Pacífico tienen que estar preparados.

Olas altas rompen en el Seaside Walk de Península, en Long Beach, California.
Getty Images
El barrio de Península y su andador frente al mar ha sido fuertemente golpeado por las olas en California.

FUENTE: BBC

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