En el Palacio de Miraflores, bajo la mirada de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, y del secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, Chevron selló un acuerdo que duplicará su producción en Venezuela y reforzará la influencia de Washington en el sector petrolero del país.

Chevron, la única entre las grandes petroleras estadounidenses con presencia actual en Venezuela, invertirá 7.000 millones de dólares a través de los convenios en los que está asociada con Pdvsa, la petrolera estatal, para más que duplicar su producción en los próximos cinco años y alcanzar 600.000 barriles diarios, la mitad de la producción actual del país.

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Mike Wirth CEO de Chevron

Mike Wirth, presidente y consejero delegado de Chevron, afirmó en Caracas que los contratos para operar dos nuevos campos en la Faja del Orinoco incluyen disposiciones sólidas sobre resolución de disputas y garantías de que el “régimen de impuestos y regalías que hemos acordado, y bajo el cual invertiremos, no se cambie unilateralmente”.

Los dos nuevos campos son “greenfields”, término para yacimientos poco desarrollados que suelen carecer de infraestructura o electricidad y se estima que cada barril a extraer tendrá un costo de producción de 20 dólares.

A diferencia de Exxon Mobil y ConocoPhillips, que se negaron a reducir su participación en los proyectos y abandonaron Venezuela cuando el expresidente Hugo Chávez amplió la presencia del Estado en el sector y cambió las reglas del juego, Chevron permaneció en el país en una apuesta que lo dejó en posición privilegiada para expandirse en un nuevo entorno en el que Washington busca mejores condiciones y un rol protagónico para las empresas estadounidenses.

“Agradecemos la colaboración del Departamento de Energía de Estados Unidos y del secretario Wright para facilitar las condiciones que permiten mayor inversión y crecimiento”, agregó Wirth.

Tras la incursión militar de Estados Unidos que capturó y trasladó a Nicolás Maduro a Nueva York para juzgarlo por narcotráfico, Delcy Rodríguez ha permanecido al mando bajo la tutela de la administración de Donald Trump, que ha puesto como prioridad controlar las reservas de petróleo de Venezuela y reducir la presencia de China y Rusia.

Al margen del acuerdo alcanzado por Chevron, Washington se asoció con North American Blue Energy Partners, la empresa controlada por el controvertido empresario venezolano Alejandro Betancourt, a la que la administración de Delcy Rodríguez otorgó el derecho de explotar 17 campos petroleros con reservas estimadas en 65.000 millones de barriles, equivalentes a una quinta parte del crudo que Venezuela guarda en el subsuelo.

Los dos acuerdos son independientes, pero en conjunto refuerzan de manera notable la presencia de Washington y su objetivo de ejercer hegemonía en el hemisferio occidental y controlar recursos estratégicos.

La velocidad de la luz

Cris Wright, quien aterrizó en Caracas la noche del martes, afirmó que “estamos tratando de ir a la velocidad de la luz. El presidente Trump no quería ir a una velocidad lenta, sino que quería ir a la velocidad más rápida posible para transformar a Venezuela".

Cris Wright secretario de Energía de EEUU

Trump ha planteado a las empresas petroleras que inviertan masivamente en Venezuela para incrementar la producción del país, hoy reducida a apenas 1,2 millones de barriles diarios tras años de corrupción y pésima gerencia. Cuando el chavismo llegó al poder en 1999, Venezuela superaba los 3 millones de barriles al día.

No obstante, la respuesta ha sido tibia y, salvo Chevron y empresas europeas que en su mayoría ya están en el país, el interés se ha concentrado en compañías medianas, con menos músculo y tecnología pero también menos reticentes al riesgo.

Delcy Rodríguez no ha sido electa y ejerce la presidencia de manera ilegítima tras haber sido vicepresidenta de Nicolás Maduro, quien se reeligió en julio de 2024 en unas elecciones empañadas por denuncias contundentes de fraude. Sus actuaciones y contratos podrían ser objeto de revisión en el futuro. Además, Donald Trump dejará el poder en 2029 y está por verse cuál será entonces el escenario en Venezuela.

Delcy Rodríguez

“El catalizador para transformar a Venezuela es la energía”, recalcó Wright y añadió que “también nos interesa muchísimo hacer esto en todo el continente americano. Este es nuestro vecindario (…) Si podemos reemplazar los conflictos del pasado con el comercio del presente y del futuro, podemos construir un mundo mejor”.

Delcy Rodríguez afirmó que “lo que estamos haciendo hoy es el futuro y la esperanza del pueblo de Venezuela y lo hago con absoluta convicción y reivindico cada día más el canal y el diálogo político diplomático con los Estados Unidos y con los países del mundo”.

Añadió que “el objetivo, que es tener acuerdos, ganar-ganar, de mutuo beneficio”.

Eni en el tablero

Entre las empresas europeas que operan en Venezuela figura la italiana Eni, que firmó un contrato para desarrollar un yacimiento de gran envergadura en la Faja del Orinoco: el bloque Junín 5, con reservas de 35.000 millones de barriles de crudo pesado.

Se espera que Eni invierta alrededor de 1.500 millones de dólares al año y que estos pozos, que hoy apenas producen 12.000 barriles diarios, escalen hasta 400.000 cada día al final de esta década.

El director ejecutivo de Eni, Claudio Descalzi, destacó que “la operación de un área tan importante como Junín 5 es un reconocimiento a nuestra capacidad de ejecutar proyectos complejos de manera rápida y eficiente, y refuerza nuestra presencia de largo plazo en el país”.

Balancín petrolero en Venezuela

En Venezuela, Eni también impulsa proyectos de gas natural. A través de una empresa conjunta con la española Repsol, en la que ambas participan en partes iguales, opera el campo Perla, el mayor yacimiento de gas costa afuera descubierto en América Latina.

Primavera, una firma texana de inversión energética, alcanzó un acuerdo de producción compartida para el bloque petrolero Budare en el oriente de Venezuela. La compañía fue cofundada por Fred Ehrsam, multimillonario cofundador de Coinbase y aliado de Trump.

Asimismo, Pdvsa y Corpoelec, la estatal encargada del sector eléctrico, firmaron convenios con General Electric para mejorar el sistema en momentos en que los venezolanos sufren constantes apagones y esta área resulta vital para garantizar la expansión de la industria petrolera.

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