Un informe de Moody's advierte que los problemas de calidad de activos se están agravando en los bancos de América Latina. Tras tres años de fuerte expansión del crédito, la combinación de condiciones macroeconómicas más débiles, inflación persistente y cambios en la dinámica crediticia está golpeando la capacidad de los prestatarios para cumplir con sus obligaciones.
El deterioro en los hogares es generalizado en los principales sistemas bancarios de la región. El motor común: el crédito al consumo no garantizado creció tan rápido que la carga de deuda terminó superando la capacidad real de pago de las familias.
Argentina es el caso más severo. Según el reporte, la morosidad de los hogares argentinos trepó a su nivel más alto en más de 20 años, en un contexto donde las tasas de interés reales pasaron a terreno positivo y el ingreso disponible se debilitó, tras un período de fuerte expansión crediticia luego de años de restricciones.
Endeudamiento en Brasil
En Brasil, el mayor endeudamiento de los consumidores está ligado al surgimiento de nuevos productos financieros y a un apetito de riesgo creciente por parte de la banca digital, mientras persisten amenazas inflacionarias y fiscales para la calidad futura de los activos. Además, los hogares y empresas brasileños atraviesan un período extendido de tasas de interés altas —tanto locales como internacionales— y una banca más selectiva a la hora de prestar, lo que complica las condiciones de refinanciamiento.
México aparece como una excepción relativa, con niveles de endeudamiento comparativamente bajos, aunque el menor crecimiento económico y la rápida expansión del crédito al consumo generan focos de riesgo, reflejados en un aumento de los castigos de cartera. Colombia, por su parte, está saliendo de un ciclo crediticio difícil, pero el nuevo endurecimiento de las condiciones monetarias pone en duda la sostenibilidad de la recuperación iniciada en 2025.
Moody's señala que el deterioro es menos intenso en las carteras corporativas, aunque existen puntos vulnerables. En Brasil, las empresas recurrieron cada vez más a los mercados locales de capital para sortear los altos costos de financiamiento bancario, lo que diluyó la exposición de los bancos a un único deudor y amortiguó el golpe de los deterioros crediticios.
La morosidad en Argentina
El problema se concentra en las compañías más pequeñas, más dependientes del financiamiento bancario y de garantías estatales, y por eso más expuestas al endurecimiento financiero.
El agro brasileño, ya tensionado, enfrenta además el encarecimiento de los fertilizantes, tasas de interés muy elevadas y una mayor probabilidad de un fenómeno de "El Niño" intenso.
En Argentina, la morosidad de las pymes creció con fuerza a medida que el crédito volvió a expandirse, en medio de tasas de interés altas y volátiles y de una menor licuación de la deuda por inflación. El informe precisa que la mora corporativa llegó a 3,3% en mayo de 2026, aunque anticipa que tasas más bajas podrían ayudar a estabilizar la situación.
Colombia muestra una normalización más lenta de sus carteras mayoristas, mientras que México se destaca por mantener ratios de morosidad corporativa sólidos y estables, apoyados en que sus grandes empresas cuentan con ingresos diversificados y acceso directo a los mercados de capitales.
Qué pasa con las fintech en México
El informe también pone la lupa sobre México, donde el avance de las fintech y los bancos digitales está redefiniendo el mapa competitivo. Esa transformación está impulsando un mayor otorgamiento de créditos minoristas y, según Moody's, es probable que termine modificando los patrones históricos de riesgo de activos en el sistema financiero mexicano.
En conjunto, el diagnóstico de Moody's traza un mapa heterogéneo: Argentina y Brasil concentran las señales más urgentes de estrés tanto en consumidores como en pymes; Colombia atraviesa una recuperación aún frágil frente a un ciclo monetario que vuelve a endurecerse; y México combina fundamentos corporativos sólidos con riesgos incipientes en el segmento minorista, en medio de una transformación tecnológica del sector financiero.
El informe deja claro que, después de tres años de auge crediticio, la región entra en una fase donde la selectividad bancaria y la calidad de los activos pasarán a ocupar el centro de la escena.