Un nuevo informe titulado Mapping US investment in Latin America and the Caribbean, elaborado por el exsecretario de Hacienda de México José Antonio González Anaya y Martin Cassinelli, director asociado del Centro Adrienne Arsht para América Latina del Atlantic Council,ofrece una radiografía detallada de la escala, la distribución y el impacto del capital estadounidense en América Latina y el Caribe.
En el evento de presentación del informe, el miércoles pasado, el gobierno de Donald Trump se refirió a la importancia estratégica de América Latina para el país, en particular en materia de petróleo y minerales críticos, y calificó a Argentina como un caso "milagroso" en el sector de energía y minerales estratégicos, destacando que el "estado de derecho y el entorno pro-inversión" actual del país crean "una enorme oportunidad" para que inviertan las empresas estadounidenses.
Cantidad y calidad de capital
Durante las últimas dos décadas, las empresas de EEUU lideraron la inversión extranjera directa desde cero, llamadas greenfield, en América Latina y el Caribe. Entre 2003 y 2025, el flujo promedio anual de capitales estadounidenses alcanzó los 28.700 millones de dólares en sectores que abarcan energía, infraestructura digital, manufacturas y servicios, una cifra que ningún otro país logró igualar.
Esta tendencia se aceleró de manera significativa en el periodo pospandemia, logrando hitos en 2022 y 2024 con montos que superaron los 43.000 millones de dólares anuales.
Más allá del volumen bruto de capital, el informe subraya la superioridad cualitativa de la huella económica de Washington. Según los autores, "la inversión extranjera directa de tipo greenfield de EEUU genera un 65% más de empleos por 1.000 millones de dólares que la inversión china y un 22% más que la inversión europea".
A esto se suma el liderazgo en la transferencia de conocimiento técnico. "Las empresas estadounidenses superan a cualquier otro inversionista extranjero en intensidad de I+D (investigación y desarrollo) en la región, concentran sus inversiones en sectores intensivos en conocimiento y generan efectos indirectos de innovación en las economías receptoras que ningún inversionista competidor logra replicar", dicen los autores del informe.
Sus empresas destinan el 2,49% de su capital invertido a actividades de I+D, casi el doble que los inversores de la Unión Europea (1,26%) y más del triple que China (0,68%).
Geografía de la inversión: ganadores y olvidados
A pesar de estos números positivos, el flujo de capital privado responde a la lógica del mercado, lo que genera marcadas disparidades geográficas. La inversión no se distribuye de manera uniforme, aproximadamente el 70% del capital estadounidense se concentra en solo tres países: México, Brasil y Guyana.
México y Brasil absorbieron el 63% de toda la inversión proveniente de EEUU desde 2003, impulsados por el tamaño de sus mercados y, en el caso de México, su proximidad geográfica. A este bloque se suma Guyana, que capta un 7% del total tras sus recientes hallazgos petroleros.
Por otro lado, economías estratégicamente importantes como Argentina, Chile y Perú permanecen desatendidas, recibiendo niveles de inversión muy por debajo de su potencial y de su importancia geopolítica.
El caso de Costa Rica aparece como la gran excepción y se presenta como un modelo a seguir. Gracias a una política industrial enfocada en atraer manufactura de alta tecnología, como dispositivos médicos, logró un nivel de intensidad de inversión respecto a su PIB de 0,99%, el más alto del continente.
La amenaza china y la paradoja de los minerales estratégicos
A pesar del dominio histórico de EEUU, el informe emite una señal de alerta: "China triplicó su inversión greenfield en la región desde 2020 y está ganando terreno en la manufactura automotriz, la infraestructura logística y la minería". La competencia es especialmente feroz en sectores estratégicos para la seguridad nacional, como la manufactura de vehículos eléctricos y la logística.
La grieta más preocupante entre la retórica geopolítica de Washington y la realidad comercial se observa en el sector minero. Mientras la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 de Estados Unidos insta a asegurar las cadenas de suministro de minerales críticos en el hemisferio, el capital privado estadounidense en la minería regional promedia apenas 200 millones de dólares al año. En contraste, China invierte 20 veces más en minería, asegurando el control sobre minerales críticos necesarios para la transición energética.
"América Latina y el Caribe alberga algunas de las reservas de litio, cobre y níquel más grandes del mundo. Redirigir el capital y los instrumentos de financiamiento gubernamental de EEUU hacia estas reservas permitiría avanzar simultáneamente en la seguridad de la cadena de suministro interna y profundizar los lazos comerciales con socios estratégicos en el hemisferio", afirman González Anaya y Cassinelli.
El avance chino permitió alcanzar la paridad con EEUU en la industria automotriz, impulsado sobre todo por la expansión de sus fabricantes de vehículos eléctricos en Brasil y México. A su vez, el megaproyecto del puerto de Chancay en Perú evidencia el despliegue de infraestructura logística por parte de empresas estatales chinas.
El ámbito tecnológico también empieza a disputarse. Históricamente, las grandes plataformas en la nube como Microsoft y Amazon Web Services dominaron o la infraestructura digital en el continente. No obstante, el reciente anuncio de la empresa china ByteDance sobre una inversión de 40.000 millones de dólares para un centro de datos en Brasil señala que las firmas asiáticas están dispuestas a competir agresivamente en el terreno tecnológico.
El caso "milagroso" de Argentina
El miércoles, en el evento de publicación del informe del Atlantic Council, el subsecretario para asuntos Económicos, Energéticos y Empresariales del Departamento de Estado de EEUU, Caleb Orr, habló sobre la importancia estratégica de América Latina para el país, en particular en materia de petróleo y minerales críticos.
En ese marco, dijo que en la región casi todos los países aumentaron rápidamente la cantidad de petróleo que producen en los últimos dos años, pero señaló que "Argentina es uno de los países milagrosos en cuanto al aumento de la producción y la inversión que se destina al sector energético argentino".
"Se espera que veamos aumentos históricos en la producción energética de Argentina en los próximos años y eso es solo hablar del petróleo", sostuvo.
Además, destacó la importancia de los minerales estratégicos en el país, sobre todo el desarrollo del triángulo del litio, y señaló que "hay mucho interés por parte de empresas estadounidenses y occidentales para invertir más en minería en Argentina".
"El nuevo respeto al Estado de derecho y el entorno pro-inversión que el presidente Javier Milei ha aportado a Argentina ha creado una enorme oportunidad para las empresas estadounidenses", afirmó.
Un plan de acción para fortalecer la alianza hemisférica
Trump con Marco Rubio durante una reunión de gabinete
AFP
El informe concluye con recomendaciones específicas a ambas partes. González Anaya y Cassinelli sugieren al gobierno estadounidense movilizar instrumentos de financiamiento público, como la Corporación Financiera de Desarrollo (DFC) para incentivar el desembarco de empresas en países estratégicos pero desatendidos.
Igualmente, recomiendan que EEUU promueva no solo la extracción de minerales críticos, sino el procesamiento local de los mismos en suelo latinoamericano, incentivar la creación de cadenas de valor de minerales críticos y expandir la infraestructura digital.
Por su parte, el mensaje hacia los gobiernos de América Latina y el Caribe es que deben asumir un rol proactivo. El documento insta a las autoridades regionales a diseñar estrategias de atracción sectorial basadas en sus ventajas comparativas, tomando el ejemplo costarricense.
Los autores concluyen que para atraer inversiones de alto valor añadido en manufactura eficiente y servicios, la prioridad de la región debe ser "competir en calidad institucional", fortaleciendo la protección de la propiedad intelectual, garantizando la seguridad jurídica y simplificando los trámites burocráticos.