Cómo Costa Rica se convirtió en el tercer país de América Latina más endeudado con el FMI después de Argentina y Ecuador
La historia de cómo y por qué Costa Rica llegó a ese podio es muy diferente a la de sus "compañeros de ranking".
16 de abril de 2026 16:23 hs
Rodrigo Chaves dio paso a Laura Fernández Delgado como nueva presidenta de Costa Rica el pasado mes de febrero. Getty Images
Es el tercer lugar que no quiere nadie. Para los costarricenses verse en la misma lista que argentinos o ecuatorianos es hasta chocante, pero lo cierto es que Costa Rica se encuentra entre los tres países de América Latina que mantienen una mayor deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Argentina encabeza la lista con un saldo equivalente a US$56.944 millones, el 8,3% de su PIB. En segundo lugar se sitúa Ecuador con US$8.850 millones, el 6,8% de su PIB, y en tercer puesto Costa Rica con US$2.441 millones, el 2,4% del PIB.
Pero la historia de cómo y por qué Costa Rica llegó a ese podio es muy diferente a la de sus "compañeros de ranking". Sobre todo, en lo que concierne a la saga de crisis, renegociaciones y convulsión social a los que llevaron los rescates del FMI en Ecuador y Argentina.
También es diferente la trayectoria que han seguido sus cuentas públicas y los ajustes realizados.
"Cuando comparamos la deuda en proporción al PIB, la de Costa Rica con el Fondo Monetario no es tan pesada como la de Argentina o Ecuador, que son dos países que han estado en situaciones fiscales sumamente complicadas", explica a BBC Mundo Luis Mesalles, economista y socio de la consultora Ecoanálisis.
En 2021, el FMI otorgó US$1.778 millones para que Costa Rica pudiera bajar la deuda pública.
Desde el año 2000 a 2020, Costa Rica registró déficits fiscales significativos. El gasto estatal superaba contantemente sus ingresos sin que ninguno de sus gobiernos consiguiera frenar esta tendencia.
En este periodo se incluye la crisis financiera mundial de 2009, para la que el gobierno aprobó un programa de gasto conocido como "Plan Escudo", y el inicio de la pandemia de Covid-19, que golpeó la economía costarricense en un momento en el que el país aún mantenía debilidades estructurales en sus finanzas públicas y en la gestión de la deuda.
Duras reformas
Tras varios intentos fallidos para romper con la escalada de deuda, en 2018 se aprobó una ambiciosa reforma: la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas. Con ella se transformó el impuesto de ventas en un impuesto al valor agregado, que extendió el alcance del IVA a servicios y no solamente bienes, y se introdujo la factura digital, entre otras medidas.
"Se hicieron una serie de cambios que aumentaron la recaudación del fisco y lo hizo en casi 2 puntos del PIB. Y al mismo tiempo, se aprobó una regla fiscal para limitar el crecimiento del gasto público e incluso contenerlo", añade el economista.
Esa reforma abrió a Costa Rica las puertas de muchos organismos internacionales: el FMI, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o la agencia de crédito francesa.
Pero no fue suficiente. El efecto de la pandemia se comió rápidamente los beneficios de la reforma.
La deuda pública, que ya rondaba el 60% del PIB antes de la crisis sanitaria, escaló hasta el 68% en 2020. Además, las agencias de rating calificaban su deuda como mala por lo que el acceso a los mercados internacionales no era sencillo.
"Costa Rica tenía relativamente poco acceso a deuda externa, pero no tenía una crisis de deuda en sí, digamos, de una liquidez de corto plazo que le impidiera pagar su deuda. Pero entonces llegó 2019 y la situación se volvió crítica", recuerda Mesalles.
Los fondos del FM no se entregan de golpe. Se desembolsan en tramos si se han cumplido ciertas metas fiscales.
En abril de 2020, Costa Rica dio su primer paso formal hacia el FMI.
El gobierno negoció un préstamo de emergencia de US$506 millones bajo el Instrumento de Financiamiento Rápido (IFR), un mecanismo diseñado para economías que enfrentan presiones urgentes de balanza de pagos, debido a desastres naturales o pandemias.
Era la primera vez en una década que el país activaba formalmente un programa con Washington.
Y en marzo de 2021, el Directorio Ejecutivo del FMI aprobó para Costa Rica un acuerdo ampliado de 36 meses por un monto equivalente a US$1.778 millones.
Las condiciones impuestas incluían tres pilares: reformas fiscales para garantizar la sostenibilidad de la deuda, fortalecimiento de la independencia del Banco Central y reformas estructurales.
Líneas de crédito
"Reconociendo el esfuerzo de Costa Rica por mejorar sus problemas estructurales de deuda, el primer apoyo del FMI consistió en un financiamiento de emergencia para disminuir las presiones en la balanza de pagos", indica Luis Vargas Montoya, investigador del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica.
Tras eso llegarían dos financiamientos más. El primero en apoyo a la reforma fiscal y estabilidad monetaria y financiera, y el segundo para apoyar los esfuerzos ante el cambio climático.
Pero es el tipo de deuda que mantiene ahora mismo la nación centroamericana con el FMI lo que la diferencia del resto de los países del ranking.
No son líneas de deuda activa, son líneas de crédito que solo se activarán en un caso excepcional.
Entre las líneas de crédito que tiene Costa Rica con el FMI hay varias calificadas como de "crédito verde" para reformas relacionadas con el medio ambiente.
"En el 2025, el FMI reconoció nuevamente la evolución favorable de los indicadores económicos de Costa Rica y le otorgó una Línea de Crédito Flexible (LCF) por US$1.500 millones, que es la única línea con la que cuenta el país actualmente y que es de carácter precautorio ante el escenario de incertidumbre que afronta la economía mundial", explica Vargas Montoya.
La LCF está diseñada para países con fundamentos económicos y marcos institucionales de política económica muy sólidos.
"El ambicioso programa de reformas que el país centroamericano ha implementado en los años previos ha contribuido a aumentar el crecimiento, reducir la deuda y disminuir la pobreza, además de fomentar la confianza de los inversores internacionales", dijeron los expertos del Fondo Monetario Internacional cuando se aprobó la línea de crédito.
Créditos "verdes"
El año pasado las exportaciones de bienes alcanzaron la cifra récord de US$23.000 millones y según el Ministerio de Comercio Exterior del país han seguido aumentando este año.
También la inversión extranjera directa alcanzó niveles récord, impulsada por las zonas de libre comercio del país, con nuevos compromisos de multinacionales como Intel, Accenture y Coca-Cola.
Mesalles recuerda que la deuda de Costa Rica con el Fondo Monetario se contrae por razones distintas a las razones por las cuales Argentina y Ecuador se endeudaron.
"Costa Rica no lo ha hecho por emergencia, sino que lo ha hecho más por casi por estrategia de cambiar el origen de la deuda", dice.
"Muchas de esas líneas que están disponibles están ligadas a créditos verdes para mejorar la sostenibilidad y paliar los efectos del cambio climático, que es una línea relativamente nueva en el Fondo Monetario", añade.
Pese a que el país atravesó momentos que lo acercaron al default, son las reformas las que devuelven la confianza de los organismos internacionales y de los inversores extranjeros en el país.
"Se prevé que la política fiscal esté limitada por los parámetros de la regla fiscal. Esta regla ha sido fundamental para garantizar la disciplina fiscal, y las mejoras en la administración tributaria y los avances tecnológicos ya han comenzado a dar frutos", concluyó un equipo del personal técnico del FMI, dirigido por el Varapat Chensavasdijai, que visitó San José del 25 de febrero al 9 de marzo de 2026.
La economía de Costa Rica mantiene amplios desafíos. Lo próximo en llegar podría ser una reforma tributaria que aumente el impuesto sobre la renta de los ciudadanos. Pero los expertos afirman que esa línea de crédito es un seguro a largo plazo para el país.
Momentos como la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y los efectos en el barril del petróleo pondrán a prueba economías en todo el mundo, incluida la costarricense. Sin embargo, el país estima que con esa línea con el FMI está más preparado para afrontar esos desafíos.
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