2 de junio de 2026 9:27 hs

La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia definió un choque de proyectos antagónicos. Abelardo de la Espriella, el outsider de derecha radical que irrumpió en el tablero político, e Iván Cepeda, el candidato con el que la izquierda busca retener el poder. Pero aunque representan visiones opuestas, ambos llegan al balotaje del 21 de junio con un mismo desafío: atraer nuevos electores para reforzar sus posibilidades de ocupar el Palacio de Nariño.

En el ajedrez de la campaña, De la Espriella arranca con la ventaja de haber encabezado la primera vuelta con 43,7% de los votos, mientras Iván Cepeda obtuvo 40,9%. Aunque el margen es estrecho, la imagen de ganador se convierte en un punto a favor, reforzado por la unificación de la derecha bajo su mando.

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Abelardo De la Espriella

Abelardo De la Espriella

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De la Espriella surge como nuevo líder de la derecha colombiana. El abogado penalista que se identifica con figuras como Javier Milei, Donald Trump y Nayib Bukele, que propone mano dura contra los grupos armados, la reducción drástica del Estado y cuenta con el apoyo de grupos religiosos conservadores, se consolida mientras se desdibuja la figura del expresidente Álvaro Uribe, quien envolvió a la derecha tradicional bajo su legado: el uribismo.

“Colombianos, hemos perdido. Asumo humildemente mis responsabilidades. Ganó el Dr. Abelardo De la Espriella. Cumplimos la palabra, votaremos por él y pedimos que se vote por él”, escribió Uribe en su cuenta de X. Paloma Valencia, candidata del Centro Democrático —el partido del uribismo— obtuvo apenas 6,9% de los votos, una cifra que expone la crisis de la derecha tradicional.

Andrés Felipe Agudelo, profesor del Programa de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana, explica que “Abelardo es un fenómeno electoral que sorprendió al país: ninguna encuesta lo daba como ganador en primera vuelta y obtuvo más de 10 millones de votos. Eso se explica por un marketing muy acertado, con redes sociales, mensajes patrióticos y nacionalistas, tonos militaristas, un lenguaje coloquial y símbolos que conectaron con la gente. Además, su campaña recogió sin ambigüedades el sentimiento anti-Petro y recibió muchísimo dinero”.

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Paloma Valencia y Álvaro Uribe

Paloma Valencia y Álvaro Uribe

Al analizar qué ocurre dentro de las fuerzas de derecha, señala que en Colombia emerge una nueva derecha cuya base es uribista, pero que “empieza a marcar una distancia con la figura de Álvaro Uribe”. No se trata de una ruptura ni de una oposición, aclara, sino de una separación progresiva que refleja la falta de recambio en el liderazgo del Centro Democrático.

Tatiana Niño, politólogo, considera que De la Espriella representa “el fenómeno latinoamericano que no había llegado a Colombia: un outsider de la política, lejano a los partidos tradicionales, con mano dura desde la derecha”.

De dónde crecer

Con simples matemáticas podría concluirse que el apoyo del Centro Democrático a De la Espriella, con lo que supera la mitad de los votos, le asegura la victoria. Pero un detalle clave, explica Niño, es que buena parte de las bases uribistas ya votaron por él, y en la votación de Valencia se incluyen sectores de centro vinculados al respaldo de Juan Daniel Oviedo, cuyo traslado no está garantizado.

Oviedo, figura de centro y abiertamente gay que respaldó a Valencia, aludió a De la Espriella al referirse a una “campaña machista y homofóbica”.

En el lado de la izquierda, Cepeda, aunque no alcanzó el resultado esperado, obtuvo una votación significativa que consolida al “progresismo” como fuerza de largo plazo. Sus bases provienen en gran medida de sectores históricamente excluidos, que con las políticas del presidente Gustavo Petro —aumentos del salario mínimo, subsidios e incremento del empleo público— han sentido beneficios tangibles. Pero sin captar parte del centro sus posibilidades de ganar la presidencia se reducen.

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Iván Cepeda

Iván Cepeda

En el centro, Sergio Fajardo —matemático y exalcalde de Medellín— obtuvo 4,3%, cerca de un millón de votos. Tras la elección aseguró: “No nos vamos a resignar ni a mirar a una confrontación, sino que seremos protagonistas de lo que falta en estas elecciones”. Aún no ha definido qué propondrá a sus seguidores. Podría sumarse a este universo 200.000 votos obtenidos por Claudia López, la ex alcalde de Bogotá.

Agudelo advierte que el inconveniente para los dos extremos radica en el riesgo de suavizar sus posturas. “Precisamente consolidaron estas votaciones por sus posiciones tajantes, aceptadas por 20 millones de colombianos”, señala. De aquí al 21 de junio, segunda vuelta, suavizar el mensaje podría implicar una contradicción con esas bases, aunque —reconoce— “ese es el camino, finalmente se necesitan esos votos”.

Cepeda se ha comprometido a continuar con el plan de “paz total” de Petro, que busca negociar con los grupos armados, aunque hasta ahora los resultados han sido adversos: la violencia recrudeció y el narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión se fortalecieron. Asimismo, propone impulsar reformas estructurales en salud, pensiones y tierras que Petro no logró concretar por falta de apoyo en el Congreso.

Otro factor a considerar es que solo votó el 58% del electorado, en un país donde el voto no es obligatorio. Para ambos candidatos está abierta la posibilidad de ampliar esa cifra y aumentar su caudal de votos. Se espera que la maquinaria del partido de gobierno se movilice con ese propósito para impulsar a Cepeda.

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Gustavo Petro

Gustavo Petro

Los resultados

El domingo en la noche el presidente Petro, líder del Pacto Histórico el partido que tiene como candidato a Cepeda, anunció que no aceptaba los resultados del preconteo, que el organismo electoral emite de manera provisional antes del escrutinio definitivo.

Si bien Iván Cepeda respaldó esta posición el lunes, dejó en claro que, tras las verificaciones realizadas por su campaña, no han encontrado hasta el momento evidencias de irregularidades como para cuestionar el resultado.

“Hemos procedido a hacer las verificaciones y hasta ahora, tengo que decir, que no hemos encontrado en este momento evidencias sobre hechos de una dimensión o profundidad que merezcan un pronunciamiento sobre eventuales irregularidades”, reconoció.

No obstante, agregó que mantendrá su posición de esperar a que concluya el escrutinio oficial que hacen jueces de la República y puede tardar varios días.

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