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El Fondo Monetario Internacional (FMI) ajustó a la baja sus expectativas para la economía argentina y encendió una nueva señal de alerta sobre el ritmo de la recuperación. El país, sin embargo, se ubica por encima del promedio regional y global. El recálculo se debe principalmente a la imprevisibilidad que genera la guerra con Irán.

En su informe de Perspectivas Económicas Mundiales (WEO) de abril, el organismo estimó que el PBI argentino crecerá 3,5% en 2026, por debajo del 4% que proyectaba anteriormente. Lo hizo en la asamblea de Primavera del organismo y el Banco Mundial, en Washington. El Economista Jefe del Fondo, Pierre-Olivier Gourinchas, presentó el informe este martes por la mañana.

La corrección implica una reducción de medio punto porcentual en las previsiones y llega en un momento clave para el Gobierno de Javier Milei, que apuesta a mostrar una consolidación macroeconómica acompañada por una reactivación más marcada de la actividad.

Milei en Davos 2026- EFE

De todas maneras, aun con el recorte el FMI mantiene una visión positiva sobre Argentina en comparación con el derrumbe previo. El país venía de una fuerte contracción y ahora seguiría en fase expansiva, aunque a un ritmo más moderado que el esperado meses atrás.

La lectura del organismo es que la estabilización continúa, pero que el rebote no será tan veloz como se suponía inicialmente.

Ranking de América Latina

Según la proyección del Fondo, ajustada por la guerra en Medio Oriente, el PBI argentino superará este año al de Brasil (1,9%), Colombia (2,3%), Chile (2,4%), Perú (2,8%), Ecuador (2,5), Uruguay (1,8) y Bolivia (-3,3%). La semana pasada, Kristalina Georgieva ya había anticipado un escenario más pesimista.

Los países que crecerán en la región este año más que Argentina: Paraguay (4,2%) y Venezuela (4%).

Inflación en baja, otro dato clave

Junto con la revisión del crecimiento, el informe también proyecta una desaceleración inflacionaria significativa. Para Argentina, el FMI prevé una inflación promedio de 30,4% en 2026 y de 15,7% en 2027.

Sobre el desempleo, pryectan que será de 7,2% este año, mayor al de 6,6% previsto en octubre del año pasado. En 2027 seróa de 6,9%.

Si bien los niveles siguen siendo elevados en términos internacionales, la trayectoria muestra una baja importante respecto de los registros recientes, uno de los principales objetivos del programa económico oficial.

En paralelo a las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial que acaban de empezar en Washington, en Argentina la inflación vuelve a encender las alarmas. El ministro de Economía, Luis Caputo, anticipó que la inflación de marzo superará el 3%.

Lo dijo poco antes de viajar a la capital de EEUU con el resto de su equipo para participar de los encuentros de primavera del Fondo. A Caputo lo acompañará el presidente del Banco Central Santiago Bausili y el viceministro José Luis Daza. La visita de Caputo tendrá tres objetivos.

Inflación

El acuerdo firmado por el gobierno de Javier Milei hace un año fijó como uno de sus principales objetivos reforzar las exiguas reservas del Banco Central, con créditos por un total de 20.000 millones de dólares, de los cuales 12.398 millones fueron desembolsados poco después de rubricado el pacto.

El programa incluye nueve revisiones, de cuya aprobación depende el giro de nuevos desembolsos.

La primera revisión concluyó en julio de 2025. Argentina cumplió con las metas de ahorro fiscal y cero emisión monetaria para asistir al Tesoro, pero incumplió el objetivo de reservas, por lo que el FMI le otorgó un waiver para aprobar el desembolso en agosto de 2.083 millones de dólares. Además, el organismo flexibilizó las metas futuras de reservas.

La segunda revisión, de la que depende un nuevo giro por 1.000 millones de dólares, se inició en febrero pasado, con la visita a Buenos Aires de una misión del Fondo, y todavía no concluyó.

Así, el ministro Luis Caputo arribará a una Washington primaveral pero atravesada por la guerra con Irán para verse con Kristalina Georgieva, directora gerenta del Fondo. El delegado de Milei apunta a recibir el desembolso de los 1.000 millones, pero buscará cambios estructurales en el acuerdo. ¿Cuáles? Reducir la meta de reservas pautada y convertir las revisiones trimestales en anuales.

Luis Caputo

Luis Caputo, ministro de Economía de Argentina

Al momento de suscribir el acuerdo, hace exactamente un año, Argentina era ya el principal país deudor al Fondo, una posición que sigue manteniendo, con deudas que representan un 34,5 % del total de los créditos pendiente de cobro por parte del organismo.

Qué mira el mercado

La modificación en las proyecciones suele ser seguida de cerca por inversores, bancos y consultoras, ya que funciona como una referencia global sobre expectativas de crecimiento, inflación y sostenibilidad macroeconómica.

En el caso argentino, el recorte no implica un cambio de tendencia, pero sí una advertencia: la salida de la crisis podría ser más lenta y exigente de lo que descontaban tanto el mercado como el propio Gobierno.

Para la Casa Rosada, el dato abre una doble necesidad. Por un lado, sostener el ancla fiscal y la desaceleración de precios. Por otro, acelerar señales de crecimiento real en consumo, empleo e inversión.

Porque si la inflación baja pero la actividad no despega con fuerza, el costo político del ajuste puede crecer más rápido que la economía.

Ajuste en las previsiones globales del FMI

Asumiendo un conflicto de duración e intensidad limitadas (interrupciones que se desvanecen hacia mediados de 2026, en línea con los precios de futuros al 10 de marzo), el FMI proyecta un crecimiento mundial de 3,1% en 2026 y 3,2% en 2027 (por debajo del 3,4% de 202425 y del promedio histórico 200019 de 3,7%). La inflación global sube a 4,4% en 2026 y baja a 3,7% en 2027.

FMI. EFE.webp

Efecto neto vs. sin conflicto: Sin la guerra, el crecimiento para 2026 habría sido mayor (≈3,4%); la revisión a la baja refleja principalmente las perturbaciones asociadas al conflicto, compensadas parcialmente por datos recientes y menores aranceles.

Distribución asimétrica: Aunque los cambios agregados pueden parecer moderados a nivel mundial, los efectos son mucho más severos para la región afectada por la guerra y para economías vulnerables: mercados emergentes importadores de energía y países con fragilidades previas sufren impactos más fuertes (de hecho, el WEO revisa a la baja el crecimiento de mercados emergentes y economías en desarrollo en 0,3 puntos porcentuales para 2026).

Escenarios adversos: Bajo un escenario adverso (precios de energía mucho más altos y persistentes) el crecimiento global caería a 2,5% en 2026 y la inflación alcanzaría 5,4%. En un escenario severo (mayores daños a infraestructuras energéticas y disrupciones prolongadas) la economía mundial podría contraerse hasta cerca del 2% en 2026, con efectos mucho más duraderos sobre inflación y condiciones financieras.

Mensaje de política: El informe enfatiza que la magnitud y duración del conflicto determinarán el alcance del daño; ante la incertidumbre, las autoridades deben calibrar respuestas que preserven la estabilidad de precios y, al mismo tiempo, protejan a los más vulnerables, manteniendo credibilidad macroeconómica y reforzando la cooperación internacional para mitigar efectos sobre países más expuestos.

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