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La inteligencia artificial (IA) amenaza millones de empleos en Estados Unidos, pero eso no significa que el trabajo vaya a desaparecer para siempre. Joseph Briggs, quien dirige el equipo de economía global de Goldman Sachs Research, afirmó en un episodio reciente del podcast del banco, Exchanges, que prevé que alrededor del 9% de la fuerza laboral estadounidense se vea desplazada a medida que la IA se adopte en toda la economía.

"Que el 9% de los trabajadores sean desplazados por la IA equivaldría a 15 millones de empleados", señaló Briggs, comparando la magnitud de este cambio con la transformación impulsada por la tecnología a finales de los años 90 y principios de los 2000. Dichos trabajadores, explicó, tendrían que dejar sus puestos actuales y buscar nuevos empleos.

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Empleo e inteligencia artificial

En sectores donde ya se utilizan herramientas de IA, como la tecnología, la consultoría de gestión y el diseño gráfico, Briggs estima que esta tecnología está restando entre 10.000 y 15.000 empleos al crecimiento mensual del empleo. No obstante, rechazó la idea, sostenida por muchos líderes tecnológicos, de que los empleos se perderán definitivamente.

Argumentó que esa visión se centra únicamente en los puestos destruidos e ignora los que se crean. El mercado laboral experimenta una rotación constante, con la creación de unos 30 millones de empleos y la destrucción de 29 millones cada año, comentó a la presentadora del podcast, Alison Nathan. En este contexto, bastaría con un aumento del 5% en el ritmo de creación de empleo para reabsorber a todas las personas desplazadas por la IA.

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Empresas tecnológicas y el mercado laboral

La historia respalda su postura, afirmó: "Si analizamos los últimos 80 años, cerca del 85% del crecimiento del empleo ha sido impulsado por la creación tecnológica de nuevos puestos de trabajo".

Neil Thompson, del MIT, quien también participó en el podcast, sostuvo que esta transición será más lenta de lo que sugieren las capacidades de la IA, las cuales avanzan a gran velocidad. La capacidad es solo el primer paso, señaló: un sistema de IA también necesita acceso a la información adecuada, algo complejo en sectores como la medicina, donde las normas de privacidad suponen un obstáculo, y debe ser lo suficientemente económico como para que su implementación resulte rentable. Estos inconvenientes implican que la adopción podría ir muy a la zaga de las capacidades técnicas de la IA.

Qué pasa con el empleo en Estados Unidos

La mayoría de los empleos pueden automatizarse parcialmente en lugar de desaparecer por completo, afirmó Thompson, y el resultado dependerá de qué tareas asuman las máquinas. Cuando el GPS automatizó el conocimiento experto de los taxistas sobre las rutas urbanas, los salarios disminuyeron, pero el número de conductores se disparó. Según su planteamiento, la IA es una "marea creciente" que los trabajadores pueden ver venir y a la que pueden adaptarse, y no una "ola rompiente" que los arrastra consigo.

Mientras tanto, el ritmo de contratación se está desacelerando. El informe de empleo de junio reveló que la economía estadounidense generó apenas 57.000 puestos de trabajo, aproximadamente la mitad de lo que esperaban los economistas. Asimismo, las cifras de abril y mayo se revisaron a la baja en un total combinado de 74.000 empleos. La tasa de desempleo descendió al 4,2%, aunque ello se debió en gran medida a que los trabajadores abandonaron la fuerza laboral. Queda por ver si estas cifras representan una marea creciente o la primera ola que rompe con fuerza.

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