Wall Street llega a las elecciones legislativas de Estados Unidos con el ánimo dividido. Los índices de la Bolsa se mueven cerca de máximos históricos, pero con sobresaltos, y los inversores miran el calendario político con una pregunta: ¿se repetirá el patrón que, según la historia, suele premiar a las acciones tras las urnas?
El S&P 500 está en 7.765,36 puntos y gana 13% en 2026, mientras que el Nasdaq gana más de 20% en el año. Pero en las últimas semanas hubo volatilidad. Es un movimiento que refleja la inquietud de los últimos días, marcada por una fuerte suba de los rendimientos de los bonos. El del Tesoro a diez años ronda el 5,23%.
En ese contexto, Jim Reid, estratega de Deutsche Bank, recordó que el mercado entró en un período estacional históricamente mucho más fuerte, algo a tener en cuenta mientras persiste el nerviosismo. Con las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre a menos de un mes, el analista sostiene que se ingresó en la "zona dulce" del calendario.
¿Se benefician las acciones?
Los números de la entidad son contundentes. Si se toma la ventana que va desde un mes antes hasta dos meses después de cada elección de medio término, el S&P 500 subió en 21 de los últimos 23 ciclos. El promedio de retorno en esos tres meses es del 7%.
Otro dato que destaca Reid es que, antes de la mayoría de esos rallies, el mercado venía lateral entre mediados de julio y principios de octubre. Es un comportamiento que, a grandes rasgos, se parece al de 2026.
El récord tiene dos manchas. La primera es 1978, cuando las acciones cayeron en torno a las elecciones en un escenario de inflación y tasas en alza. La segunda es 2018, durante la primera presidencia de Donald Trump. Aquella venta también tuvo un componente de tasas, sumado a los temores por la guerra comercial entre Estados Unidos y China. El mercado recién repuntó en enero de 2019, cuando la Reserva Federal adoptó un tono mucho más flexible.
Nvidia marca el camino
Quienes dudan de que la historia se repita pueden señalar que hoy también hay presión por las tasas, ya que los rendimientos de los bonos han tenido un alza reciente. Sin embargo, Reid marca una diferencia clave: ninguno de esos dos años coincidió con una temporada de balances como la que está por comenzar.
Las empresas del S&P 500 deberían registrar un crecimiento de ganancias de aproximadamente 30% interanual, según las proyecciones de FactSet. Gigantes como Nvidia y Micron figuran entre los protagonistas esperados de la temporada.
El efecto midterms
Para el estratega, a igualdad de condiciones, ese impulso corporativo debería favorecer que el patrón estacional de las midterms vuelva a imponerse, incluso después de la reciente caída de los bonos.
El panorama deja varios factores en juego. Por un lado, el calendario y los datos históricos juegan a favor de las acciones. Por otro lado, las tasas largas en niveles altos y un mercado que se muestra sensible a cualquier mala noticia son un riesgo para quienes esperan un fin de año tranquilo.
Conviene recordar que los patrones estacionales no son garantía. Describen lo que ocurrió en el pasado y no anticipan necesariamente lo que ocurrirá. En esta ocasión, el resultado dependerá de si las ganancias corporativas logran compensar la presión de los rendimientos y del clima político que deje la elección.