Desde Maine a Texas, los trabajadores de 14 puertos de la costa este mantienen una huelga por aumentos salariales y en contra de la mecanización que podría lastrar la economía estadounidense y representa un desafío para el gobierno demócrata de Joe Biden y Kamala Harris, a semanas de las elecciones presidenciales.
Los 45.000 trabajadores de la Asociación Internacional de Estibadores (ILA) iniciaron el martes su primera huelga en casi 50 años que afecta a puertos que se encargan desde el manejo de alimentos hasta productos electrónicos.
Las negociaciones entre la Alianza Marítima de Estados Unidos (USMX), que representa a la patronal, y el sindicato ILA están estancadas. El gremio demanda mayores salarios para los estibadores y que se prohíba totalmente la automatización de grúas, compuertas y camiones portacontenedores que se utilizan en la carga o descarga de mercancías en 36 puertos estadounidenses, porque considera que genera pérdida de empleos.
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Los trabajadores portuarios afiliados al sindicato ILA piden mejores salarios
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La Casa Blanca "monitorea de cerca" el conflicto
En un comunicado, la Casa Blanca dijo que el presidente Joe Biden y la vicepresidenta Kamala Harris estaban "monitoreando de cerca" la huelga y que fueron informados sobre los impactos todavía "limitados" para los consumidores.
Biden pidió a última hora del martes una "oferta fuerte y justa" para los estibadores, dijo la Casa Blanca, y se refirió puntualmente a los "transportistas marítimos de propiedad extranjera" representados por USMX. "Estas empresas extranjeras han obtenido ganancias récord... y el presidente cree que es hora de que presenten una oferta que refleje la invaluable contribución de los trabajadores de ILA a su éxito", dijo.
Además, el secretario de Transporte, Pete Buttigieg, y la secretaria de Trabajo, Julie Su, así como la asesora nacional económica Lael Brainard están en contacto con la USMX y el sindicato ILA para que continúen las negociaciones.
"Consecuencias devastadoras"
Biden puede ordenar mediante la Ley Taft-Hartley la reanudación de las conversaciones y un periodo de "reflexión" por 80 días en el que los trabajadores volverían a sus labores, pero descartó la medida citando el respeto a los derechos de negociación colectiva.
La Federación Nacional de Minoristas pidió a Biden que restablezca "inmediatamente" las operaciones, incluso invocando la misma ley, y advirtió que la huelga "tendrá consecuencias devastadoras para los trabajadores estadounidenses, sus familias y las comunidades locales".
Analistas advierten que una huelga prolongada supondría un gran obstáculo para la economía estadounidense, que derivaría en escasez de algunos artículos y aumento de costos en momentos en que la inflación se ha ido moderando.
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Vista del puerto de Houston durante la huelga
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El ex presidente Donald Trump aprovechó para culpar a Biden de la crisis y dijo en Milwaukee que el mandatario ya "debería haber llegado a un acuerdo".
El conflicto representa un gran desafío para el gobierno, y en especial para Kamala Harris, quien aspira a suceder a Biden. Además, llega a casi un mes de las elecciones, para las que Harris enfrenta una carrera ajustada con Trump, según las encuestas. Los sondeos también muestran que la mayoría de los estadounidenses confía más en el republicano en el manejo de la economía.
Oxford Economics estima que la huelga costará entre 4.500 y 7.500 millones de dólares por semana a la economía de Estados Unidos.
Lucha contra la automatización
Los estibadores temen que la tecnología moderna, como los vehículos sin conductor y las grúas automatizadas, que ya se utilizan en puertos como el de Virginia, termine eliminando muchos de los trabajos que solían realizar manualmente.
"Trabajamos durante el covid. Nunca nos detuvimos. Hicimos lo posible para que el mundo siguiera funcionando", recordó Jonita Carter, trabajadora de puertos desde hace 23 años. "Con la automatización perderemos nuestros empleos", aseguró, según consignó la agencia AFP.
Hay diferencias significativas en la adopción de la automatización entre la costa este, donde se registra la huelgas, y la costa oeste. En la costa oeste, la automatización ha avanzado más rápidamente desde que el sindicato de estibadores permitió el uso de maquinaria completamente automatizada en 2008, informó The New York Times a principios de setiembre.
"No hay una alternativa fácil. Los transportistas ya comenzaron a encaminar algunas cargas hacia la costa oeste, pero la capacidad de esta opción es limitada", sostuvo Erin McLaughlin, economista del Conference Board, una organización sin fines de lucro que investiga la actividad comercial.