El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) es la principal agencia encargada de llevar adelante la política de deportaciones masivas de Donald Trump en Estados Unidos. Después de quedar en el centro de atención por denuncias de violencia policial en operativos migratorios y por la muerte de varias personas en encuentros con agentes federales, esta semana se dio a conocer que estos podrían contar próximamente con guantes capaces de administrar descargas eléctricas.

El ICE planea gastar hasta 20 millones de dólares en la compra de miles de "dispositivos conductores de distracción y desescalada" que deberían estar disponibles para sus agentes y oficiales para marzo, según un aviso publicado el lunes por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) que reveló la agencia AP.

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Estos dispositivos se conocen como G.L.O.V.E. (Generated Low Output Voltage Emitter o emisor de bajo voltaje generado) y son fabricados por Compliant Technologies LLC, de Lexington, Kentucky. En los últimos años, algunas cárceles y departamentos de policía los han utilizado.

"El ICE evalúa constantemente las necesidades de nuestros agentes en el terreno para garantizar que cuenten con las herramientas y el equipo necesarios para detener y expulsar de manera segura a los extranjeros ilegales que han cometido delitos en nuestro país", señaló el DHS en un comunicado enviado a BBC.

Cómo funcionan los guantes

Los guantes se activan presionando un botón para administrar descargas y pueden emitir hasta 30 pulsos por segundo. Además, cuentan con microprocesadores integrados que registran cada activación. En su sitio web, Compliant Technologies los describe como su "producto estrella", asegura que no causan lesiones y que son utilizados por numerosas agencias.

Según la empresa, los guantes deben colocarse directamente sobre la piel de la persona para provocar un estímulo doloroso que, por lo general, ayuda al agente a lograr que la persona obedezca en cuestión de segundos.

Un dispositivo G.L.O.V.E. que se utiliza en la prisión de Nelson County, Kentucky

La guía del usuario del dispositivo indica que no debe utilizarse ante actos de rebeldía verbal ni como forma de castigo. El fabricante desaconseja su uso en personas de la tercera edad, niños, mujeres embarazadas y personas con discapacidades graves.

A la vez, la compañía apunta que sus usuarios deben tomar un curso de capacitación para utilizarlos, que les otorga una certificación por dos años.

"Es inmediato y contundente, y te distrae. Yo lo comparo con la picadura de una abeja", dijo John Peters, presidente del Instituto para la Prevención de Muertes bajo Custodia, quien está analizando cómo se ha utilizado el dispositivo. "Si el agente se encuentra con algún tipo de resistencia por parte de la persona, sin duda esta es una herramienta eficaz", señaló a AP.

Polémica por los guantes: críticos y defensores

La noticia sobre la posible adquisición generó alarma entre diversos grupos de defensa de los derechos civiles, como la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU).

"El ICE se pasó el último año demostrándole a este país que se apresura demasiado a usar la fuerza. Ahora podrán aplicar descargas eléctricas con solo presionar un botón, tal vez sin que nadie más los vea hacerlo", dijo Jenn Rolnick Borchetta, subdirectora de proyectos sobre prácticas policiales de la ACLU.

"Habilitar guantes que pueden emplearse con tanta facilidad para infligir un dolor terrible es una fórmula segura para causar daño a la ciudadanía", añadió.

Varios congresistas demócratas también cuestionaron la decisión de comprar estos guantes. "¿¡20 millones de dólares del dinero de los contribuyentes para guantes que dan descargas eléctricas?! Es espantoso y indignante", escribió la senadora Jacky Rose, demócrata de Nevada, en una publicación en la red social X.

"Esta agencia al margen de la ley utiliza tácticas crueles como estas y no ha demostrado ninguna voluntad de desescalar la situación, y la administración Trump se niega a frenarla. Continuaré oponiéndome a que se concedan más fondos a ICE hasta que rinda cuentas", apuntó.

Peterse, por su parte, estimó que sólo un pequeño grupo podría hacer un mal uso de los guantes, como ocurre con otras herramientas policiales, y destacó que es poco probable que provoquen lesiones.

A la vez, el "zar de la frontera" de Trump, Tom Homan, defendió su utilización. "Es otro recurso para ayudar a que alguien cumpla con las normas cuando no lo está haciendo", dijo el jueves en una entrevista en Fox News. "No se puede pasar de 0 a 100 de la nada,y recurrir de inmediato a la fuerza letal", aseguró, y consideró que será una herramienta más, como las pistolas taser o el gas pimienta, a ser utilizada en situaciones potencialmente violentas en las calles y en los centros de detención.

Tom Homan, "zar de la frontera" de Trump

Las muertes en operativos migratorios

Los cuestionamientos llegan después de que ICE quedara en el centro de atención el mes pasado por la muerte del mexicano Lorenzo Salgado durante un operativo migratorio en Houston, Texas. Ronaldo Salgado, hijo del inmigrante fallecido, dijo que su padre era un "mexicano trabajador" que se desempeñaba en el sector de la construcción y se dirigía al trabajo cuando su camioneta fue atacada a tiros por agentes migratorios.

El DHS argumentó que el mexicano había embestido a un vehículo policial y que utilizó su camioneta "como arma en un intento de atropellar a un agente de ICE", una versión desmentida por testigos del incidente.

Una semana después, el colombiano Johan Sebastián Durán Guerrero murió después de haber recibido disparos de un agente de ICE en Maine durante un operativo migratorio. El joven de 26 años vivía junto a su esposa e hija en Biddeford, donde trabajaba de repartidor, y contaba con un permiso de trabajo. Las autoridades reconocieron luego que Durán no era la persona que buscaban, pero se parecía físicamente.

Operativo de ICE en Minneapolis

Desde su regreso a la Casa Blanca el año pasado, Trump ha emprendido una dura política migratoria, con redadas y deportaciones masivas de inmigrantes. Junto a las denuncias por violencia policial en operativos migratorios se conocieron al menos ocho casos que resultaron en la muerte de personas a partir del encuentro con agentes federales, según un recuento de la agencia AP.

Entre ellos están los de dos ciudadanos estadounidenses en Minnesota en enero, que despertaron una ola de indignación nacional. El enfermero Alex Pretti, de 37 años, participaba en las protestas contra las redadas en Minneapolis cuando murió a manos de agentes migratorios que lo redujeron después de rociarlo con gas pimienta cuando se interpuso entre ellos y una manifestante que había sido empujada por los policías.

Unas semanas antes, Renee Nicole Good, también de 37 años, murió tras haber recibido disparos de un miembro de ICE que aseguró que no había obedecido la orden de bajar de su vehículo. El DHS aseveró que Good intentó arrollar al agente con su auto, algo que funcionarios locales y testigos refutaron, y afirmaron que ella simplemente intentaba alejarse conduciendo.

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