1 de julio de 2026 9:06 hs

En este segundo mandato de Donald Trump, la carrera por el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) se consolidó como uno de los temas claves en la agenda de la administración. Sin embargo, las posiciones de sus aliados tecnológicos sobre qué rumbo debe tomar esta tecnología y cómo debe ser regulada son diversas. En ese sentido, en los últimos meses, un aspecto central tomó el debate: si las preocupaciones por la seguridad nacional deben anteponerse a la necesidad de que las empresas estadounidenses mantengan su ventaja competitiva frente a sus rivales chinos.

Estados Unidos busca liderar el desarrollo de la IA y consolidar su supremacía frente a un panorama internacional complejo y el vertiginoso avance de China. Por el momento, las firmas tecnológicas estadounidenses todavía mantienen una ventaja significativa.

En medio de esta vertiginosa carrera global, el impacto de la IA en la seguridad nacional se convirtió en un asunto crucial. Mientras que la convergencia entre esta tecnología y los sistemas de defensa de los países es cada vez mayor, las versiones más avanzadas de esta tecnología comienzan a ser percibidas como un riesgo latente, especialmente en el terreno de la ciberseguridad.

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Trump dio recientemente un giro en su política de libre competencia y firmó una orden ejecutiva que restablece un marco regulatorio para la IA en EEUU. El decreto faculta al gobierno a auditar los modelos de IA más potentes antes de su lanzamiento comercial para evaluar posibles amenazas a la seguridad nacional.

La orden ejecutiva de Trump para regular los modelos avanzados de IA fue consensuada en su momento con las principales empresas del rubro del país, como Google, OpenAI y Anthropic, para que sometan sus sistemas a un examen gubernamental antes de su lanzamiento.

El director de la CIA, John Ratcliffe, comparó el martes a los modelos de inteligencia artificial más avanzados con "armas nucleares digitales", durante una inusual intervención pública en Washington. "No sería descabellado, como ya hemos mencionado, comparar sus capacidades con las de armas nucleares digitales", declaró Ratcliffe, en referencia a sus conversaciones sobre la IA con los asesores de Trump.

Ratcliffe reiteró que las "tecnologías emergentes" eran "su máxima prioridad", "al mismo nivel que China".

Sam Altman, CEO de OpenAI

Sam Altman, CEO de OpenAI

Las restricciones a Anthropic y OpenAI

En este contexto, la Casa Blanca ya activó diversas medidas regulatorias sobre el sector. Una de las principales restricciones consiste en bloquear el acceso de los modelos más avanzados de las firmas norteamericanas a corporaciones o gobiernos extranjeros.

Eso ocurrió hace dos semanas con Anthropic, cuando la administración Trump restringió el despliegue de sus sistemas más potentes, Fable 5 y Mythos 5. No obstante, el viernes pasado el gobierno volvió a autorizar el uso de Mythos 5, aunque de forma exclusiva para un selecto grupo de empresas y agencias gubernamentales dentro de Estados Unidos.

Desde Anthropic señalaron que Washington impuso estos controles a la exportación por temor a que actores externos lograran eludir las barreras de protección de los sistemas. Estos modelos destacan por su capacidad para detectar y explotar fallos de ciberseguridad con una rapidez y precisión inéditas, lo que los vuelve vulnerables a tácticas de hackeo orientadas a saltarse sus restricciones, un proceso conocido como jailbreaking.

OpenAI atraviesa un escenario similar. De hecho, la reactivación limitada de Mythos 5 coincidió con el lanzamiento del nuevo modelo de su principal rival, GPT-5.6, el cual debutó en el mercado con acceso restringido y bajo un estricto proceso de validación cliente por cliente por parte del gobierno estadounidense.

Especialistas en contra de la regulación

El retiro forzado de un modelo con tecnología de punta por parte de un gobierno, algo inédito, suscitó una oleada de críticas e interrogantes. En ese sentido, diversas figuras de la política y del sector tecnológico se pronunciaron en los últimos días sobre esta cuestión.

David Sacks, el antiguo asesor de Trump en materia de IA y criptomonedas y actual presidente del Consejo Presidencial de Asesores para la Ciencia y Tecnología de EEUU, advirtió que restringir el acceso a los modelos de IA más avanzados de EEUU corre el riesgo de socavar la estrategia que Trump presentó hace apenas un año.

"Hace un año, el presidente Trump declaró que Estados Unidos estaba inmerso en una carrera global por la IA y que la clave para ganarla era apostar por la innovación. El presidente Trump tenía toda la razón. Desviarnos de esa estrategia sería un grave error", escribió en una publicación de X.

"Así es como se hunde el mercado de la IA en Estados Unidos", declaró, por su parte, el asesor de gobernanza de la IA en el Centro para la Democracia y la Tecnología, Kevin Bankston, en diálogo con Ground Level AI.

"Este es uno de los cambios más importantes en el panorama de la IA en los últimos cuatro años", declaró Aaron Levie, CEO de Box, a Axios. Y argumentó: "Hemos estado inmersos en una vertiginosa carrera de avances constantes en las capacidades de los modelos entre laboratorios".

El argumento de estos especialistas es que los laboratorios estadounidenses podrían enfrentarse a un freno regulatorio impuesto por el gobierno, mientras que sus rivales chinos operarían sin restricciones.

El avance de los sistemas de IA chinos es tal que, según informó Axios, dos evaluaciones de seguridad independientes revelaron que ya alcanzaron el nivel de los mejores modelos estadounidenses en materia de ciberseguridad.

Empresas piden normas claras

Sin embargo, algunas de estas firmas tecnológicas solicitaron regulaciones federales más claras. Anthropic, por ejemplo, no solo instó al gobierno a reforzar las medidas de seguridad a medida que los modelos adquieren mayor capacidad, sino que mantuvo un fuerte cruce con la administración Trump luego de exigir salvaguardas estrictas para el uso militar de sus herramientas.

"La participación del gobierno en este asunto es sumamente importante. Simplemente necesitan encontrar el equilibrio adecuado entre seguridad y amplio acceso", declaró Dan Shipper, director ejecutivo del servicio de suscripción de IA Every, a Axios.

También, varios inversores y ejecutivos afirmaron que desean normas, no decisiones de acceso arbitrarias. Mark Pincus, fundador de Zynga e inversor tanto en OpenAI como en Anthropic, declaró que apoya una regulación clara, pero que "es difícil construir cuando el objetivo cambia constantemente".

La postura de estas figuras es que el acceso a la IA de vanguardia se está volviendo demasiado valioso como para quedar sujeto a la opaca discreción de un gobierno, por lo que es fundamental obtener normativas claras.

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