¿Cuál fue la decisión más difícil que tomaste en tu carrera?
La decisión más difícil tiene que ver con volver a empezar. Uno siempre tiene algo de su acervo cultural y de querer traer lo propio. Y cuando vinimos a Estados Unidos nos dimos cuenta de que teníamos que dejar atrás nuestra historia, nuestro track record en América Latina, del cual estábamos orgullosos, pero que no era la mejor carta de presentación para esta nueva etapa. En cada lugar donde vas, tenés que respetar sus usos y costumbres y tenés que entender cómo poder generar confianza. Y sobre todo entender que si íbamos a ser el foro de líderes más grande del mundo, había que construir una narrativa y una historia que fuera creíble. Y a veces América Latina no está en el epicentro de la toma de decisiones global. Por eso que nuestra base para el crecimiento global fuera Estados Unidos era lo que hacía sentido. Y hoy, después de un año y medio, fue una de las mejores decisiones que tomamos. Valió la pena el esfuerzo para poder empezar con paso firme a liderar esta transformación.
La fórmula que te funcionó tan bien en Uruguay quizás no era aplicable a Estados Unidos. ¿Asimilar eso fue un golpe al ego?
No es un golpe al ego, es reivindicar de dónde venís y lo hacemos todo el tiempo. Cuando abrí el foro el año pasado en el Kaseya Center en Miami hablé de Uruguay, pero también hay que entender cómo jugar la estrategia de cara al futuro. Las personalidades que son importantes para nosotros en América Latina en general no son conocidas en Estados Unidos, que tiene su propio mercado anglo. Tenemos algunos globales que por ahí sí pueden servir, como Messi, pero después es volver a empezar. A pesar de que el ADN del foro no cambió y que la premisa inicial de conectar las grandes voces del mundo con la gente no cambió, todo el look and feel, la producción, los personajes, eso sí cambió.
En tu sistema de toma de decisiones, ¿apelás más al corazón que a la razón? ¿Un mix?
El sistema para mí es modelar el éxito. Esto es algo que decía Tony Robbins en su momento. Seguramente todo eso que querramos hacer ahora y en el futuro ya alguien más hizo algo parecido. Cuando empecé tenía un montón de gente con la cual me hubiera gustado trabajar y no se daba la oportunidad, porque obviamente que los mejores trabajan con los mejores y también, ego aparte, entender que todavía no estábamos en ese momento. Y hoy después de este punto de inflexión en Estados Unidos, estamos teniendo la posibilidad de trabajar con los mejores del mundo. Acá no hay que inventar nada. Sí quizás hay espacios donde nos movemos donde no hay antecedente, no tenemos un claro benchmark en el mundo y hay que tomar decisiones y tomar riesgo y hacer camino al andar.
¿Dónde viste algo parecido donde te inspiraste o que copiaste?
Son elementos que te inspiran. Davos, sin dudas, es una referencia.
Pero Davos es más círculo rojo, ¿no? Vos intentaste algo un poquito más popular o abierto.
Es que para mí es una locura que esto no existiera antes. Creo que nuestro éxito tan radical y tan rápido tiene que ver con eso. No tenía sentido que no hubiera una gran plataforma que uniera a los líderes del mundo con la gente. Todas las plataformas estaban enfocadas en que esos grandes líderes le hablen a una audiencia de nicho, a periodistas, a líderes de gobierno, del sector privado, y no conecten con la gente, cuando en realidad lo más importante es de alguna forma es poder dar un mensaje de hacia donde va el mundo, sobre todo en un mundo que hoy necesita liderazgo y conducción. Los arquitectos de la IA dicen que no nos imaginamos el mundo en 5 años. Hoy más que nunca, los que están liderando esta transformación tienen la responsabilidad de no despegarse solos. Como decían en El Eternauta, nadie se salva solo.
Sos un ciudadano del mundo a esta altura, pero a la vez sos eminentemente uruguayo. ¿Cómo fue tu infancia en Montevideo?
Soy el más chico de tres varones. Una familia divina, con padres que siguen juntos hoy, después de 40 años de casados. Una familia de clase media acomodada, que me dio la red de contención para poder tomar riesgo, que siempre es importante. También quizás no ser casado todavía y tener cierta libertad también es importante en este proceso. Después de que tenés familia, tenés hijos, te cambia la aversión al riesgo. Y tengo un hermano que estudió en Estados Unidos, que es ingeniero aeroespacial y que fue muy exitoso en lo académico, y yo me vengo atrás de él a estudiar negocios a Boston y ahí me vuela en la cabeza. Empiezo a ver la gente más ambiciosa que había conocido hasta ese momento. El nivel de hambre que ves te hace sentido después con el de éxito que toda esa gente consigue. Y la verdad que eso fue una de las experiencias más enriquecedoras en la génesis de todo esto.
Ignacio González, fundador y CEO de America Business Forum.
De chiquito vos no querías ser astronauta ni el 10 de la selección, sino que lo que te interesaban los negocios. ¿De dónde surgió eso?
No sé, siempre fue parte de mi ADN y tenía esta cabeza de mercenario hiper ambicioso cuando era muy chiquito. Miraba la lista de Forbes en ese momento y decía: 'Yo quiero estar ahí, no me importa lo que tengo que hacer para llegar hasta ahí, si hay que vender tuercas, si hay que comerciar con China'. De hecho, tomaba clases de mandarín ya en la escuela. Y rápidamente me di cuenta que en realidad el éxito económico no es nada más que un indicador del juego y lo que tenés que encontrar es algo que te apasione todos los días, que te dé ganas de levantarte y no se sienta como trabajo, y creo que fue lo que encontré. Hoy te diría que lo económico me importa bastante poco. La verdad que no quiero andar en jet privado por el mundo, si llega ese momento, llegará, pero no es lo que me mueve. La felicidad pasa por otro lado, la felicidad pasa realmente por los momentos con la gente que querés, con tus amigos.
En tiempos de redes, de urgencia, también a veces es difícil reconectar con eso tan básico, tan primario, que son momentos, conexión, disfrute, ¿no?
Creo que si nos cuesta a nuestra generación, imagínate las generaciones que vienen atrás, que están con la cabeza completamente destrozada por el algoritmo. Es muy difícil de salirte de la dopamina de TikTok y de Instagram. Creo que es un problema que tenemos para adelante.
La verdad que de los problemas del mundo es el que más me preocupa, qué va a pasar con el avance de la IA. La verdad que de los problemas del mundo es el que más me preocupa, qué va a pasar con el avance de la IA.
Y hay un juicio muy importante, que está demostrando de alguna forma de que es a sabiendas, que es como la venta del cigarrillo en algún punto.
Hay laboratorios enteros en Silicon Valley destinados a crear adicción, hacer los algoritmos más adictivos. Obviamente ellos maximizan su ecuación para generar rentabilidad, pero nosotros tenemos que tener una actitud crítica también de eso y poder tomar decisiones conscientes e idealmente que los gobiernos sean reguladores, que claramente están llegando muy tarde a esa fiesta. Lo mismo pasa con la IA, que es un tema que nos preocupa tremendamente, y en lo que también estamos trabajando, a ver cómo podemos agregar valor desde ahí, porque creemos que es donde se juega el partido.
De chico veías la etapa de Forbes y decías 'me gustaría estar ahí', después lo relativizaste, viste que no era no era sólo la plata, pero digo había una ambición que en algún punto chocaba con el estereotipo, si querés, que uno podría tener de un ciudadano uruguayo en los 80, los 90. ¿Vos sentías ese choque de mindset en ese momento?
Sí, totalmente. La verdad que no sé de dónde me nació, capaz de la cultura occidental, de ver películas, de una construcción de una imagen en mi cabeza. Siempre fui y sigo siendo una persona que le quiere sacar todo el jugo a la vida. No solamente en el mundo empresarial, en el mundo de los negocios, sino en todas las áreas de mi vida.
Vamos a ese momento bisagra cuando terminaste la universidad en Montevideo y te fuiste a Boston siguiendo un poco los pasos de tu hermano. En alguna conversación que tuvimos me dijiste fue el mejor año de mi vida, ¿cómo fue eso?
Siempre viví motivado por esa adrenalina, por esa dopamina que hoy por ahí nos dan las redes. Yo quería estar estimulado y ahí realmente me estimulé. Me acuerdo que me anoté a una clase de inversiones en Babson porque me interesaba el tema y eran todos pasantes de empresas de Nueva York, de JP Morgan, de Goldman Sachs, hablando de comodities y yo estaba completamente pintado. Acá el nivel es de verdad, como cuando vas a jugar al tenis y estás peloteando con Federer, me pasaban todas las pelotas. Acá no tengo ningún tipo de chance a menos que me tome esto mucho más en serio y creo que el contexto te potencia siempre.
Ahí descubriste esa mentalidad americana, ¿no? Son un poco estereotipos, pero algo explican: la ambición, la competitividad, que eso no esté mal visto.
Totalmente, y creo que la cultura popular pone a estos empresarios, como Jeff Bezos o Elon Musk, como héroes. Y de alguna forma los niños crecen viendo esos ejemplos y después quieren ser como ellos. Quizás en nuestros países, o por lo menos en Uruguay, que es chico, no tenemos un sistema cultural que premia el éxito, sino que se premia al que es promedio. Eso un poco ha ido cambiando, pero Estados Unidos, Israel, varios países de Europa están mucho más arriba en esa carrera y ya entendieron que esos tipos son los rockstars de la cultura y eso genera como una ola de transformación detrás de ellos.
¿Y crees que hay un cambio de feeling en América Latina respecto a esa visión? Milei quizás podría ser ejemplo de eso, como opositor de esa estigmatización de los millonarios y de EEUU
Milei tiene en el centro de su agenda poner a Argentina en el mundo y sabe que lo va a hacer estando en permanente interacción con los Elon Musk, con los Sam Altman de este mundo. Tiene una obsesión por eso. Y la verdad que me parece que hace sentido, porque un solo tipo de esos toma la decisión de apostar por Argentina y te cambia el ecosistema de negocios por completo en términos de inversión, de creación de empleo.
Pero más allá de Milei, quizás es emergente social de algo, de que hay más gente en América Latina, en Argentina, en Uruguay, pensando así, ¿no?
Sí, totalmente. Y el mundo va hacia ahí. No te podés quedar atrás o ir a contracorriente del mundo. Hoy es un mundo mucho más conectado, más integrado. El mismo Trump que, si bien tiene una política bastante proteccionista en cuanto a Estados Unidos, también toma el rol de articulador global y forma parte y lidera muchas de las discusiones.
Volvamos a tus primeros pasos: vos te habías llevado esa chispita de Boston y decidiste armar un foro. Fue en el aeropuerto de Montevideo. ¿Qué recuerdos tenés de ese primer foro que armaste, 11 años atrás?
Yo tenía 23. Había mucha tenacidad. Y en ese momento era aprender a empezar a convencer gente. Y entender que la mejor forma de hacerlo es alinear sus intereses con los tuyos. Me acuerdo que en ese primer año Eduardo Constantini recién había inaugurado el puente de Garzón. En ese momento la idea fue traerlo pensando que era la mejor plataforma para contar lo que estaba haciendo en Uruguay, que iba a ser promoción para todos sus proyectos. Ahí rápidamente me di cuenta que no quería hacer un foro de negocios, quería hacer un foro de líderes que fusionara diferentes mundos. Que había que sumar el mundo de la cultura, del deporte, del entretenimiento, que si no era muy aburrido. La gente no quiere que le den cátedra y le digan lo que tiene que hacer. La gente quiere escuchar historias, con sus éxitos y fracasos, eso es lo que genera curiosidad. Y también lo que genera empatía.
Fuiste reuniendo líderes de distintos rubros. ¿Hay una esencia común en estos tipos? En los Trump, Milei, Messi, Rafa Nadal, en los distintos líderes empresarios. ¿O son personas que la pegaron en algo como vos, como yo, como cualquiera?
Son todos tipos enamorados de lo que hacen, apasionados, con lo cual en un momento se les desdibuja la línea entre el placer y el trabajo. Y creo que son tipos especiales, son tipos que hacen todo para ganar, quieren guiar a sus industrias, quieren competir. Esa mezcla de diferentes factores es importante, pero después son personas como cualquier otra. A mi me generaba mucha admiración Jeff Bezos. Es un tipo que conquistó todo y sigue, pero se está preocupando más ahora de disfrutar de la vida, se volvió a casar. También a veces entender que hacen lo mejor que pueden con todo lo que les pasa. Son tipos que acceden a un nivel de poder inmenso, muy rápido, a un nivel de exposición, donde todo el mundo comenta sobre lo que hacés, tu compromiso con la sociedad, los impuestos que pagás. Todo el mundo se quiere acercar. Eso para la psiquis humana no es fácil de dimensionar y de manejar.
Me pongo en abogado del diablo. Eso de hacer foco en la empatía, en humanizarlo, ¿no los termina como disculpando de todo?
Sí, también creo que todo gran poder conlleva una gran responsabilidad. Y que las cosas gruesas, como por ejemplo el avance de la IA en la tecnología, es una responsabilidad. Los niveles de seguridad y restricción que hay que implementar en torno a la IA es algo que me parece que cargan sobre sus hombros. Y no es casualidad que cuando escuchas a Dario Amodei de Anthropic, o a Sam Altman, estén todo el tiempo diciendo esto. La verdad que de los problemas del mundo es el que más me preocupa, qué va a pasar con el avance de la IA.
Te escucho volver una y otra vez a eso, que creés que va a reemplazar a los trabajadores de cuello blanco.
Creo que el peor escenario, que es la destrucción de la humanidad, no es un escenario para nada lejano ni loco. Cuando el gobierno de Estados Unidos entra en un conflicto con Antropic por el manejo de IA para tomar decisiones en el manejo de armas es muy fácil imaginarse el escenario de Terminator. La IA está diseñada para maximizar sus objetivos y la misión que le des. Y si el humano se interpone es nada más que una interposición entre el objetivo y ella. Me parece que estamos llegando bastante tarde a la pelea de la regulación. En este momento está siendo uno de los temas que están tratando en el G7, pero hay que apurarse.
Tenemos liderazgos políticos, sobre todo, pero en términos generales con personalidades muy fuertes, por momentos volcánicas, pienso en los Trump de la vida. Vos, sin embargo, tratás de tender puentes permanentemente, tenés otra personalidad. ¿Cómo llevas esa distancia?
Esa forma de ver la vida, esa personalidad, es central para lo que hacemos. Uno de los grandes errores de otras organizaciones alrededor del mundo fue justamente tomar partido por una posición o por la otra. Si vos apuntás a ser la gran plataforma de unidad, es lo que no tenés que hacer. La idea del formato es prestarles esta plataforma para que los líderes mundiales conecten con la gente, que la audiencia saque sus propias conclusiones. Gran parte de ese ADN también tiene que ver con venir de donde vengo. Uruguay es un país muy chiquito donde para ser competitivos los líderes políticos se dieron cuenta de que al otro día de las elecciones tienen que sentarse a la mesa y empezar a trabajar juntos. Y también de respetar las leyes, de la democracia, que también hacen que Uruguay se haya destacado mucho en la región, siendo un país de 3 millones de habitantes.
Noviembre 2025, America Business Forum. Trajiste a Trump, a Bezos, a Nadal, Messi, fue impresionante. Creo que es un documental en sí mismo la organización de ese foro. Ahora visto a la distancia, ¿fue estresante? ¿cómo lo viviste?
Siempre es estresante, pero es esa adrenalina buena. Eran negociaciones permanentes con los equipos. La estrategia que usamos fue decirle a cada uno, ¿cuándo querés hablar? Esta es la agenda, elegí tu slot, pero no le decíamos quién más iba a hablar ni los horarios del resto. Una vez que publicamos la agenda, todos quisieron cambiar. En un momento tuvimos que ponernos firmes y decir: la agenda es esta, si no querés venir, entendemos, vendrás la que viene. Y todos se amoldaron, pero tenés que manejar esa agenda con mucho carácter, porque si no te llevan puesto.
¿Cuál fue la sorpresa máxima tuya del foro?
Sin duda fue Trump. Y es entender cómo los americanos entienden el show desde la génesis de todo lo que hacen. La participación del presidente estaba milimétricamente pensada. Sabían con qué canción iba a entrar, con qué canción iba a salir, quién estaba en la audiencia, a quién le estaba hablando, cuánto iba a durar. De hecho, se fue un poco del guión, pero es impresionante. Este perfil de presidente particular, que viene del mundo del entretenimiento, impresiona el magnetismo que genera. Tuve la oportunidad de ir a saludarlo cuando terminó y estar un par de minutos con él. Entendés su éxito. Solo el hecho de que te diga por tu nombre genera un impacto. Eso me impactó mucho y después Jeff Bezos, por todo lo que genera, lo que representa. Y el próximo gran pendiente que tenemos es obviamente Elon Musk.
¿Se viene Elon Musk 2026?
No sé, no sé. Obviamente que nos encantaría y estamos trabajando para eso, creo que en algún momento lo vamos a lograr, no sé si este año o el que viene.
¿Te faltaron mujeres el año pasado, tal vez?
Siempre hacemos un esfuerzo activo, pero te invito a decirme cuáles son las cinco mujeres top founders tecnológicas del mundo. En términos de nombres es abrumadora la diferencia. Siempre intentamos nivelar y buscar cómo darle más visibilidad a líderes femeninos, pero no es tan fácil de encontrar. Quizás sí más en el mundo de la cultura o el deporte o de Hollywood. Creo que todavía no estamos donde tenemos que estar.
Fue un despliegue tremendo en el Kaseya Center, la casa de los Miami Heat. Había miles de personas, los invitados ni hablar. ¿Fue rentable en términos económicos el America Business Forum?
Fue rentable. Nuestro objetivo era llegar al break even en el año tres y llegamos en el año uno, así que estamos muy contentos. La carrera no es tanto desde lo económico, sino de generar la plataforma de liderazgo y que nuclee a los líderes más poderoso del mundo y eso es una plataforma para un montón de cosas más. Creo que para el primer año estuvo más que cumplido el objetivo. Sobre todo lograr esto siendo independientes. Esa es nuestra visión. No tomar inversión de fondos soberanos, de países, de nadie que nos pueda imprimir una agenda. Y hemos recibido ofertas de todo tipo y color.
Tengo entendido que analizaste otras ciudades de Estados Unidos en su momento para el foro, pero elegiste Miami, ¿por qué?
Miami es la confluencia de tres factores centrales. El primero es el mundo del deporte, tiene los eventos más grandes del mundo, el Super Bowl, el Miami Open, la Fórmula 1, es sede del Mundial de fútbol de 2026. En términos de negocios, un montón de fundadores se están mudando a Miami, tenés a Ken Griffin, Jeff Bezos, ahora Mark Zuckerberg, Elon Musk, porque no tenés el state tax, que es muy alto en California o Nueva York. La ciudad tiene los mejores indicadores de seguridad de las últimas décadas, no para de crecer en términos de real estate. En términos políticos, es el lugar preferido de Trump, porque tiene su campo de golf y pasa gran parte del tiempo en Miami. Por ejemplo, se confirmó el G20 este año, que es gran parte de nuestra estrategia para el 2026 y va a ser en Miami, con lo cual todos los factores confluyen. Y Miami está en un proceso de upgrade, de ser la capital de América Latina a ser una de las capitales del mundo.
Se viene Elon Musk, lo deslizaste recién. ¿Quién más va a estar en noviembre de este año?
Obviamente tenemos la ilusión de que esté Elon Musk. Estamos convencidos que en algún momento lo vamos a lograr, no sé si para este año, quiero ser moderado en la promesa. Este año vamos a tener una agenda fuertemente tomada por la política, porque estamos en la misma semana del G20, con lo cual anticipamos algunos jefes de Estado, con los cuales estamos trabajando. Una agenda también con una fuerte énfasis en el mundo de la IA. Estamos trabajando algunos nombres fuertes que tienen que ver con eso. Y después respetar un poco el ADN de America Business Forum, que tiene que ver con el deporte, entretenimiento y personalidades que vengan de otro mundo y que dan el formato mucho más entretenido y más sexy.
¿Qué error importante cometiste en tu vida y qué aprendizaje te dejó?
Perder el foco. Cuando era más chico, cuando empecé, hice televisión, festivales de música en mi país, y entender que el foco premia, cuando hacés de todo, no sos el mejor en nada. Y también entender estratégicamente dónde es el foco de la atención y hacer solamente eso. Ser exitoso es también saber decir que no a un montón de cosas. Y cuando tenemos esta personalidad, que todo te gusta, todo te atrapa, somos apasionados en lo que hacemos, querés decirle que sí a todo.
¿A veces decir que sí por demás termina siendo un error?
Sí, totalmente. Elegir cuál es la oportunidad, dónde te vas a enfocar y toda tu libido, tu energía enfocada en eso. Por lo menos en un comienzo. Después ves a estos grandes fundadores que ya tienen intereses como Elon Musk diversificados en el espacio y en el mundo automotor, pero se diversifican una vez que llegan a determinado nivel de éxito y se consolidan. Estoy seguro que en sus primeros años y en sus primeras épocas estaban obsesivamente enfocados en algo.
¿Qué sigue?
Sigue foco en Estados Unidos. Seguir construyendo esta plataforma y potencialmente ver cómo crece después internacionalmente. Pero por ahora te diría que por los próximos dos años nuestro foco es seguir desarrollando Estados Unidos.