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El bloqueo de las fuerzas militares de Estados Unidos a los puertos iraníes comienza a impactar de forma severa las exportaciones de petróleo. En consecuencia la capacidad de almacenamiento se reduce y aumenta el riesgo de un mayor recorte de la producción en una economía debilitada y golpeada por la guerra. En este escenario aumenta la presión para que Teherán regrese a la mesa de negociaciones con Washington.

Las exportaciones iraníes de crudo y condensados se desplomaron en la primera semana del bloqueo naval estadounidense. De acuerdo con un reporte de la consultora Kpler, entre el 1 y el 13 de abril los cargamentos promediaban 2,1 millones de barriles diarios, pero entre el 14 y el 23 de abril apenas se registraron cinco embarques —tres en Kharg y dos en Assaluyeh—, lo que redujo el promedio a 567 mil barriles diarios, una caída de 73%.

Irán - petróleo - AP

Los barriles que dejan de exportarse deben acumularse en tanques o barcos, pero una vez que no queda espacio disponible la única salida es recortar la producción. Esa decisión tiene consecuencias relevantes porque reactivar los yacimientos puede ser costoso y lento.

De acuerdo con los analistas de Kpler el margen real para seguir acumulando crudo sin recortar más producción se ha reducido a apenas dos semanas y, en el mejor escenario, incluyendo el uso de barcos como depósitos, no supera los 22 días.

La producción de petróleo de Irán, su principal fuente de divisas, ya ha sufrido un golpe considerable que podría amplificarse con el bloqueo naval. En 2025 el país produjo en promedio 3,2 millones de barriles diarios, según la OPEP. Hoy Kpler estima que la producción —que ya se ubica en torno a 2,75 millones de barriles diarios— podría caer a apenas 1,2–1,3 millones hacia mediados de mayo si el cerco continúa.

Los petrodólares

No obstante el temblor en la caja de Teherán no se sentirá de inmediato. Kpler explica que un cargamento tarda cerca de dos meses en llegar desde la isla de Kharg hasta el noreste de China y, una vez allí, el comprador dispone de otro plazo similar para efectuar el pago. Por eso el impacto en la caja se verá recién en un horizonte de tres a cuatro meses, cuando la merma de exportaciones se traduzca en una caída sostenida de divisas.

A precios actuales, la pérdida rondaría entre 200 y 250 millones de dólares diarios en crudo, productos petroleros y gas licuado.

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Sin embargo Kpler no está claro si Teherán puede acceder plenamente a sus ingresos, pues una parte importante de los flujos pasaba por el sistema bancario de Emiratos Árabes Unidos, que según el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, habría comenzado a endurecer su postura frente a estas transferencias.

Efecto en cadena

La guerra y el bloqueo han golpeado de lleno la economía iraní. Según un reporte de AP, más de 20.000 fábricas —cerca del 20% de las unidades productivas del país— quedaron dañadas por los bombardeos, incluyendo las mayores acerías y complejos petroquímicos, lo que paralizó las dos principales exportaciones no petroleras de Irán.

El Ministerio de Trabajo reconoce la pérdida de al menos un millón de empleos directos por la guerra, pero el impacto es mucho mayor. Hadi Kahalzadeh, economista iraní y research fellow en la Universidad de Brandeis, advierte que los efectos colaterales ponen en riesgo entre 10 y 12 millones de puestos de trabajo, es decir, cerca de la mitad de la fuerza laboral del país.

Un hombre sujeta una bandera iraní tras un ataque en Teherán, Irán, el 2 de marzo del 2026. AP

Un hombre sujeta una bandera iraní tras un ataque en Teherán, Irán, el 2 de marzo del 2026.

El impacto se refleja en los precios: el pollo subió 75% en un mes, la carne de res y cordero 68%, y los lácteos aumentaron hasta la mitad. La parálisis de sectores emblemáticos, como la industria de alfombras en Kashan, y el cierre de más de 50 complejos petroquímicos, han dejado a cientos de miles sin trabajo y a millones más en la incertidumbre.

Ormuz y la negociación

Si bien la presión sobre Teherán va en ascenso, el régimen de los ayatolás ha estado dispuesto a mantener el pulso con la administración de Donald Trump. El cierre del estrecho de Ormuz, la vía naval por donde fluye la cuarta parte del petróleo que alimenta a la economía global, se traduce en un barril sobre los 100 dólares que eleva el precio de los combustibles y presiona la inflación de Estados Unidos y en buena parte del mundo.

En este contexto las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra permanecen estancadas. Después de que Donald Trump cancelara las conversaciones previstas para el fin de semana en Pakistán, Teherán acercó una nueva propuesta para reabrir el Estrecho de Ormuz y poner fin a las hostilidades. Sin embargo, la oferta iraní sugiere posponer el debate nuclear para una etapa posterior, una condición que la administración Trump no parece dispuesta a aceptar.

Estrecho de Ormuz - EFE

estrecho de Ormuz

Estados Unidos exige que Irán transfiera al exterior sus reservas de uranio altamente enriquecido y renuncie a la capacidad de enriquecer en su territorio. Para Teherán, mantener el programa es una línea roja. El embajador en India, Mohammad Fathali, subrayó que solo habrá un resultado legítimo si se reconoce el derecho de Irán al uso pacífico de la energía nuclear.

En las negociaciones se ha planteado una suspensión de 20 años del enriquecimiento, con la posibilidad de permitir ciertas actividades en la segunda década, según fuentes consultadas por el Wall Street Journal.

Con la diplomacia en punto muerto, el liderazgo iraní se encuentra fracturado respecto a las concesiones nucleares que debería aceptar. El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, dejó claro a los mediadores de Pakistán, Egipto, Turquía y Qatar que no hay consenso sobre cómo abordar las demandas estadounidenses, por lo que su propuesta busca que las negociaciones nucleares inicien recién en una etapa posterior, según informaron un funcionario estadounidense y dos fuentes con conocimiento del tema citados por Axios.

Es poco probable que Trump acepte la oferta, que fue transmitida a los estadounidenses por Pakistán, ya que el planteo dejaría sin resolver las causas que desencadenaron la guerra el pasado 28 de febrero. Además, un acuerdo en estos términos eliminaría la principal ventaja de la Casa Blanca en futuras negociaciones para presionar por el desmantelamiento de las reservas de uranio y la suspensión del enriquecimiento; dos de los principales objetivos bélicos para Trump.

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